
“Tres restaurantes en Santiago que reúnen propuestas gastronómicas distintas, pero que conservan la esencia que junta tantas generaciones”: Ricardo Torres
Hay algo que me encanta de Santiago: su capacidad de reunir propuestas gastronómicas completamente distintas y, al mismo tiempo, conservar ese encanto que hace que sus mesas sigan llenándose generación tras generación.
Si tuviera que elegir tres restaurantes que representan esa esencia, empezaría por Las Palomas de Santiago. Un lugar con historia, platillos generosos y sabores que tienen algo profundamente familiar; de esos que saben a casa y que, además, acompañan la experiencia con un servicio excepcional, una vista privilegiada y una decoración que invita a quedarse.

Después está mi debilidad por la cocina italiana: L’Anfora Ristorante. Un buen vino, una pasta, una pizza y una sobremesa que parece no tener prisa. Su atmósfera cálida, cómoda y cuidadosamente decorada consigue algo que no todos los restaurantes logran: hacerte sentir que el tiempo puede detenerse un poco.

Y, por supuesto, La Casa de la Abuela, imposible dejarla fuera. Su famoso pan de elote, sus desayunos y esa tradición construida durante años hacen que sea mucho más que un lugar para comer; es uno de esos sitios que forman parte de la memoria gastronómica de Santiago.

Tres conceptos diferentes, tres maneras de disfrutar la mesa y una misma característica: la tradición que permanece porque la experiencia sigue hablando por sí sola.
Ahora la pregunta es para ti: ¿cuál es tu restaurante favorito de Santiago y qué platillo nunca perdonas cuando lo visitas?
















































































































































































































































