
Antes, visitar los mercados era cosa de "barrio", ahora los centros comerciales más populares de NL tienen sus propios mercaditos los fines de semana
Conformados por puestecitos con todo tipo de accesorios, postres y productos, estos mercaditos o bazares le dan un toque comunitario a las plazas.
Salir a mercadear los fines de semana, para mucho, es una tradición. Estos mercados suelen ser especiales, pues tienen una sensación dominguera y familiar que es difícil de replicar bajo otra circunstancia. Ejemplos son el Mercado de la Fregonería, que se pone en San Pedro de Pinta, Callejero en Zona Tec y Penitenciaría. La particularidad de los tres, además de que son ambulantes, es que parte de su magia es que son el punto de reunión de muchas familas que salen a pasear o a desayunar.
Prácticamente, cualquier mercado podría considerarse familiar. La cosa es que los mercaditos de fin de semana usualmente también involucran actividades, juegos y a veces, hasta shows o música en vivo. Esto hace que el mercado pierda su carácter utilitario, y en su lugar se transforme en un espacio comunitario destinado a la convivencia. Vaya, el propósito ya no es buscar insumos, comida o ropa, sino salir a pasear para divertirse, distraerse o pasear con tus seres queridos (o mascotas, porque también suelen ser pet-friendly).

Este tipo de mercados son los bazares que se ponen en las plazas y centros comerciales de Monterrey. Lugares como Áuriga, Vía Cordillera y Nuevo Sur ahora planean calendarios de actividades dentro de sus establecimientos. El mercado, a diferencia de otros, no estará todas las semanas, pero cuando esté, vendrá con actividades y shows incluidos. De cierta manera, podemos comparar estos mercaditos como "mini ferias" con talleres, juegos de mesa (en lugar de juegos mecánicos) y emprendedores o productos gastronómicos locales.
Lo interesante de esto es que las plazas, las cuales ya tienen montones de tiendas de accesorios, comida y joyería, están decidiendo traer más oferta a la zona y, con ello, hacen que los negocios fijos compitan por la atención del visitante. Parece que tratan de replicar esta sensación dominguera que producen los mercados ambulantes. Más allá de la calidad del producto, se enfocan en la experiencia general de consumo y buscan que sea lo más casual y orgánica posible.
Finalmente, la esencia del mercado de barrio es el elemento sorpresa y la creatividad. Estos bazares que comúnmente están el las plazas, se enfrentan a otros tipo de problemas. Uno de ellos es la falta de diversidad, pues hay alimentos que son imposibles de preparar en un puesto que trata de ser informal sin ser excesivamente callejero. Lo que sí es cierto es que estos mercaditos locales , quizás forman parte de un movimiento más grande que no solo trata de impulsar el comercio local, sino de formar comunidades.



































































































































