
“En SNN se encuentra una cafetería 100% a base de plantas, donde no se depende de las sustituciones, sino del nivel técnico de quienes lo construyen”: Francis Puente
Mientras que en muchas cafeterías una bebida vegetal sigue representando un costo adicional, aquí forma parte del menú desde el inicio. No es una adaptación; es el punto de partida.
Hay cafeterías donde el café es el protagonista. Otras apuestan por la estética, las tendencias o el platillo de moda. Casa Anacahuita eligió un camino distinto: confiar en el conocimiento, en la técnica y en el tiempo que toma hacer bien las cosas. El proyecto nació después de la pandemia como el sueño de dos personas que decidieron construir un espacio propio, cálido y memorable...
Ubicada en el corazón de San Nicolás, es la única cafetería 100 % basada en plantas en Nuevo León. Sin embargo, esa característica es apenas el comienzo de una propuesta donde la gastronomía deja de girar alrededor de las etiquetas y vuelve a enfocarse en lo verdaderamente importante: el respeto por el ingrediente y la excelencia en su ejecución.
Donde una buena taza de café, un postre o un pan artesanal pudieran disfrutarse sin importar si alguien es vegano, vive con alergias alimentarias o simplemente busca una cocina hecha con intención.
Conversar con el chef Alex, fundador de Casa Anacahuita, fue una de las partes más enriquecedoras de mi visita. Hay chefs que dominan recetas y hay chefs que entienden los procesos.
"El cocinar para otros es un acto de amor; es evolución e historia, es conectar con el pasado a través de la memoria, es construir identidad y guiar al futuro con opciones que nos permiten ser más conscientes y sostenibles, sin abandonar el buen sazón." - Chef Alex
Como chef, pocas frases describen mejor la responsabilidad que implica cocinar.
Siempre he pensado que la repostería es una de las disciplinas más exigentes de la gastronomía. A diferencia de otras cocinas donde existe cierto margen para improvisar, aquí unos gramos pueden transformar por completo la textura, la estructura y el resultado final.

Por eso, escuchar a Chef Alex hablar sobre repostería fue reconocer a alguien que comprende esta disciplina como lo que realmente es: una ciencia que exige precisión, criterio y una sensibilidad extraordinaria.
"Para mí, un postre no debe esconderse detrás del azúcar; debe expresar el carácter de cada ingrediente." - Chef Alex
Cuando el azúcar deja de ser el protagonista, desaparece el margen para ocultar errores. El balance adquiere un papel fundamental, las texturas deben construirse con precisión y cada ingrediente necesita expresar su identidad. Como chef, sé que esa decisión requiere mucho más conocimiento que simplemente elaborar un postre dulce.
Mi favorito fue el Reese's.
Cada pieza de chocolate se elabora artesanalmente y la crema de cacahuate también es preparada en casa. El resultado encuentra un equilibrio difícil de lograr: el cacao conserva protagonismo, el cacahuate aporta profundidad y el dulzor acompaña sin imponerse. No busca impresionar con exceso; busca respetar el carácter de cada ingrediente.
La misma filosofía aparece en el chai.
El Chef Alex desarrolla su propia mezcla de especias, donde la canela, el jengibre, el cardamomo y el clavo encuentran un equilibrio que difícilmente se consigue en una mezcla comercial. Cada sorbo transmite la sensación de que hubo muchas pruebas antes de llegar a esa taza.
Otro imprescindible fue el rol de pizza elaborado con masa madre. La fermentación aporta estructura, aroma y una ligera acidez que sostiene el conjunto. El queso vegetal encuentra su lugar sin intentar ser otra cosa y la salsa conserva el carácter del jitomate, las hierbas y el ajo.
Preparaciones como esta recuerdan que la buena cocina no depende de ingredientes de origen animal, sino de comprender profundamente cómo construir sabor.
Hay algo profundamente valioso en encontrar chefs que siguen apostando por el conocimiento en una época donde muchas veces la gastronomía parece medirse por la viralidad. Casa Anacahuita me recordó que detrás de un buen postre hay pruebas, recetas descartadas, formulaciones, porcentajes, fermentaciones y horas de trabajo que rara vez llegan a la mesa del comensal.
Lo único que percibimos es que todo tiene sentido. Y justamente ahí radica la técnica: hacer que lo complejo parezca sencillo.
La cocina basada en plantas no necesita parecerse a la cocina tradicional para emocionar; necesita chefs capaces de comprender profundamente el ingrediente que tienen enfrente. Después de conocer el trabajo de Chef Alex confirmé algo que llevo años defendiendo: el futuro de esta gastronomía no depende de las sustituciones, sino del nivel técnico de quienes la construyen.
En un momento donde muchas cafeterías buscan diferenciarse con tendencias pasajeras, Casa Anacahuita eligió otro camino: confiar en el conocimiento, en la técnica y en el tiempo que toma hacer bien las cosas.
En el equilibrio de un postre, en una mezcla de chai desarrollada desde cero, en un pan que respeta los tiempos de fermentación y en la convicción de Chef Alex de que cocinar también es una forma de cuidar.
Quizá por eso uno sale de Casa Anacahuita con mucho más que el recuerdo de un buen café. Sale con la certeza de que la gastronomía basada en plantas ha alcanzado un nivel de madurez donde ya no necesita justificarse; simplemente necesita chefs capaces de ejecutarla con el conocimiento, la sensibilidad y la excelencia que merece.









































































































































































































