
La sobremesa es tradición y fuente de satisfacción en todo México, sin embargo NL es la excepción: aquí la cultura del trabajo convirtió el placer en culpa
De hecho, a principios de 2026 se reportó una alerta sobre el aumento de casos de depresión en nuestro estado.
Nuevo León tiene fama de ser uno de los estados más trabajadores de México. Su capacidad industrial comenzó desde la construcción de La Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en el año 1900 y desde entonces nos hemos destacado por nuestra cultura del trabajo y nuestra capacidad emprendedora. A pesar de que ambas cualidades son buenas de algún modo, hoy por nuestras costumbres los neoleoneses nos enfrentamos a un problema grave, en Residente lo hemos llamado, la crisis del placer.
La vida en nuestro estado, sobre todo a comparación del sur de México, es muy acelerada. Este ritmo contrarreloj , entre otros factores, ha provocado un incremento en los síntomas de estrés, ansiedad y en los casos de depresión. A principios de 2026, una nota elaborada por Telediario alertaba sobre el tema. Según los expertos consultados poco más del 17% de los adultos cuenta con síntomas de ansiedad, sin embargo la preocupación no era la cifra sino la medicación. Resulta que las personas que padecen depresión también quieren una cura rápida y están tomando pastillas y otros remedios de manera constante, sin medir los efectos que puede tener a la larga.

Foto extraída del perfil de Facebook Monterrey Rock
La vida acelerada ha provocado que el placer se subordine al trabajo o al tiempo, de alguna forma solo disfrutamos cuando nos damos el permiso de hacerlo. Esta relación chueca que los regios tenemos con el disfrute también afecta a la gastronomía. Uno de los ejemplos más contundentes es la falta de sobremesa. La sobremesa es una costumbre que se encarga de transformar el acto de comer en una experiencia social. Aún con todo su valor para nosotros, la sobremesa se mantiene como una ocurrencia rara, sobre todo en los restaurantes de Nuevo León.
En otros estados de la República salir a comer es un acto de disfrute, es calma, relajación e implica pasar horas en el restaurante. Aquí, hacer eso podría verse como "tardar mucho tiempo", especialmente si la comida ha sido en un día hábil y no un fin de semana. Cabe mencionar que si hay sobremesa, esta suele ser más corta o en el margen de tiempo en el que llega la cuenta. Algo tan esencial como reposar la comida y charlar un rato, puede convertirse en motivo de planeación y agenda, por ello es que se cuestiona nuestra capacidad de sentir placer.
Habiendo dicho lo anterior, nuestra forma de interactuar y hacer sobremesa es distinta. No diríamos que no existe, pero sí está plagada por compromisos de trabajo, prisa e incluso el uso del celular para resolver "pendientes" o contestar mensajes. Si bien es cierto que la sociedad regia necesita soltarse y disfrutar más, también vale la pena preguntarse si la crisis del placer de la que hablamos afecta exclusivamente a Nuevo León o si es un síntoma de la vida moderna y urbana que demanda tener una vida acelerada e hiperconectada (especialmente por las redes sociales).

Foto: Nueve Fuegos
Foto de portada extraída de Pinterest













































































































































































































































