
"Este restaurante en SPG donde la cocina norestense se cuenta a través del fuego, ingredientes regionales y sabores tradicionales": Lu Valdez
La atención es de primera y, desde que tomas asiento, comienza una experiencia que pone en valor la gastronomía del noreste.
El sábado visité Vernáculo y, desde el momento en que entras, el servicio, la atención, el ambiente y la música logran envolverte por completo. Al llegar, te reciben con tortillas de maíz nixtamalizado, gorditas y una selección de salsas que definitivamente tienes que probar.
Después llega el menú con una propuesta que destaca por la calidad de sus ingredientes, la presentación de cada platillo y los sabores que recuperan productos y tradiciones de Nuevo León y de otras partes del país. Hay preparaciones con ingredientes de Montemorelos y de otros estados que sorprenden por la manera en que son llevados a la mesa.
Todo está muy bien cuidado: desde el montaje y los aromas hasta los términos de cocción y la combinación de sabores. Es una propuesta en la que la leña y el humo tienen un papel importante y que consigue enaltecer los productos de alta calidad de la región.
En cuanto a la relación entre calidad y precio, considero que vale completamente la pena pagar lo que cuesta cada platillo. La preparación, el sabor, la técnica y la calidad de los ingredientes hacen que la experiencia lo justifique.
De entrada, pedí un aguacate machacado con chicharrón de puerco, preparado con ceniza de hoja de aguacate, chile del monte y tortilla de harina al cocedor. También pedimos la ribeteada inflada de carne asada; un taco de carne asada marinada a la antigua en naranja agria, cebolla raspada y limón negro, servido con aguacate, salsa vernácula, tuétano y cebolla asada.
De plato fuerte, pedimos el Rib Eye con hueso colgado, preparado con sal negra y acompañado de un empalme, cebolla asada y salsa de piquín negro. De guarniciones, pedí salchicha roja asada al mezquite, crema acarbonada, salsa de chile japonés, cebolla avinagrada y mostaza antigua, y papas asadas con crema carbonada, mantequilla de vaca, pasta de ajo asado con jugo de carne, tocino de flecha y sal de limón negro.

Además, las bebidas y la música complementan muy bien la visita. En lo personal, la música incluso me transportó a Nuevo León y a mi lugar de origen, un pequeño pueblo llamado Loma Prieta, lo que hizo que la experiencia fuera todavía más especial.
Por último, pedimos de postre una tarta de nuez de Rayones, servida con helado de piñones y aceite de junípero de Aramberri.

Si eres de Monterrey o estás de visita en la ciudad, Vernáculo es un restaurante que vale la pena conocer para acercarte a una cocina norestense que trabaja con ingredientes de calidad, fuego, humo y técnicas que buscan contar algo sobre la región.
Me sentí muy satisfecha y con la sensación de que es un lugar al que definitivamente volvería. Cumplió todas mis expectativas y entiendo por qué forma parte de la Guía Michelin. Para mí, fue una experiencia 10 de 10.



















































































































































































































































