
Si ambos tienen buenos descuentos y dan beneficios extra, ¿por qué nos interesan más las promociones de las grandes cadenas que las ofertas de los negocios locales?
Hay gente que incluso se pelea por obtener promociones o hace filas largas durante horas.
Hace poco en redes sociales estuvieron en tendencia dos eventos en esta semana: la promoción del 35° aniversario de Carl's Jr. y la oferta de café Andatti a $1 peso por el Día del café. Ambos causaron mucho revuelo en redes sociales, la gente hizo filas, vídeos y los nombres de ambas marcas estaban en boca de todos, sin embargo ellos no fueron los únicos en tener descuentos en ambas fechas.
Por ser el Día del café, un gran número de cafeterías y cadenas anunciaron promociones de todo tipo: 2x1 en bebidas seleccionadas, porcentajes de descuento y combos especiales. Muchas de ellas eran prácticamente iguales, los beneficios se mantenían en el mismo nivel de ahorro, pero parece que no reaccionamos igual. Nuestra emoción y motivación para ir parecen aumentar cuando se trata de las clásicas cadenas de café, postres o comida rápida.

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¿Por qué sucede esto? Las cadenas generalmente tienen un ventaja muy clara, ya que llevan años construyendo su marca. Sus clientes ya conocen sus productos casi de memoria y hay una aparente garantía de sabor y servicio. Básicamente, sabemos qué esperar de ellas, reconocemos sus productos, conocemos sus sucursales y tenemos una referencia previa de cuánto cuesta consumir ahí.
Además, con respecto a los grandes negocios, surge la idea de "haber ganado algo". En economía, este efecto se llama "placer de transacción" y tiene que ver con la psicología del consumidor. Este concepto explica que las personas podemos sentir felicidad de dos maneras: por consumir algo que nos gusta o por sentir que nuestro consumo fue un buen trato o intercambio. Esto último es justamente lo que sucede cuando aprovechamos una promoción.

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En teoría, la satisfacción de haber ahorrado debería sentirse bajo cualquier contexto, pero las ofertas de negocios locales funcionan diferente. A diferencia de los supuestos grandes descuentos que ofrecen las cadenas, su fuerte es ofrecen una identidad propia y la oportunidad de descubrir algo nuevo sin sentir "el gasto". Cabe mencionar que sus promociones sí son equivalentes a aquellas de las cadenas. Si consideramos la calidad de sus productos, la cercanía al cliente y la magnitud de su mercado, el porcentaje de ahorro es el mismo, solo que el valor final de la comida o bebida cambia de ser comercial a ser artesanal.
Finalmente, la atracción hacia las ofertas comerciales de las cadenas tiene que ver con su identidad. No solamente la reputación que ha construido, sino que muchas veces nos subimos a la tendencia. Es más fácil y divertido comentar que estuviste en la fila de McDonald's que platicar sobre la promoción que aprovechaste en la cafetería más cercana a tu casa. El consumidor actual busca ahorrar, pero también experiencias que valgan la pena el gasto o el tiempo invertido.
¿Ya lo habías pensado?

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