
“Esta taquería forma parte de la memoria de APO, donde han pasado músicos célebres y son tambien conocidos como 'Los tacos del foco amarillo'”: Cristian Garza
Hay lugares que no solamente venden comida… venden historia, recuerdos y tradición. En Apodaca, hablar de tacos tradicionales es hablar de Tacos Román, una taquería que ha formado parte de la vida del pueblo desde 1980.
Hay lugares que no solamente venden comida… venden historia, recuerdos y tradición. En Apodaca hablar de tacos tradicionales es hablar de Tacos Román, una taquería que ha formado parte de la vida del pueblo desde 1980.
La historia comenzó con el señor Román Rodríguez, cuando aquellos primeros tacos se hicieron famosos entre los apodaquenses bajo un curioso nombre: “Los tacos del foco amarillo”, y también conocidos como “Los tacos del barrilito”.
En sus inicios, la propuesta era sencilla pero contundente: tacos de bistec, muy al estilo tradicional de Nuevo León. Con el paso de los años, ese sabor se convirtió en parte de la identidad gastronómica de Apodaca.

Y hay otro detalle que hace todavía más interesante su historia.
Durante aquellos años, Apodaca se convirtió en una importante cuna de la música norteña y regional, y por Tacos Román pasaron músicos y agrupaciones que dejaron huella en la escena local. Entre ellos, integrantes de Bronco, Lupe Esparza y El Golpe, además de muchos músicos de la región.
Así, entre tacos, música y reuniones, el lugar se fue convirtiendo en uno de esos puntos de encuentro que forman parte de la memoria colectiva de un pueblo.
De aquellos primeros tacos de bistec a la actualidad, Tacos Román ha ido ampliando su menú y hoy podemos encontrar una variedad mucho más grande: tacos de bistec y trompo, gringas, piratas, campechanas, burritos y frijoles a la charra, entre otras opciones.
Y la tradición continúa creciendo.

Actualmente cuentan con una sucursal en el área de Santa Rosa, muy cerca de la cabecera municipal de Apodaca, donde la encargada es la señora Cecilia Rodríguez.
Lo bonito de lugares como Tacos Román es que detrás de cada taco existe una historia: décadas de trabajo, generaciones que han pasado por sus mesas y un sabor que ha acompañado a Apodaca desde los años 80.
Porque cuando un negocio logra permanecer durante tantos años, deja de ser solamente un negocio… se convierte en parte de la historia del pueblo.












































































































































































































































