
Si es bien sabido que las personas meten comida externa a la función, ¿por qué los cines no organizan colaboraciones con restaurantes?
Las colaboraciones entre marcas están de moda, sin embargo los cines de Monterrey aún no se suman a esta tendencia.
¿Alguna vez has metido comida a alguna función de cine? Una gran parte de las personas que visita al cine lo ha hecho por lo menos una sola vez, sea por el costo o por algún antojo que el menú del cine no pueda satisfacer. Anteriormente, discutimos sobre la variedad de comida en estos establecimientos y cómo ya se incluían platillos completos como ensaladas, rollos de sushi, hamburguesas y boneless. Aún con todas estas opciones, las personas continúan entrando a las salas con comida externa.
La comida del cine puede estudiarse desde dos ángulos: el sabor y el antojo. Por un lado hay quienes dicen que el cine tiene especialidades, hay otros que coinciden en que lo que ofrecen simplemente es otra experiencia más de 'comfort food'. En otras palabras, fuera de las palomitas y el refresco, el menú del cine es muy básico. Por el otro lado, las personas que ingresan con alimentos de terceros también lo hacen por comodidad de comer lo que más quieren junto a la pantalla grande.
Entre los alimentos más populares para meter de contrabando se encuentra la comida rápida: papas a la francesa de cadenas como McDonald's, hamburguesas, rebanadas de pizza e incluso pollo asado. Aunque el cine pueda lanzar estos productos como parte de su menú, nos atrevemos a decir que el resultado sería el mismo. La gente que mete comida no solo busca precios más accesibles, sino que están detrás de un sabor que sea garantía. Hasta podríamos decir que buscan los distintivos de las marcas: el sabor salado de las papas, la textura de la pizza, la salsa del pollo, etc.

Foto extraída de Pinterest
Las colaboraciones entre los emprendimientos relacionados a la industria de la comida están en tendencia. Las podemos ver todo el tiempo con menús especiales, productos limitados y eventos en restaurantes amigos o vecinos. Entre los pocos negocios que aún no se suman a dicha moda están los cines, los cuales hasta ahora únicamente han expandido su menú. ¿Qué pasaría, entonces, si su nuevo menú también incluyera a otras marcas y negocios populares de comida?
Ya hay un cine en Nuevo León que plantea una relación entre restaurantes: Epic Cinemas. Su caso es muy interesante, ya que el menú son platillos de los restaurantes que se ubican en la misma plaza que el cine. Su propuesta tiene valor agregado, pues la sazón de estos lugares tiene un estándar de calidad más marcado y evidente, especialmente porque la especialidad de estos restaurantes y café justamente es la comida. Aunque es muy llamativa su iniciativa y sí atrae clientes nuevos, la oferta estática no tiene el componente de la novedad incluido.
Al final, una colaboración con restaurantes o cafeterías durante poco tiempo elevaría el valor de le experiencia gastronómica en el cine. No solo le sería una garantía para aquellos que les gusta el sazón de ese legar específico, sino que también mantiene la emoción de querer visitar el cine. Realmente aún falta mucho para que podamos ver algo cercano a una colaboración especial entre restaurantes y cines, por ahora solo podemos imaginar cómo sería.
¿Tú qué opinas, crees que funcionaría?

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