
Las alitas llegaron a México a principios de los años 2000, hoy se sirven en casi todos los sports bars de NL. ¿Por qué las relacionamos tanto con el deporte?
Comenzaron siendo una alternativa barata para botanear en los bares, hoy son un platillo con un precio similar a cualquier otra pieza del pollo.
Hay dos versiones conocidas sobre el origen de las alitas bañadas en salsa. La más popular dice que nacieron en 1964 en el bar Anchor en Buffalo, Nueva York. Según esta historia, Dominic Bellissimo llevó a sus amigos al restaurante de su familia. Ahí su madre, Teressa les preparó un snack: alitas bañadas en salsa picante. Algunos dicen que decidió hacerlo porque tenían demasiadas alitas en el restaurante por un error en su pedido, otros dicen que fue su creatividad. Su receta fue un éxito y, con ayuda de Dick Winger, su proveedor de salsa, comenzaron a ofrecer las alitas bañadas a gran escala.
Una segunda versión dice que el pionero de las alitas es John Young, una persona afroamericana que en la década de los años sesenta tenía un restaurante llamado John Young’s Wings and Things. Él las preparaba con una salsa llamada "Mumbo" que era una mezcla dulce y picante, y se dice que era el lugar favorito, o más bien el secreto oculto, de los Buffalo Bills. Cuando la segregación en Estados Unidos estuvo en su apogeo, Young tuvo que dejar la ciudad.

Foto: Las Alitas
Independientemente de su origen, las alitas alcanzaron su estatus como platillo insignia de la cultura del fútbol y los deportes en los años noventa. La razón detrás de su éxito no era solamente su sabor, sino que eran una pieza económica. Durante los ochenta, los estadounidenses comenzaron a preferir la pechuga de pollo y la carne sin hueso, debido a este cambio en la demanda las alitas se volvieron muy baratas. Los restaurantes y bares encontrar aquí una oportunidad: podían ofrecer un platillo accesible para tomar con la cerveza, sobre todo porque la salsa picosa de las alitas creaba un excelente maridaje.
Esto sucedió al mismo tiempo que los sports bars comenzaban a incluir grandes pantallas en sus instalaciones. Entre la tecnología y los precios, los grupos grandes de personas comenzaron a ir a estos lugares cada que había juegos. Así fue como se dio el fuerte vínculo entre las alitas y el deporte. Ahora bien, ¿cómo llegó eso a Nuevo León y por qué también se volvió algo popular aquí?

Foto: Local 307
La influencia gastronómica de Estados Unidos comenzó con las migraciones. Fue en el 2000 que las alitas, los boneless y las variedades de salsa llegaron "oficialmente" a México. Al principio nosotros sólo consumíamos esta pieza del pollo en el caldo, pero cuando llegaron las cadenas americanas y el fútbol americano agarró popularidad, consumir alitas cuando vemos deportes se volvió lo normal. Actualmente, Bachoco cada vez que sucede el Super Bowl aumenta su consumo de alitas. Según cifras de 2025, el consumo aumentó un 7.2% en toda la república mexicana.
De manera casi orgánica, los sports bar locales también comenzaron a ofrecer comida americana en su menú, lo que ahora llamamos comfort food. Así fue como fuimos asociando lentamente a las alitas, los boneless y los sliders con cualquier tipo de deporte. Ahora, ni siquiera podemos decir que sea algo que consumimos por ser "económico" pues un plato de alitas puede ser equiparable al costo de una hamburguesa u otra pieza de pollo. Lo más interesante es que intentar cambiar esta tradición impuesta es casi imposible, al menos en Estados Unidos. Hubo un tiempo que Taco Bell intentó ofrecer sus productos como "la nueva tradición deportiva" y su campaña fue un completo fiasco.

Foto: La Juana
Aunque, lo más interesante de todo es que las alitas no solo se volvieron populares por su precio y por su forma práctica y fácil de comer. Según una investigación de Aaron Mansfield, profesor en Merrimack College con un doctorado en comportamiento de consumidores aficionados al deporte, las alitas son parte de un ritual. Los aficionados también encuentran una forma de hacer comunidad y de vincularse a través de la comida. Esta es la tradición que es difícil de romper. Muchos ya han encontrado alimentos, salsas y recetas que los unen y que representan a su equipo favorito. Tratar de competir con eso es algo muy complicado.
A veces, dentro de la misma comunidad de aficionados, llegan a haber críticas o comentarios como: "un verdadero seguidores de tal equipo consume este platillo o va a tal sports bar". Es importante mencionar que sí hay grupos que tienen sus propias tradiciones y costumbres. No todos los aficionados consumen alitas bañadas en salsa. Lo que sí es cierto es que se ha vuelto un estándar que no va a cambiar al menos que la misma afición lo decida.

Foto: Muncher House





































































































































