
Donde la cocina sucede frente a tus ojos: una reseña por el Chef Alex Jahuey
Desde la barra de Mariscos Chino's, cada plato cuenta una historia de técnica, ritmo y sabor que invita a volver.
Uff, ¿por dónde empezar con Mariscos Chino's?
Mi esposo me llevó de sorpresa a este lugar que tenía muchísimas ganas de conocer, gracias a las excelentes referencias de otros proyectos del chef Chuy Villarreal, como Cara de Vaca y El Bambis Café. Siempre me ha gustado el hilo conductor que el chef imprime en cada uno de sus conceptos, y esta vez no fue la excepción.
Llegamos sin reserva, pero amablemente nos asignaron un lugar en la barra. Y qué mejor que eso: como chef, poder ver de cerca el ir y venir de la cocina abierta, completamente expuesta a los ojos de los comensales. Las comandas llegaban, el chef de línea las cantaba y el equipo respondía al unísono que estaban en acción. Esa energía y coordinación ya anticipaban una gran experiencia.
Comenzamos con unos deliciosos tacos rojos, de esos con esencia callejera que se ahúman lentamente con la brasa y que tradicionalmente son solo de papa pero no te diré el ingrediente sorpresa. Pero aquí fue donde empezó la magia. A la par, nuestro mesero nos recomendó un cóctel de mezcal que estaba delicioso, especialmente para quienes somos mezcaleros de corazón.
Después pedimos una fuente de ostiones con un topping de arroz. Sí, de arroz. Más allá de querer entender cómo funcionaba esa combinación, simplemente la disfruté. Más tarde llegó un empalme, porque no pude resistirme después de ver cómo los preparaban justo frente a mí.
Espero volver pronto para seguir explorando la carta. No es un lugar accesible si hablamos del monto final de la cuenta, pero vale la pena cada peso pagado. La experiencia, la ejecución y los sabores hacen que la visita sea totalmente recomendable.






































































































































