
Aldo De Nigris. Desde la cancha hasta el paladar
Alrededor de un buen ambiente y un montón de deliciosa comida pudimos conversar con Aldo De Nigris, exjugador profesional de fútbol y ahora comentarista deportivo. Entre sus tantas vivencias y anécdotas, nos cuenta cuál fue su paso por las canchas, cómo se preparaba para jugar cada partido y qué concentración lleva ahora para disfrutar de su pasión.
Redacción Rodrigo Becerril
Fotografía Mikel Rendón
Locación The Food Box en Micrópolis
La cita fue en The Food Box de Micrópolis, en la avenida Garza Sada, platicamos con el siempre atento Jesús Aldo De Nigris Guajardo de 34 años, (casi 35, felicítenlo el 22 de julio) embajador de Rayados y originario de Monterrey, Nuevo León.
Seguramente ya muchos se lo saben, pero para quienes no, cuéntanos un poquito de cuál ha sido tu trayectoria.
Empiezo a los 17 años en el equipo Gavilanes de 3era división, de la UANL, estaba estudiando leyes, lo cual no era lo mío. Ahí hice muchos goles y empecé a llamar mucho la atención, también ayudó que mi hermano era Toño. Después de eso me voy a Rayados y me toca jugar con ellos la copa Chivas. Me va bien, pero en ese entonces el equipo de Tigres ofrece más por mi y me compran, es cuando debuto, con el equipo al mando del Tuca Ferretti, estoy de 2002 hasta 2006 y me voy a Veracruz un año, donde conozco al Piojo Herrera y a Antonio Mohamed. Luego me toca ir al Necaxa durante seis meses donde no me va del todo bien, pero después de eso es cuando Monterrey me busca y me quiere de regreso, ahora con Vucetich. Yo venía de cambio, pero empecé a entrenar y a meter goles al grado de que me llaman a la Selección, estoy casi los cuatro años, cuando el Chepo de la Torre era el DT, aunque quien me convocó fue Javier Aguirre, él se va, llega Chepo, me toca jugar todo ese tiempo, incluso hasta el repechaje, luego llega el Piojo, pero no me toca ir al mundial.
Después de eso me voy a Chivas dos años, tuve un paso podría decir que “bueno” porque el equipo estaba peleando para no descender y al final, terminamos salvándonos, incluso se logró llegar a una final de copa y a una semifinal de liga. Poco después trajeron a Mohammed a Monterrey y de nuevo me regresa. Estoy otros dos años, y cuando me faltaba un año de contrato decido retirarme, preparándome para lo que venga. La esperanza que tuve fue uno de los partidos más emotivos de mi carrera. Fueron en total alrededor de 20 años de jugar profesionalmente, de éstos, 15 años en primera división, me quedé como embajador de Rayados, este año termina y vamos a ver qué es lo que viene.
¿Cuál es tu comida favorita?
Me gusta comer de todo, pero hablando de comfort food o de comidas rápidas, creo que las alitas de pollo son de mis favoritas, las hamburguesas también y puedo comer tacos toda la semana, los tacos de barbacoa son riquísimos, no se diga los de chicharrón; cuando hacía las dietas era un martirio pasar por los tacos y no poder pararme a comer, como de todo, no hay algo que no me guste. Regresando a las alitas de pollo picosas, puedo comerme un kilo mientras veo partidos de fútbol. Si estoy en una reunión en la casa, me gusta prepararlas, comprarlas y hacer una salsa de la que tengo ahí más o menos los ingredientes.
¿Cómo te preparas para ver los partidos en la tele?
Soy muy de pedir de comer y estar viendo la tele, para esto normalmente pedimos alitas porque le gustan mucho a mis niños y a mi esposa, también la botana típica, papas, todo eso. La carne asada y las hamburguesas al carbón, ya son algo que hacemos naturalmente los fines de semana, es muy regio, juntarnos con los amigos y la familia. También me encanta hacer carnes asadas, me gusta hacerlas yo solo, ¡pero necesito ir a cursos para no quemar todo!
¿Te gusta cocinar?
sí, pero más en el asador, aunque cuando llego en la noche de algún partido o algo, le cocino a mis hijos, lo normal como el huevo con jamón. De pequeño veía cómo mi mamá hacía el espaguetti, le quedaba muy bien, nosotros casi todos los días era comer eso porque ella trabajaba, se iba y ahí lo dejaba, pollo, carne, lo que sea, espaguetti, ¡ahí agarren! Gracias a esto aprendí a hacerlo, ella tenía un tiempo para escurrirlo y prepararlo, todo eso quieras o no, tiene su chiste. A nosotros como hermanos nos gustaba que lo preparara durito, cuando quedaba aguado no lo comíamos porque nos gustaba “al dente”, como debe ser, a mi era al que más me gustaba así. De hecho antes tenía la maña de comerme la pasta así dura, hasta que un doctor me regañó y me dijo que me iba a enfermar de la panza porque estaba cruda.
¿Puedes platicarnos cómo era comer en los viajes durante las concentraciones?
Fíjate que muchas veces aunque no lo crean, yo regañaba al doctor, bueno, para molestarlo. En ocasiones terminábamos los partidos y hay que comer algo, el cuerpo te lo pide por el desgaste, es como gasolina para recuperarte porque después de un partido era salir al camión y de ahí al aeropuerto, entonces por lo rápido nos compraban pizzas o hamburguesas, todo eso. Obviamente todos felices porque la cena normal es dieta y te ponen ensaladas, pero no ahí íbamos con la pizza y yo molestaba al doctor diciéndole que era un irresponsable por darnos eso de cenar, que cuando fallara los goles ni me dijeran nada, “que le digan al doctor, por lo que me da de comer!”, claro todo eso jugando, ese era el ambiente, muy sano.
¿Cómo era la alimentación y/o las dietas?
Todo era muy parecido, en los menús en los hoteles había buffet y cada quien comía lo que necesitara, algunos jugadores después de una evaluación tenían que llevar una dieta, en lo personal nunca batallé, gracias a Dios, pero igual si no comía bien o si me malpasaba me sentía mal y obviamente bajas el rendimiento. Aún así siempre había de todo, a veces llegabas al hotel y tocaba cenar, no muy estricto, tal vez no había tacos y hamburguesas, pero sí te daban tu filete de carne, pollo, pasta, arroz, puré; había de todo. En ocasiones estaba en la mesa y volteaba a ver a los demás y era raro que no comieran o comieran poco, se tomaban su juguito y ya, volteaba de nuevo y veía a otros que tampoco comían, por supuesto haciendo mi investigación, ya sabía lo que estaba pasando.
Después de cenar, llegaba al cuarto y me ponía a ver la tele o a leer un libro y sonaba el teléfono, yo ya sabía que era, “hay tacos en el cuarto tal, hay hamburguesas acá, alitas allá!”. A muchos jugadores no les gustaba comer pollo, pasta y arroz, pero hoy en día eso ya está más controlado y el mismo jugador ya es más consiente porque cada vez es más dura la competencia y físicamente están mejor, todo evoluciona, si antes corríamos 5km en un partido, ahora corren hasta 12. Esto no quiere que yo me cuidara mucho siempre, más por el respeto que debes tener como líder en un equipo, aunque a veces sí me fui de repente a los tacos.
¿Tienes algunos recuerdos alrededor de la comida?
Los asados que se hacían con los del equipo, me tocó estar con muchos argentinos que sabían y les gustaba hacerlos, si aquí en Monterrey es muy común, allá también, y no les gusta que se metan en su parrilla, y lo mejor de todo era el convivio, después de un juego, ir un rato y comer, estar con el equipo, creo que son recuerdos muy padres. Debe haber un equilibrio y se fomenta mucho la unión de grupo, es lo esencial. Igualmente en otras ocasiones, cuando tocaba ir a otros lados, como a Guadalajara o Puebla, la gente que nos quiere y que se acerca, los que te conocen van y te invitan y te llevan mole poblano, o tortas ahogadas y tacos de lengua en la noche, y obviamente si ganaba el equipo nos íbamos todos a comer.
¿Algo que quieras decirle a la Selección y a los aficionados?
Me va a tocar ir a Rusia pero como comentarista y creo que va a ser una experiencia muy buena. Para terminar y como aficionado, le digo a la Selección que confío totalmente en ellos, conozco a la mayoría, fueron mis compañeros, y yo como mexicano confío en que van a llegar a hacer historia, a llegar lo más lejos, y a todos los mexicanos, les pido no criticarlos, ¡es mejor apoyar!




























































































