

Los snacks deben ser ligeros, pequeños y fáciles de comer; los elotes preparados son pesados, gigantes e interminables. ¿Qué pasó?
De un tiempo para acá los elotes en vaso se convirtieron en botanas gigantes y monchosas con gran variedad de toppings, incluso hay algunos con carne asada. Entre más ingredientes, más pesado se vuelve y más se contradice como snack o ¿tú qué opinas?
Cuando hablamos de snacks o botanas, usualmente nos referimos a porciones pequeñas de comida que son ligeras y fáciles de comer. Su función principal es proporcionar energía o calmar el hambre. Los elotes preparados, anteriormente, podían ser considerados como snacks, pues se servían en porciones "medidas" con aderezos, salsas y si acaso alguno que otro complemento como cacahuates o queso rallado. Actualmente, los puestos de elote más populares o virales ofrecen productos que pueden llegar a pesar un kilo entre granos de elote, salsas y mezclas de queso. ¿Cuándo pasó esto?
Desde que llegó la tendencia de los antojos grandes y monchosos a redes sociales, parece que los puestos de elotes se han esmerado en competir por ser los más virales al ofrecer los productos más "antojables". La cuestión del "antojo", en la mayoría de las ocasiones, corresponde a un formato de vídeo, en cámara puede que se vea bien esa combinación de elote con carne asada, tocino, ajonjolí, queso y salsa morita, pero en persona el producto es imponente y, en ocasiones, interminable. Un solo vistazo al bote basura de estos locales es suficiente, probablemente, encontrarás muchas charolas que aún tienen producto, ya sea Maruchan, frituras o elote.
Entonces, ¿qué es lo que está sucediendo con estos "snacks"? Nosotros pensamos que puede ser por tres razones diferentes. La primera, es que el elote preparado ya no es solamente una botana, sino una especie de platillo. Algunas personas lo consideran como su cena, sobre todo porque cae pesado la mezcla de complementos que lleva. Además, la mayoría de los carritos de elote abren por la tarde noche, lo que facilita una cena temprana. Si pensamos en los tamaños que ofrecen, un vaso grande podría ser suficiente para comer algo antes de dormir.
Otra razón puede ser que estos snacks están pensados para compartirse. Contrario a otros postres como las paletas de hielo o los sabalitos, sí es posible compartir una charola de tostitos bañada en elote o un volcán. Claro que no siempre es el caso, pues en algunos puestos ya hay opciones marcadas para compartir (paquetes, promociones, combos) fuera de las botanas tradicionales. Realmente, y desde nuestro punto de vista, compartir es más bien una estrategia del consumidor, no la intención del negocio.
Por último, está el factor de necesidad y las expectativas. Las redes sociales han distorsionado nuestra percepción y nos han hecho creer que entre más colorido y grande se vea, mejor sabor y calidad tiene el producto. En ese sentido, el incremento en la cantidad, los toppings y las salsas se debe a la demanda del mercado. Nosotros mismos somos los que buscamos esas opciones monchosas aún y cuando sabemos que no nos las podemos acabar. Esto nos deja pensando en el futuro del elote preparado, ¿será que se va transformar en un platillo de cena oficial o simplemente seguirá jugando con los limítes del snack ligero pero llenador?
¿Tú qué piensas?

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