

"La comida norestense es la misma en todos los restaurantes..." ¿Realmente estamos cansados de los sabores clásicos?
Con las nuevas aperturas de restaurantes mexicanos hemos escuchado muchos comentarios similares: "la comida está buena, pero es más de lo mismo". ¿Tú qué piensas?
¿En qué momento la comida norestense se volvió "aburrida"? Cuando pensamos en lo tradicional vienen a nuestra mente los platillos que han sido preparados desde hace mucho tiempo: carne zaraza, cabrito al pastor, frijoles con veneno, etc. Aunque hay formas de innovar con las recetas de antaño: añadir ingredientes inusuales, experimentar con sabores y modificar las presentaciones, la esencia de lo tradicional, en teoría, permanece.
Nos llama la atención que el recibimiento de los neoleoneses a la apertura reciente de restaurantes mexicanos contemporáneos sea algo desanimado. De repente escuchamos y leemos comentarios como: "está rico, pero es lo mismo de siempre", "no es nada nuevo", "no sorprende" o incluso algunos comensales critican la propuesta y argumentan que están usando recetas que no son típicas del norte o la región.
Estamos frente a un dilema, mientras algunos se alegran por tener más opciones para salir a comer, otros señalan la falta de "novedad". Lo que nos queda claro es que sí existe un interés en recuperar la cocina regional. Esto lo podemos ver a través de restaurantes con platillos tradicionales como Vernáculo, El Jonuco o La Reyna Tradición Norestense. Este enfoque va ligado con la recuperación de la tradición mexicana que podemos empezar a notar en el Estado, especialmente con el uso de las variantes del maíz.
El problema parece estar en la cocina mexicana contemporánea, pues los restaurantes con este giro, según los comensales, presentan el mismo menú y estéticas similares, es decir, el sabor es bueno, pero el concepto pierde lo sorprendente. Dicho esto, la frase "más de lo mismo" no se refiere a un cansancio o hartazgo de nuestros platillos típicos. Es más, nosotros nos atrevemos a decir que tampoco es porque hay un deseo en regresar a los clásicos genuinos, si fuera así las cantinas históricas de la ciudad que aún sirven botana estarían llenas y ese no es el caso.
De alguna forma nos estamos acostumbrando a sentir mucha emoción por aperturas con conceptos diferentes, por los lugares únicos y las "joyas escondidas". Esto es razonable, actualmente están llegando sabores auténticos de otros países y hay una tendencia por establecer comunidades sólidas o "nichos" (por ejemplo, los grupos de fans de algo). Que esto suceda así no quiere decir que la comida del noreste no sea relevante en el panorama gastronómico, pero sí revela mucho de lo que está sucediendo a nivel social. Si estamos cansados de lo nuevo y aún así seguimos buscando novedades, ¿qué pasará con lo "olvidado"?
¿Lo habías pensado?
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