

Ya es más frecuente que los restaurantes de NL colaboren entre sí para crear platillos de edición limitada. ¿Es una propuesta gastronómica o es puro marketing?
Aunque nos encanta lo novedoso, hay colaboraciones entre restaurantes que no parecen tener mucho sentido porque no presentan nada nuevo.
Las colaboraciones entre restaurantes no van a acabar pronto, pues a la gente de Nuevo León le encanta lo novedoso. Esto de la "novedad" va más allá de la comida y tiene que ver con la forma en la que nuestro cerebro procesa la información: las expectativas, la dopamina y la sensación de estar viviendo algo especial o único. Aquí es donde comienza el problema porque no toda colaboración entre restaurantes resulta en platillos o recetas únicas, y a veces la intención no tiene que ver con la experiencia gastronómica, sino con hacer que el comensal conozca nuevos lugares de comida.
Una galleta dulce con chicharrón de La Ramos puede ser una combinación deliciosa o terrible y ese debería ser el punto de toda colaboración entre negocios de comida: mezclar los giros de ambos y llegar a un producto que verdaderamente rete la propuesta gastronómica actual. Cuando Casa Cream sacó sus galletas con este ingrediente generó un debate, había gente a favor, otros dijeron que jamás probarían eso y hubo uno que otro que quería replicar la receta en su casa o que la galleta se quedara como un fijo del menú. El caso contrario a este sería vender una galleta tradicional a manera de pop-up en un restaurante que vende hamburguesas, pizza o hotdogs. Aquí no hay una propuesta, simplemente se trata de expandir la marca.
Hay otro tipo de colaboraciones que consisten en organizar eventos, ejemplos son "Las Marteadas" en la Fonda San Francisco, las cenas de Yamasan con Principia y El Lindero con "Mano Callejera". Puede ser que el evento no tenga un platillo especial, pero si se trata de una cena o comida con maridaje, ya se cataloga como experiencia gastronómica. El maridaje con lo que sea, vino, cerveza artesanal, café, etc. implica una mezcla y balance de sabores, y un buen chef va a tomar en cuenta esto al momento de armar el menú. Entonces, en estos casos la intención principal no es dar a conocer el lugar, la marca o el platillo del restaurante sino compartir con el comensal el arte de la cocina.
Experimentar con ingredientes, sabores y técnicas es lo que le da valor gastronómico a la colaboración o alianza entre negocios, porque se genera una reacción (ya sea positiva o negativa) y el comensal vive realmente una experiencia única, pues va a ser difícil que ese platillo o sabor vuelva. Comprar un producto que usualmente no venden en el restaurante puede que también sea algo "único", pero realmente solo cae en lo diferente. Si vas a ese otro lugar, repostería, café, etc. con el que colaboraron, vas a poder encontrar el producto, así pues lo que hiciste fue descubrir otra opción de postres o comida de algún tipo. Lo mismo sucede cuando dos restaurantes se ponen de acuerdo para un evento y ofrecen su menú fijo. Si bien es verdad que te puedes divertir y la comida puede estar buena, ahí el giro no es gastronómico tal cual, pues no hay novedad o experimentación, el evento más bien trata de generar comunidad, dar a conocer los lugares, incrementar las ventas, etc.
¿Tú qué piensas al respecto?
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