

¡Por fin! Los festivales musicales ya intentan consolidar su propuesta gastronómica. ¡Ya basta de solo hot dogs y Takis a precios de Rib-eye!
Algo fundamental en cualquier evento o festival es la comida. Un buen taco puede marcar la diferencia entre un recuerdo memorable y una mala experiencia.
El Pa'l Norte se ha convertido en uno de los festivales más importantes en el noreste del país. En su edición 2025 reunió a un aproximado de 300,000 asistentes durante los tres días que duró el evento. No todos eran regiomontanos, mucha gente viaja de otros estados de la República a Monterrey para escuchar a sus artistas favoritos. Esto es una oportunidad de turismo grandísima para toda la ciudad en general, por eso, así como el lineup de música, la oferta gastronómica tiene que estar al nivel.
No tiene que ver con apariencias, los festivales de música no tienen la obligación de ofrecer los platillos clásicos de la región, pero sí tienen que tener un estándar. La comida es un aspecto fundamental en cualquier evento y más en festivales masivos que son al aire libre y duran todo el día. La gente se cansa y busca snacks para recobrar la energía o busca alguna bebida para refrescarse. Además, la propuesta gastronómica sí eleva las expectativas de los asistentes y hace al evento más memorable. Un breve ejemplo es la inclusión de comida vegana en el Pa'l Norte. Esto puede parecer algo mínimo, pero al momento de publicarlo en sus redes sociales los usuarios comentaron que estaban agradecidos por tener otras opciones para comer.
La inclusión de foodtrucks y stands de comida y bebida con ingredientes especiales no es algo que únicamente suceda en Pa'l Norte. Festivales como Lollapalooza, Coachella y Tomorrowland ya tienen stands con comida vegetariana, vegana y hasta libre de gluten. Sin mencionar que la oferta ya no son puras botanas o comfort food. Invitar a restaurantes reconocidos también le agrega valor al evento, porque los asistentes tienen garantía de que lo que consuman valdrá la pena. Puede que los tacos, el sushi o el bowl sea más costoso dentro del festival que en el propio local del negocio, pero su reputación lo justifica.
Poco a poco la oferta gastronómica de los festivales se amplía y ya era hora. Aunque somos conscientes de que aún faltan cosas, como más opciones veganas y orientales, ya comenzamos a ver un cambio positivo: restaurantes reconocidos, sabores varios y todos los rangos de precios. Nosotros ya estábamos cansados de solo hot dogs y Takis a precios de Rib eye.
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