
ReflexiónNo todos los restaurantes para niños tienen juegos, consolas y nuggets. Algunos nos recuerdan a nuestra infancia por las memorias familiares que nos dejaron
Los restaurantes, como cualquier otro lugar, son espacios que nos pueden traer muchos recuerdos. ¿Tú que lugares solías visitar con tu familia cuando eras pequeño?
¿Qué lugares visitabas cuando eras un niño? Antes no había tantas opciones como ahora, actualmente las familias tienen a su disposición restaurantes con arcade, lugares con juegos de mesa, espacios temáticos y cafeterías 'kid-friendly' diseñadas para los más pequeños. Por ser el Día del Niño, el consejo editorial de Residente reflexionó sobre las memorias que tenemos de cuando éramos chicos. Los primeros restaurantes que vinieron a nuestra mente no necesariamente eran lugares con juegos o nuggets, sino platillos que consumíamos en compañía de nuestra familia como sushi, parrilladas o marisquerías.
Esta asociación se debe a la memoria gustativa, un término que hace referencia a las conexiones que hace nuestro cerebro cuando consumimos ciertos alimentos. Es esta memoria lo que nos permite reconocer el olor de pan recién hecho y el sabor de nuestros platillos favorito. La memoria gustativa también es la responsable de que recordemos las experiencias de nuestro consumo, es decir, las emociones que sentimos al comer con la familia, los amigos o al recibir un trato amable en un restaurante. En general, este tipo de memoria almacena varias cosas: olor, sabor, presentación, textura y el contexto bajo el cual probamos algo.
La memoria gustativa es una de las conexiones emocionales más poderosas, pues el gusto y el olfato pueden evocar memorias más rápido y de manera más vívida que la escucha y la vista. De hecho es por eso que nos decepcionamos tanto cuando un platillo que nos gusta mucho no sabe igual que siempre. Muchas veces, son estas memorias las que permiten que existan los restaurantes y taquerías que la gente describe como "de tradición". Elegir un lugar para comer no siempre tiene que ver con el precio, el sabor o la distancia, en ocasiones también se trata de continuar un hábito o regresar a un recuerdo.
Hay gente que lleva a sus hijos a los restaurantes que visitaba con sus padres, también hay personas que siguen yendo a fonditas y taquerías porque tienen una memoria de haber comido ahí con su abuelito o tía en un día aleatorio y lo mismo pasa cuando salimos con amigos a bares o festivales. Ciertos espacios y platillos nos transportan al pasado y esto, por más que queramos, es algo que no se puede evitar porque la memoria gustativa actúa de forma inconsciente. Dicho esto, quizás la idea de llevar a tus hijos a McDonald's no surge porque tienen juegos para que se cansen o les regalan juguetes, sino porque ahí ibas con tus hermanos, amigos o familia y recuerdas pasarla bien.
¿A ti qué restaurante te recuerda a tu infancia?































































































































































































































































































































