
Taquerias iconicas de Nuevo León, comida callejera, puestos, carritos, changarros y similares

Dicen que la gastronomía de un lugar se encuentra en las calles y los mercaditos, pero la gente siempre le saca la vuelta a los mariscos de barrio... ¿Te atreves?
Comer en mercaditos o puestos callejeros, no debe asociarse directamente con un riesgo, sino con la oportunidad de probar una comida casera, local y cercana. ¿Estás de acuerdo?
"No como mariscos de barrio porque me da miedo". En Residente muchas veces hemos escuchado este comentario. Los mariscos, por ser un producto que viene de fuera (ya que no somos región costera) y por el riesgo que hay al consumirlo (es decir una intoxicación o alergia) es uno de los alimentos que más preguntas nos puede generar. Para prevenir una intoxicación, los mariscos y pescado deben estar preservados en frío (a una temperatura mínima de 4°C), expedir un olor fresco y tener una apariencia húmeda y brillante. La dudas sobre los mariscos de barrio comienzan justamente por un cuestionamiento en sus prácticas, en otras palabras, si los conservan bien y si el producto fue adquirido en pescaderías certificadas.
La pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿por qué sí comer mariscos de barrio? La respuesta más corta es que en el barrio, en las calles y mercados es donde se encuentra la gastronomía casera. Algunas personas han dicho que es justamente en estos espacios donde vemos la creatividad, pues la gente, con lo que tiene presenta combinaciones atrevidas sin el miedo a la pérdida o la "crítica". Esto es, en parte, porque la gente ya tiene la expectativa de ver ese tipo de platillos monchosos y hasta "grotescos" en la calle. Un ejemplo son los tostitos preparados, que surgieron en los puestos callejeros de Tijuana y ahora se venden en todos lados. Incluso, recientemente, se ha popularizado su versión con ceviche, que otra vez, la idea nació en la calle y ahora hay restaurantes que ya lo tienen en su menú como botana. Así pues, consumir mariscos de barrio te abre las puertas a probar cosas con sabores distintos.
El pensamiento de que los mariscos de barrio son los únicos que están contaminados es una exageración. Muchas de las personas que se ponen a vender brochetas asadas de camarón, pescado empanizado y cócteles tienen años preparando y afinando esas recetas. Un ejemplo es la Coctelería Sandoval en el Mercado Juárez lleva más de 20 años en el mismo puesto sirviendo el mismo menú. Los dueños conocen cómo manejar el pescado, ya son un negocio consolidado. De hecho, todo el Mercado Juárez es conocido como un buen lugar para comer y muchas personas lo suelen visitar en temporada de Cuaresma. Eso quiere decir que el pescado sí tiene una alta rotación, por lo que sí conserva cierto nivel de frescura incluso in pensamos en que "no lo mantienen a tan bajas temperaturas".
En un estudio realizado en 2024 por investigadores del Instituto de Ecología, Pesquerías y s y Oceanografía del Golfo de México en conjunto con el Laboratorio de Toxinas Marinas y Aminoácidos se reveló que, en Campeche aproximadamente un 38% de los entrevistados tuvo una intoxicación o alergia causada por mariscos y que un 70% de esos productos no habían roto su cadena de frío y 20% fue consumido recién pescado. Esto nos habla de que siempre existe un riesgo de intoxicación, sobre todo porque el pez pudo haber tenido contacto con alguna toxina marina (ya sea algo que ingirió, plantas, etc. ) o contaminación en el agua. Si bien no hay una estadística exacta que revele las probabilidades de intoxicarse en un restaurante y en un puesto, los factores que inciden en un mariscos en mal estado van más allá de su conservación en frío.
En resumen, comer mariscos de barrio no es sinónimo de intoxicación. Antes de negarse o "pasar la oportunidad" es importante preguntarnos si el platillo vale la pena (ya sea por su relación calidad-precio, costo, receta, etc.) y si el puesto tiene buenas recomendaciones o lleva años de servicio. Además, una de las ventajas de los mariscos de barrio es que siempre puedes preguntarle directamente al dueño sobre la frescura del producto y su origen, si la respuesta no es de tu agrado o hay algo que no te cuadra después de ver el producto, es válido retractarse. El chiste no es comer algo nomás porque sí, sino disfrutar de un platillo que verdaderamente se te antoje. Los mariscos de barrio, finalmente, son una de muchas opciones y su consumo también es cuestión de gustos.
A la próxima, ¿te animas a comer mariscos de barrio?
Aquí 3 mercados muy populares en los que también ofrecen mariscos:
— Mercado Juárez
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