

Si nos gustan los elotes súper monchosos y revueltos con cacahuate, salsas y carne, ¿por qué rechazamos la capirotada y el revoltijo por estar mezclados?
Pareciera ser que estos platillos son rechazados o "repudiados" por mezclar sabores y texturas, aunque esto es contradictorio si pensamos en todos los ingredientes que llevan los snacks monchosos que están de moda.
La presentación de una comida es igual de importante que el sabor. Un estudio elaborado en 2019 por la Universidad de Granada en España, demostró que lo que nos atrae visualmente de un plato se vincula directamente con nuestras emociones. Esto quiere decir que al ver un platillo se activan áreas en nuestro cerebro vinculadas al afecto y el placer, por eso dicen que "la comida entra primero por los ojos".
Según los hallazgos del estudio, desde que elegimos un platillo, hay un componente emocional de por medio, ya sea porque algún ingrediente llama nuestra atención, tenemos una expectativa del sabor o porque nos agrada el tamaño de la porción. Esto explicaría porqué nos gustan tanto los elotes preparados aunque lleguen a verse grotescos por tantos toppings y salsas, pues al hacer nosotros nuestra propia combinación ya tenemos una idea y control del sabor.
Entonces, ¿qué es lo que sucede con la capirotada y el revoltijo? Ambas preparaciones cuentan con demasiadas variaciones. El revoltijo, por su parte, es un guiso de guisos que se ofrece en puestos de tacos mañaneros. Se prepara a partir de los sobrantes de los rellenos y, dependiendo de la cantidad de cada guiso, es el sabor. Eso quiere decir que el taco de revoltijo nunca sabe igual. Aunque tengas una expectativa porque ya lo probaste antes, las probabilidades de que tenga la misma cantidad de cada guiso es muy baja.
Similar al revoltijo, el sabor de la capirotada cambia mucho. Los ingredientes básicos son miel de piloncillo con agua o leche, almendras, cacahuates y pasas, pero puede llevar queso, trozos de piña, malvaviscos, bolillo, grajeas, tomatillo picado, coco, etc. Hay gente que la deja seca mientras que otros la prefieren suave, hay capirotadas que son más saladas y otras mezclan texturas crujientes. No hay una única receta para preparar capirotada, así pues, al probar la receta de alguien más por primera vez, puede que te sorprendas mucho con el sabor, ya sea para bien o para mal.
Si bien, no hay nada confirmado aún, pensamos que el gusto y disgusto de estos dos platillos, frente al elote monchoso, se debe al factor sorpresa. Un elote mantiene su sabor, las papas que se utilizan no cambian su receta y los aderezos los pones tú con la cantidad que quieras. Algo totalmente diferente pasa con el revoltijo y la capirotada, son tantos ingredientes y variantes que no logra haber un sabor estándar que brinde comfort. Claro que a esto también se le añade su apariencia, mientras en el revoltijo todo está tan revuelto que no se distinguen los diferentes guisos, la capirotada mezcla muchos colores y texturas, ambos pueden llegar a dar una mala primera impresión por esto mismo.
¿Tú qué opinas: crees que el revoltijo y la capirotada son rechazados injustamente o de verdad hay que debería cambiar en su receta?










































































































































































































































































































































