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¿Cómo podemos comer orgánico sin elevar el presupuesto? Nuestros expertos te ofrecen una guía con tips sobre qué vale la pena comprar
Todos hemos escuchado que es mejor comer alimentos orgánicos pero algunos no entienden bien el porqué, cuáles son los más convenientes y cuáles nos podemos ahorrar.
Redacción: Sandra Estrada
Se ha observado en estudios que los alimentos orgánicos tienen un porcentaje de nutrientes más alto y mucho menos cantidad de pesticidas y químicos dañinos. Por estas dos razones sería lo óptimo comer todo orgánico. Además, al hacerlo aseguras que lo que ingieres no esté genéticamente modificado sin saber los efectos que eso a la larga traerá: tercera razón.
Aunque cada vez tenemos más variedad de estos productos en Monterrey, seguimos sin tener muchas opciones de fruta y verdura orgánica, que forman (o deberían formar) la base de nuestra dieta. Y de los que sí encontramos, hay unas muy buenas opciones pero que elevan muchísimo nuestro presupuesto. ¿Cómo le hago para asegurar la mayor cantidad de nutrientes y la menor cantidad de pesticidas, hormonas, antibióticos y otros químicos tóxicos? ¿A qué le doy prioridad?
1. Al producto animal.
Es lo más cargado de toxinas, pues en la práctica convencional, para obtener la mayor cantidad de producto, los animales son sometidos a hormonas para su crecimiento, alimentados a base de granos transgénicos para una engorda más acelerada, proveídos de antibióticos para todas las enfermedades que contraen por su comida y las condiciones en las que viven. Por estas razones es mejor buscar carne de libre pastoreo, además de orgánica, pues quiere decir que el ganado se alimentó de granos orgánicos (maíz, soya) y no que pastó. Quieres los nutrientes del pasto, de su alimentación natural, no de una mezcla de granos altos en omega 6, un ácido graso que promueve la inflamación que el grueso de la población sufre. Se tiene que invertir mucho más para comer así a diario, por lo que también te recomiendo reducir tu consumo de proteína animal y aumentar la vegetal, que además traerá muchos otros beneficios. Yo consumo carne cuando tengo producto orgánico, y si no simplemente trato de evitarla y sustituirla con fuentes de proteína vegetal.
2. A lo que comas diario.
Si eres cafetero, invierte en un buen café orgánico, pues es de lo que más está cargado de pesticidas y no quieres ese hábito diario. Si te gustan los cacahuates o la crema de cacahuate, invierte ahí también, pues es de los productos más contaminados. Cualquier otra cosa que sea parte de tu día a día, vale la pena obtener su mejor versión.
3. A la soya y productos generalmente transgénicos.
Aproximadamente el 95% de la soya es modificada genéticamente, al igual que el maíz. Puedes conseguir salsa de soya y tamari orgánica en HEB, y edamames y tofu orgánicos en Costco.
4. A los granos, leguminosas, nueces y semillas.
Son mejores, porque no están tan cargadas de tóxicos como lo animal. Aquí puedes seguir consumiendo las marcas que prefieres.
5. A las frutas y verduras.
Son las más cargadas de micronutrientes (vitaminas, minerales, enzimas, antioxidantes, etc.). Sean orgánicas o no, la intención es que tu dieta se base en ellas. Te ayudan a desintoxicarte y a elevar el sistema inmune para defenderse de las agresiones de todo lo demás que introducimos, con esto contrarrestamos un poco el daño que viene con los pesticidas y más. Frutas o verduras con cáscaras gruesas (como aguacate, piña, mango) o muchas capas (como repollo o cebolla) no absorben tanto los pesticidas y al pelarlos los removemos. Las que están más expuestas (vegetales de hoja verde, fresas, arándanos) y de las que consumimos la piel (manzana, pera, durazno, uvas), son mucho más importante de consumir orgánicas pues aunque la cáscara contenga muchos nutrientes, van para adentro junto con muchos anti nutrientes cuando no lo son. Intenta conseguir lo que puedas en la parte orgánica de tus supermercados cercanos, también hay tiendas naturistas que surten semanalmente algunos vegetales. De todos modos come los que encuentres, aunque no sean orgánicos, al final son más los beneficios que los daños.
Lo mejor es cuando podemos conocer a los productores, platicar con ellos y cuestionarlos. Mientras más sea la demanda, más será la oferta y tendremos precios más competitivos y variedad. Recuerda que lo que invertimos en alimento, también lo invertimos en salud.
Residente. Food & Drink Media















































































































































































