
Modales en la mesa
Modales. Debemos masticar en silencio y con la boca cerrada. Mostrar los alimentos al hablar puede resultar desagradable para los demás comensales.
La discreción como norma de oro: Comer es un acto biológico que la etiqueta transforma en un acto social. Masticar con la boca cerrada y en silencio garantiza que el enfoque de la reunión permanezca en la conversación y no en el proceso mecánico de la alimentación. El silencio al masticar es una forma de cortesía auditiva, mientras que mantener los alimentos fuera de la vista de los demás es un principio básico de elegancia visual que preserva la pulcritud de la mesa.
El arte de la alternancia: Un buen comensal sabe que la mesa tiene sus tiempos. No se trata solo de cerrar la boca, sino de entender que no se puede hablar y comer simultáneamente. La etiqueta dicta que debemos ingerir bocados pequeños para poder terminarlos rápidamente si alguien nos dirige la palabra. Esta pausa estratégica evita el espectáculo poco estético de los alimentos en proceso de masticación y permite que el diálogo fluya sin interrupciones desagradables.
Respeto a la sensibilidad del otro: La mesa es un espacio compartido donde los sentidos están más alerta. Lo que para uno es un gesto descuidado (como hablar con la boca llena o hacer ruido al masticar), para otro puede representar una barrera que anule el placer de su propia comida. Mantener modales impecables es una declaración de respeto hacia la sensibilidad de nuestros acompañantes, asegurando que el ambiente sea cómodo para todos los presentes.















































































