
El recato, nadie se tiene que enterar de sus problemas
Recato. Toda pareja debe mantener la compostura dentro de un restaurante, sin olvidar que se trata de un espacio público donde debe reinar la discreción y la convivencia armonio
El Respeto al Espacio Visual: la etiqueta sugiere que las muestras de afecto deben ser sutiles. Los gestos excesivamente efusivos o íntimos pueden resultar incómodos para otros comensales y para el personal de servicio. La verdadera elegancia radica en la contención; una mirada, una sonrisa o un contacto breve son suficientes para transmitir cercanía sin romper la sobriedad del entorno.
El Tono de la Intimidad: la discreción también es auditiva. Las discusiones acaloradas, las risas estridentas o las muestras de afecto ruidosas alteran la atmósfera del restaurante. Mantener un tono de voz moderado permite que la pareja preserve su propia privacidad y, al mismo tiempo, proteja la tranquilidad de las mesas contiguas.
La Mesa como Espacio Público: es fundamental recordar que, aunque la pareja esté compartiendo un momento personal, se encuentra en un establecimiento público. La compostura en la postura y el comportamiento es una señal de respeto hacia el ritual de la comida. El restaurante no es una extensión de la sala de casa, sino un espacio donde el decoro garantiza que todos los presentes disfruten de una experiencia placentera.















































































