
Conversaciones que puedan incomodar
Conversaciones que incomodan. Todo comensal debe abstenerse de gritar en la mesa, proferir obscenidades e insultos; y de abrir temas de violencia, sexo o escatología, que pueden incomodar y son absolutamente incompatibles con la ingesta de alimentos
La etiqueta del entorno auditivo: El deleite de una buena comida comienza por el oído. Así como cuidamos la presentación del plato, debemos cuidar la atmósfera sonora. El uso de un tono de voz moderado y la selección de temas constructivos aseguran que el entorno permanezca acogedor. Las palabras son el condimento de la sobremesa; proferir obscenidades o temas gráficos (violencia o escatología) rompe el "maridaje" emocional que se busca en una experiencia gastronómica de calidad.
La burbuja de privacidad sonora: En un restaurante, las paredes son invisibles y están hechas de respeto. Gritar o discutir temas inapropiados (sexo, violencia o detalles médicos) invade el espacio de las mesas contiguas, obligando a extraños a participar de una intimidad que no han solicitado. La elegancia de un comensal se mide por su capacidad de ser el centro de su propia conversación sin convertirse en el ruido de fondo de los demás.
La conversación como facilitadora del placer: Existe una relación directa entre el estado anímico y la digestión. Temas de naturaleza perturbadora o lenguaje agresivo activan respuestas de alerta que son biológicamente incompatibles con el disfrute de los alimentos. Mantener la mesa libre de temas polémicos o desagradables no es solo una regla de etiqueta, es una cortesía hacia la salud y el bienestar de todos los presentes.















































































