
Trato entre socios
Socios. Si alguno de los comensales es socio del restaurante en cuestión, no debe pedir platos sin consultar a los demás. Además, debe ofrecer un descuento voluntario, o mejor aún, pagar el total de la cuenta.
Ser copropietario de un establecimiento no otorga privilegios sobre la mesa; al contrario, impone una mayor responsabilidad de generosidad y decoro. El socio debe actuar como el máximo guardián de la experiencia de sus invitados.
La Selección del Menú: Respeto al Invitado: es una falta de etiqueta que el socio ordene platos al centro o selecciones costosas sin consultar el gusto de sus acompañantes. Al tener un conocimiento profundo de la cocina, su papel debe ser el de guía, sugiriendo recomendaciones basadas en las preferencias de los demás, en lugar de imponer su propio criterio sobre la orden.
El Gesto de la Casa: Descuentos y Atención: si bien el restaurante es un negocio, la etiqueta dicta que el socio debe manifestar su posición a través de un gesto de cortesía. Ofrecer un descuento voluntario es lo mínimo esperado; sin embargo, en círculos de alta etiqueta, lo más elegante es que el socio coordine previamente para que la cuenta no llegue a la mesa. Esto evita el momento incómodo de la división de gastos y posiciona al socio como un anfitrión impecable.
La Discreción en el Pago: si el socio decide cubrir el total de la cuenta o aplicar un descuento significativo, debe hacerlo de la manera más discreta posible. No se debe hacer alarde de la propiedad ni del beneficio otorgado. La meta es que los invitados se sientan especiales por la calidad del servicio y la compañía, no por el valor monetario del regalo recibido.















































































