

Tea pet
El acompañante de los amantes del té
Cuando compré mi primer Cha Chong (mascota de té) en una hermosa tetería de Europa, nunca imaginé que después tendría la oportunidad de estudiar el arte de las ceremonias chinas de té y que pronto estaría visitando los primeros jardines de Camellia Sinensis en Asia.
Las mascotas de té están hechas de arcilla de Yixing, lugar en China donde también se producen las famosas teteras de este material. Las podemos encontrar en diferentes colores, ya que la piedra de donde se obtiene la arcilla produce una variedad de tonalidades. Aparte de ser muy bonitas, la mayoría cambian de color con el agua caliente. Otras expulsan el agua por pequeños orificios para indicar que la temperatura es la adecuada. Con el paso del tiempo van tomando el pigmento, los aceites del té, su aroma y su sabor. Tienen cuidados específicos para conservarse mejor, incluso hay un cepillo especial para darles mantenimiento.
Hay una gran variedad de figuras, desde personajes de la mitología china hasta animales u objetos, como nueces o cacahuates. Todas tienen algún significado, por ejemplo, la mía significa felicidad.
Cuando se realiza la ceremonia Gong Fu Cha, las primeras gotas de té siempre se comparten con la mascota. En este ritual también se rinde homenaje a los elementos y desde luego a la madre tierra, ya que sin ella no tendríamos cultura de té. Para mí, bañar a mi mascota con té, representa el placer de compartir y de disfrutar el presente.
Aunque nuestro contacto con esta bebida está influenciado por la cultura occidental, éste siempre te invita a conocer sus orígenes para poco a poco descubrir
sus misterios.















































































