

M de Maní
Dos jóvenes regias crearon su propio producto hace casi dos años, una opción natural frente a la industria alimentaria de Monterrey.
Redacción Cecilia Vázquez
Sofía y Caticú Elizondo se graduaron juntas de ingeniería en industrias alimentarias del ITESM. En la carrera les dejaron claro que su rol era hacer la comida que consumiría su país y aparentemente tanta presión surtió efecto pues al enfrentarse a la posibilidad de trabajar en alguna compañía cuyos productos no recomendarían personalmente decidieron poner su propia empresa.
“Cómo puedes dormir éticamente si haces productos basura”, se pregunta Sofía, “si la salud de los mexicanos está como está, la diabetes, obesidad, etcétera, si lo que entra es puro mugrero”. “Está difícil porque la mitad de lo que está en el súper, te traumas”, opina su prima, Caticú, “te empiezas a fijar y todo tiene azúcar, la cantidad que comes. Pero todo mundo (en la industria) le pone azúcar al producto para abaratar, estabilizar, para que sepa más rico”.
Ante tal escenario las jóvenes de 25 años comenzaron con M de Maní, su marca de cacahuatinas, almendrinas y avellinas. Sofía ya había averiguado cómo hacerlas luego de viajar a Australia de intercambio y probar allá un producto diferente al que conocía en México. Al prepararlas empezó a surtir pedidos de amigos y familiares pero no fue sino hasta que se decepcionó de la industria en Monterrey que buscó a Caticú para poner la marca. Caticú también había empezado a interesarse por una mejor alimentación para poder rendir mejor en los maratones que corría. Por su parte, la familia de Sofía siempre se había fijado en lo que consumían.
Hicieron pruebas entre conocidos y clientes de San Pedro de Pinta, y vendieron su primer lote de 30 botes a un solo cliente. Luego les prestaron máquinas y usaron un cuarto en casa de Caticú para producir. Año y medio después tienen una pequeña planta con sus propias aparatos. La idea desde el principio era producir algo que la gente consumiera sin culpa y sin temor a los ingredientes. Además, educar al cliente de que la crema de maní natural no es como la que conocen, que contiene químicos para que mantenga cierta apariencia. “Si tienes un consumidor consciente de que ahorrarte la molestia de revolverle significa comer mugrero, mejor educar al consumidor, que es nuestra visión”, afirma Sofía, “la industria muchas veces pone ingredientes que le conviene a la industria, no a el consumidor”.
Por ser pequeñas productoras se han enfrentado a diferentes retos, pero Caticú, señala Sofía, “tiene la característica de que nada se le atraviesa, no acepta el no”. Además, tienen la ventaja de haber comenzado a hacer amigos en el medio, con quienes intercambian contactos, proveedores y clientes. “Somos chiquitos y tenemos que apoyarnos unos a otros para crecer”, dice la joven.
¿Qué sabores tienen?
S: Empezamos con 9 sabores y redujimos la línea a 5, de cacahuate, almendra y avellanas. Estamos por sacar una de nuez de la India. C: Tenemos dos cacahuatinas, la original y la mezclada que trae arándanos y chía. Dos almendrinas, la original de pura almendra y sal, y la mezclada que trae miel de abeja, aceite de coco y coco rallado. Y la de avellana, que trae almendra, cacao, miel de abeja, aguamiel de maguey, aceite de coco, vainilla y sal de mar.
¿Ustedes hacen todo?
C: Nosotras producimos todo. Ve este conejo es de cargar bolsas de 10 kilos de cacahuate, los frascos de vidrio, diez horas seguidas con un break de una hora para comer. La verdad nos exigimos un chorro. S: Lavamos todo. Así tengo la tranquilidad de que sé perfecto cómo está hecho todo, sé que no hay posibilidad de nada más.
¿Cuál es la diferencia entre M de Maní y otras cremas?
S: Hay cuatro diferencias claves entre una crema de cacahuate convencional y la de nosotros. Una es la grasa. Se les pone grasas a este tipo de productos para hacer más textura. La industria usa una que se llama grasa vegetal parcialmente hidrogenada, puede venir de la soya, el algodón, etcétera. Ese aceite que normalmente está líquido, la industria le mete hidrógenos químicamente y cambia la estructura, se hace sólido a temperatura ambiente, por lo que es estable en el anaquel, no se separa, se vea bonito. C: Por ser algo sintético el cuerpo no sabe qué hacer con él y no lo metaboliza bien. No lo absorbe como nutriente ni te sirve para nada. S: Eso es malo para el cuerpo porque te tapa las arterias. Nosotras ponemos aceite de coco, una diferencia abismal. Otra es que no ponemos estabilizantes, para que no se separe también. No ponemos conservadores ni emulsificantes, que es algo que hace una emulsión con dos cosas que son opuestas químicamente, como el agua y el aceite.
¿Qué ingredientes utilizan?
S: Nos preocupamos mucho por los ingredientes. No usamos nada de grasas hidrogenadas, el aceite que usamos es de coco, que es el mejor que hay. No usamos azúcar refinada de ningún tipo, ni sal refinada porque hay gente que es muy específica para esas cosas. Endulzamos con miel de abeja que tiene muchos más nutrientes, que no está refinada, y aguamiel de maguey. Todo es como si lo hubieras hecho en tu casa, no hay maña, no hay conservadores, emulsificantes. Queremos ser muy transparentes en nuestras formulaciones y que la gente no encuentre un pero. C: Son ingredientes sin refinar para que el cuerpo los absorba bien, lo sepa aprovechar al máximo. Por ejemplo el azúcar que viene del maíz. La gente dice “pero el maíz es natural”. S: Casi todo lo que está en el súper está endulzado con jarabe de maíz, de alta fructosa se llama. Y se refina del maíz. La gente le puede poner “cien por ciento natural” porque viene del maíz, pero le quitan todos los nutrientes y convertiste un maíz en azúcar porque es mucho más barato aunque a tu cuerpo no le sirva absolutamente de nada. Que sea algo que nosotros podamos recomendar y comer. C: Que te dé energía y te sirva para lo que debe servir el alimento.
¿En dónde venden sus productos?
C: Estamos en 12 estados. En Sonora estamos en Ciudad Obregón y Hermosillo. S: Jalisco estamos en Guadalajara y Autlán de Navarro. C: En Veracruz en Pozca Rica, Coatzacoalcos. S: En DF en diferentes zonas. Ahorita nuestro gran logro es haber entrado a HEB, estamos desde marzo en diez tiendas. En Saltillo, Aguascalientes, Tampico, Torreón y aquí. C: Es a lo que le tirábamos, la misión o el objetivo es que la gente que está intentado comer bien no la tenga tan complicada, que en el súper pueda conseguir mejores opciones. S: Con mejor perfil nutrimental.
¿El producto es natural u orgánico?
S: No es orgánico, es natural y hay una diferencia. El proceso del producto no lleva ingredientes artificiales y nada refinado. C: Usamos diferentes ingredientes porque la industria le mueve también genéticamente y juegan con enlaces, como hidrogenación, químicamente. No usamos esos ingredientes modificados, sino el cacahuate entero y nosotros lo molemos.
¿Cómo es su trato con el cliente?
S: Nos manejamos mucho por redes sociales. La gente nos va pidiendo y empezamos a buscar clientes. C: Primero pusimos una tienda en línea. S: Se llama Kichink, es una plataforma de muchas tiendas en línea y nos sirvió desde el principio. C: Se encargan de toda la logística de envío. Luego las mismas tiendas que tienen su Instagram, o su Instagram personal, te encuentran. Cada caso lo atendemos diferente la verdad. S: Para nosotros es bien importante el trato personal. Los correos, Instagram, Snapchat, somos nosotras dos y conocemos a nuestros clientes muy de cerca. Es algo padre porque escuchas mucho al consumidor y haces una relación con ellos.
¿En qué les gustaría convertir su marca?
C: Soñamos grande. Queremos llegar a otros países y ofrecer no una línea sino diferentes. S: A veces te sientes enorme y a veces te sientes bebé. Frente a la industria alimentaria tenemos una cadena de distribución chiquita. C: Hay gente que busca quedarse local y su ventaja competitiva es ser artesanal y ser algo que se hace hasta en tu colonia y nosotros nunca tuvimos esa intención. Lo hacemos nosotras, que es algo que mucha gente nos pregunta. S: Pero queremos ser industrial pero bien hecho.
¿De dónde vienen los términos que manejan?
S: Cacahuatina es un nombre genérico pero lo tenemos registrado. No queríamos etiquetas mitad inglés mitad español, porque qué complicado. “Crema de cacahuate” era muy largo para ser el nombre. Así decían antes. C: Empezamos con cacahuatina y almendrina. También la registramos. Avellina pedimos sugerencias en Instagram.
¿A qué retos se han enfrentado?
S: Como somos chiquitos, hay muchas cosas que te gustaría hacer pero no puedes por volúmenes. Por ejemplo si quiero hacer etiquetas chidas y baratas necesito pedir millares y cuando empezamos era una por una. C: No te tratan con tanta seriedad si les compras 20 kilos a que si les compras 20 mil kilos de cacahuate, es el típico reto.















































































