
Abuso de pedir bonificaciones o caprichos
Abusos. El comensal no podrá pedir bonificaciones o descuentos, ni hostigar al restaurante con caprichos. Su exigencia debe ajustarse al tipo y categoría de restaurante en el que se encuentra
El comportamiento de un invitado en un restaurante es un reflejo directo de su educación social. La etiqueta dicta que la relación entre el comensal y el establecimiento debe ser de respeto mutuo, evitando cualquier actitud que sugiera una posición de superioridad o prepotencia.
La Inelegancia de la Negociación: un restaurante de prestigio establece sus precios en función de la calidad, el servicio y la infraestructura. Pedir descuentos, cortesías no ofrecidas o intentar "negociar" la cuenta es una de las mayores faltas de protocolo. El comensal distinguido entiende que el menú es un contrato de aceptación mutua; si los precios no se ajustan a su presupuesto, lo correcto es elegir otro establecimiento, pero nunca comprometer la dignidad propia solicitando rebajas.
El Hostigamiento y la Demanda de Privilegios: el restaurante es un espacio diseñado para servir a muchos, no una cocina privada para satisfacer caprichos personales. Exigir cambios radicales en los platos ("deconstruir" la receta del chef), demandar atención exclusiva o forzar al personal a romper sus políticas internas se considera hostigamiento. La etiqueta sugiere que las peticiones especiales deben ser moderadas y siempre solicitadas con amabilidad y gratitud, aceptando un "no" con la misma elegancia.
El Valor del Personal de Servicio: el abuso no solo es económico, también es emocional. Gritar, tronar los dedos para llamar al mesero o mostrar impaciencia ante los tiempos naturales de la cocina son muestras de una profunda falta de urbanidad. Un verdadero comensal se mide por cómo trata a quienes lo sirven: con paciencia, voz modulada y el reconocimiento de que el personal de servicio es un facilitador de su placer, no un subordinado.















































































