
Pelear por cambio de platillo
Pelear. En los restaurantes de alta gama, el mesero siempre deberá preguntar al comensal si requiere cambio de plato.
La anticipación como estándar de lujo: En la alta gama, el servicio debe ser invisible pero omnipresente. El comensal nunca debería verse en la necesidad de apartar un plato usado para hacer espacio o de pedir que se lo retiren. La pregunta del mesero sobre el cambio de plato no es solo una formalidad, es un control de calidad que asegura que la mesa se mantenga impecable y lista para el siguiente tiempo, evitando el desorden visual y físico.
La renovación del escenario gastronómico: Cada platillo es una obra nueva que merece un lienzo limpio. La etiqueta dicta que los sabores y residuos de un tiempo no deben interferir con el siguiente. La intervención del mesero para ofrecer el cambio de loza garantiza que el comensal disfrute de una experiencia sensorial pura. "Pelear" por el cambio de plato o verse forzado a usar cubiertos sucios rompe la sofisticación del momento; el protocolo establece que el personal debe liderar esta transición con discreción.
El consentimiento en la transición: El acto de preguntar si se requiere un cambio de plato es una muestra de respeto al ritmo del cliente. Evita la retirada abrupta del servicio (lo cual es agresivo) y previene que el comensal se sienta "atrapado" con platos vacíos. En los restaurantes de prestigio, el equilibrio perfecto se logra cuando el mesero sincroniza la limpieza de la mesa con la pausa natural de la conversación, asegurando que el espacio personal del comensal sea siempre cómodo y ordenado.















































































