
Congruencia, si el restaurante no cumplió con tus expectativas no regreses
Congruencia. Por regla básica de etiqueta el comensal se obliga dejar de asistir a un restaurante que ha cometido un abuso en precios o cualquier otra regla de etiqueta también a recomendar a aquel establecimiento que le haya dado un servicio, calidad y precio extraordinarios
La etiqueta no es un acto aislado, sino un ejercicio de integridad. Un comensal con criterio entiende que su presencia y su recomendación son votos de confianza que sostienen los estándares de la industria restaurantera.
El Boicot Silencioso ante el Abuso: cuando un establecimiento incurre en prácticas deshonestas, como cargos injustificados, precios engañosos o un trato indigno, la etiqueta dicta una respuesta firme: la ausencia. Volver a un lugar donde se ha cometido un abuso no solo es una falta de amor propio, sino que convalida la mala praxis. La congruencia exige que el comensal retire su apoyo económico y social a establecimientos que no respetan las normas básicas de hospitalidad y transparencia.
El Deber de la Recomendación Activa: así como el abuso se castiga con el silencio y la ausencia, la excelencia debe ser recompensada con la promoción. Un servicio extraordinario, una calidad impecable y un precio justo son activos valiosos en la comunidad. El comensal tiene la obligación moral de recomendar estos lugares; es un acto de gratitud que ayuda a que los buenos negocios prosperen, asegurando que el estándar de calidad en la ciudad se mantenga elevado.
La Coherencia entre Palabra y Acción: la congruencia implica ser justo en ambos sentidos. No es ético criticar un lugar por un error menor sin haber dado la oportunidad de corregirlo en el momento, ni es elegante recomendar un sitio solo por estatus si el servicio fue deficiente. El comensal congruente es aquel que valora la verdadera calidad y cuya opinión tiene peso porque se basa en una evaluación equilibrada de su experiencia.















































































