Un ritual simple que transforma crema en pura satisfacción.
Por
mama de roccoDescripción
Hacer mantequilla en casa es como un acto meditativo. Solo necesitas crema y un poco de paciencia para ver cómo algo líquido se transforma, lentamente, en oro sólido y brillante. Es simple, hermoso y te conecta con lo esencial: el alimento real, el ritmo natural y el placer de hacerlo con tus propias manos.Porciones
1 porciónTiempo
15 minutosIngredientes
– 2 tazas de crema para batir (nata espesa o crema natural sin sal). – ½ cucharadita de sal de mar Mamá de Rocco (opcional, si la prefieres salada).Preparación
1. Vierte la crema en la batidora (puede ser de mano o de base) y comienza a batir a velocidad media-alta. Primero se convertirá en chantilly; sigue batiendo sin miedo, porque pronto verás cómo la mezcla se separa: una parte sólida (mantequilla) y otra líquida (suero o buttermilk). Cuando eso ocurra, detén la batidora y separa ambos. 2. Coloca la mantequilla en un colador con una gasa o tela limpia y enjuágala con agua fría. Presiona suavemente con una espátula o tus manos hasta que el líquido salga transparente. Este paso es importante, pues elimina el suero y permite que la mantequilla dure más tiempo sin fermentar. 3. Una vez limpia, agrega la sal de mar, si lo deseas, y amásala un poco más hasta que quede cremosa y uniforme. 4. Por último, guárdala en un frasco o envuélvela en papel vegetal. Dura alrededor de una semana en el refrigerador; puede durar más si la congelas.Consejo
Variaciones naturales: Mantequilla dorada: mezcla con cúrcuma y un toque de pimienta. Mantequilla de ajo negro: incorpora un diente de ajo negro machacado para un sabor dulce y umami. Mantequilla herbal: añade romero, tomillo y ralladura de limón.
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