Pilo Elizondo de Pilo’s Bar

Desde hace más de 60 años este lugar ha sido reconocido como “la cantina” de Guadalupe.
Redacción por: Cecilia Vázquez
Fotografía por: Liliana Bazán

 

La esquina de Jiménez y Zuazua, en el centro de Guadalupe, Nuevo León, tiene más de 60 años de ser un importante escenario para la música norteña, además de punto de reunión para quienes les gusta este género o simplemente quieren tomar una cerveza fría en un lugar tradicional. A los que les gusta ir a cantinas lo dicen siempre: pueden tomar en su casa pero no hay nada como la experiencia de la barra, los clientes asiduos, la familiaridad.

 

Para muchos, la palabra cantina refiere a todo menos a familia, pero Pilo’s Bar es un negocio que ha pasado de padre a hijos y ha propiciado un ambiente de hogar para músicos como Los Tigres del Norte, Lupillo Rivera, Ramón Ayala y Pesado, entre otros. Estos últimos incluso grabaron ahí dos famosos discos, titulados, apropiadamente, “Desde la cantina”, volúmenes I y II.

 

 

El lugar es de tal importancia que el festival Pa’l Norte lo ha replicado en sus recientes ediciones, en un espacio techado del parque Fundidora. “Óscar Flores lo conozco de hace muchos años”, platica el señor Pilo refiriéndose al hombre detrás de Apodaca Entertainment, padre de los organizadores de dicho festival. “Somos amigos desde que yo tenía como 16 años, andaba con Ramón Ayala, el señor Cano. Ellos hicieron una réplica de la cantina. El detalle es que la cantina anda por todo México y Estados Unidos, se ve por los videos, ha tenido mucho éxito. Fui a ver cuando andaban poniendo las mantas, yo le llevé las fotos. Les dije ‘Sí hombre, pos claro, es un honor’. Es otro mercado”, asegura.

 

 

¿Cómo empezó la cantina y cuánto tiempo tiene usted aquí?
Desde muy niño aquí vivíamos, enseguida. La cantina era muy chiquita. Mi abuelo se llama Porfirio, le decían Pilo. Desde 1954 estamos aquí, la cantina fue fundada por mi padre. En los años 70 nos la pasó a mi hermano mayor y a mí. Como él tenía más compromisos con los estudios, me quedé yo con el lugar.

 

¿De quién es el altar de la entrada?
De mi hermano Francisco, ya murió. Falleció el 20 de abril del 2000. Él edificó la cantina más grande. Participó mucho en el disco de Pesado, en el 2010, en algunas recomendaciones para que grabaran. Era el mero bueno de aquí, sigue siendo donde quiera que esté. Él hizo grande la cantina, yo me dediqué a la música, al acordeón.

 

¿Qué músicos comenzaron aquí su carrera?
En aquellos años en este pedacito venían Carlos y José, el Viejo Paulino, Lalo Mora, cobraban muy barato por tocar: Carlos y José 900 pesos, El Viejo Paulino 800 pesos, Lalo Mora 700 pesos. Algunos grupos que son famosos, de fama internacional como ellos, empezaban a tocar aquí. Venían como los que tocan de dos personas que los ves en la calle, algunos en las casas, el fara fara, como los que están en el arco en Pino Suárez y Calzada. Eran músicos, como vulgarmente se dice, de taloneo. Homero Guerrero, Lupe Tijerina. Ellos entraban, cobraban la canción 70 centavos, un peso, no sé. En aquellos años no había tantas cosas de aparatos como ahorita. Palomo y el Gorrión, otros grupos. Si alguna gente les pedían una canción, la tocaban. Ya con eso llevaban la papa a la casa, esa era la manera de hacer dinero.

 

¿Todavía ve a esos grupos?
Aquí venía Ramón Ayala, Los Tigres del Norte, venían en plan de estar conviviendo, una comida, una cena, como dicen “de rebane”, no de venir a tocar. Tenemos una amistad de muchos años con todos los grupos. Vienen a saludarme, a convivir o a veces los invito a comer, a cenar, se hace la machaca, como dicen en el rancho. Se echan un palomazo. Vienen porque también es un museo de la música norteña, hay fotos de muchos grupos que ni ellos las tienen, las que tenemos nosotros. Los Tigres del Norte, a veces me voy con ellos a giras cerca, somos amigos de muchos años, o con algún otro grupo, pero ya no puedo salir.

 

 

¿Cómo se hizo la grabación para Pesado?
Yo estuve cuando grabó Pesado el primer día, y el segundo estuve a la mitad, porque nos fuimos a tocar con Lorenzo Monteclaro a un compromiso. Algunas gentes les hablamos, mi hermano y yo. Pesado invitó a otros. Fue un disco maravilloso que le ha dado la vuelta al mundo. Pesado venían como amigos y clientes, tenían más acercamiento con mis dos hermanos. Yo como salía fuera, me dedicaba a la música, nos mirábamos esporádicamente, pero aquí venían ellos. Se la pasan bien, es un lugar muy ameno, se puede decir que familiar porque ya todos somos una familia. Aquí no hay cosas turbias, gracias a Dios hemos salido adelante.

“Cielo azul, cielo nublado” (de ese disco) la tocaban Los Tremendos Gavilanes, Juan y Salomón. Era un grupo que admiraba mucho Los Tigres del Norte, Ramón Ayala. Crecieron con esa música y son de aquí de Nuevo León. El del acordeón, Juan Torres, es de Cadereyta, y el del bajo sexto, Salomón Prado, de Guadalupe La Joya, es el que canta en el segundo disco de Pesado.

 

¿Quién más ha grabado aquí o ha visitado la cantina?
Aquí han grabado muchos, Lupillo Rivera, Los Herederos, Los Invasores, Los Traileros. Vino Kinky a grabar un video para su gira promocional. Viene de cada gente, políticos de todos los partidos, artistas, futbolistas, gente del medio del espectáculo. Me reservo los nombres, vienen porque les gusta la música norteña, les gusta ver las fotos. Todos los de las fotos han estado aquí menos Paquita la del Barrio, pero ahí la tengo porque es mi amiga y canta también, se me extravió su teléfono pero la voy a buscar para que venga.

 

Aquí todos los días viene gente de diferentes partes de México y de varias partes del mundo. Ahorita estaban ahí como ocho alemanes. Ahora con la tecnología, se enteran y tienen la curiosidad de venir. Hay muchas anécdotas. El holandés Dwayne. Su papá escuchaba música texana y él se crió con eso, quiso venir aquí a conocer la cantina, ha venido varias veces y nos hemos hecho buenos amigos. Han hecho películas. Unos muchachos de Nuevo León que están en Artes Visuales, un cortometraje, lo llevaron a otros países. Me da mucho gusto, mucha satisfacción, porque yo anduve por muchas partes de México y Estados Unidos, y luego estar aquí, aquí vienen todos mis amigos. Platicamos, recordamos tantas cosas.

 

Usted también es músico, ¿cómo aprendió a tocar?
Me gusta la música, era muy feliz afuera cuando me dedicaba a eso, porque salía, tenía a mi hermano, que en paz descanse. Pero ahora nomás estoy aquí atendiendo. Nos subimos a cantar, sacamos el acordeón, sonseamos un rato.

 

Yo tocaba con Pilo y los Tremendos del Norte, toco el acordeón y canto. Convivimos con todos los grupos y alternamos con los más grandes de la música norteña y otros géneros, como Los Bukis, Los Johnnys, Los Temerarios. Ahora estoy más de lleno aquí, ya no puedo tocar, te absorbe mucho. Toda la vida me ha gustado esa música. Aquí venían los músicos, se sentaban y dejaban el acordeón en la mesa y yo lo agarraba. Me enseñé así, anduvimos más de 30 años en la música hasta ahora que murió mi hermano. Él era el de la película, el bueno.

 

¿Por qué cree que ha permanecido este lugar?
Nosotros somos los dueños, hemos estado siempre. Hay cantinas que tienen años pero tienen muchos dueños o que son rentadas, las renta Cervecería. Aquí es una cantina de la familia, por eso hemos durado. Tenemos que estar echándole ganas, renovarte o morir, ¿verdad? Es una cantina que no le pide nada a muchas cantinas elegantes, ésta es vigente.

 

¿Tiene planes de renovación?
Todos los días son de música norteña, de martes a sábado. Voy a meter el karaoke, tengo cinco pantallas. Lo están pidiendo los clientes, a mí no me gusta. Hay unos que cantan pero pal monte, bueno, vamos a ver qué pasa. De tu mesa puedes estar cantando. Imagínate a uno que le gusta escuchar buena música, buenas voces. Hay que hacer otras cosas, está bien. Estás invitada.

 

¿Cree que la música norteña va a perdurar?
La música norteña siempre va a ser clásica. Han hecho otras cosas, algunos tipos de corridos, los grupos alterados, pero no van con la música norteña. Siendo que muchos de ellos admiran también a los grandes, a Ramón Ayala, a los Alegres de Terán.

 

 

 

Esta entrevista fue realizada en julio del 2015, sin embargo nunca fue publicada en medios impresos.
La foto se tomó en mayo del 2017.

Gracias al tío Felipe.

 

 

 
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