06 de octubre

De visita por San Diego, parte II

Comida internacional, parques, yoga y novelas mexicanas.
Redacción por: Ana Lorena Amaya
Fotografía por:

 

Amanecimos el sábado en San Diego, ese día no hubo tanto ajetreo. Por la mañana desayunamos en casa y más tarde salimos a turistear un poco. Si algo abunda allá, son los pequeños parques y jardines que hay por toda la orilla del mar. Esta vez fuimos a Encinitas y entramos a un jardín de meditación de la tal Self Realization Fellowship. No porque seamos hipsters y le hagamos a eso de la meditada, sino para ver los paisajes y porque el nombre sonaba muy del Señor de los Anillos.

 

 

 

La ventaja es que este tipo de parques son paseos muy cortos. Así que puedes hacer muchas cosas Gringo Style, llegas en carro, te bajas, caminas 500 metros, tomas la foto disfrutas unos 20 minutos y estás listo para hacer algo más. No me puedo quejar, fue muy cómodo.

 

Como todavía teníamos pila aprovechamos para ir a caminar por el barrio. Aparentemente esta es la parte hippie fresa de San Diego: yoga por todos lados, templos de meditación, y en las calles no sólo hay agua para los perritos peregrinos sino también galletas para que no sufran de hambre durante el paseo.

 

 

Regresamos a comer un poco a un restaurante de pescado. Queríamos guardar el hambre verdadera para el barbeque al que nos invitaron de colados, organizado por los amigos de Mayra y José.

 

Muchas culturas se juntaron. Aunque la mayoría eran españoles, había por ahí algunos belgas, portugueses y un par de eslovenas. Muchas papas y camotes acapararon el asador. Algo de cuscús, pork belly, pollo y mucho pan. Todo estuvo riquísimo, cada quien preparó un poco de lo que se acostumbra en casa. Me sorprendió la cantidad de cosas diferentes que se pueden hacer en un asador y que nunca se me hubieran ocurrido. Lo que sí no cambia es que todo se hace junto a una hielera llena de cervezas. Les debo las fotos porque no había luz suficiente.

 

Al pasar la noche platicamos con una de las chicas de Eslovenia de lo mucho que sentía pena porque su país había aportado a Estados Unidos una primera dama (Melania) sin mucho qué aplaudir y de ahí pasamos a temas más relevantes como su fluidez para decir ciertas frases en español, por ejemplo: “No puedes dejarme, estoy embarazada”. Resulta ser que las novelas mexicanas son todo un éxito por allá. Al ser un país de dos millones de habitantes con un lenguaje propio, no pueden compartir mucho cine o televisión en su idioma con otras culturas. Así que las novelas fueron aceptadas sin problema, en español y con subtítulos.

 

De las más famosas, Mía Colluchi de “RBD”, pero nadie como Leticia Calderón, a.k.a. Esmeralda, que compartía escenario con el galanazo noventero, Fernando Colunga. Durante la transmisión Leticia fue invitada a visitar el país, esto fue en el 2011. La recibieron con lágrimas y flores en el aeropuerto, un gentío se juntó para conocerla. Si no me creen, pueden verlo con sus propios ojos:

 

 

La verdad es que yo no recordaba ni quién era Leticia Calderón, así que tuve que preguntarle al señor Google. Increíble fue mi sorpresa al darme cuenta que Esmeralda siempre vestía de verde, pues porque Esmeralada. Una excelente ejecución de personaje, muy a la Televisa.

 

 

 

Contacto
@analorenaamaya
Hungry Hungry Lorax

 

 

Las opiniones que aparecen en esta columna son responsabilidad del autor y no necesariamente las de este medio.
 
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