02 de septiembre

HELLO HELLOW

Monterrey.
Redacción por: Ana Lorena Amaya
Fotografía por:

Fotos Ana Lorena Amaya

 

Desde que escribo esta columna, he empezado a analizar con más detenimiento los contenidos que me gusta ver o leer. Me he dado cuenta que éstos tienen quizá un elemento clave: quienes los hacen al menos parecen sentir pasión por su tópico y eso hace que parezcan reales.

 

Sin darme cuenta me he encontrado dándole vueltas al asunto casi todos los días, planeando qué escribir esa semana y cómo hacerlo real. He llegado a la conclusión de que la única manera de que estas palabras puedan ser del interés de alguien es mostrando un lado honesto de mí y de lo que vivo día a día.

 

Quizá podría pretender que mi vida es una maravilla, que estoy de buenas todo el tiempo, bebiendo vino y comiendo como reina. La realidad está muy lejos de ser esa, empezando porque mi genética no me permite poder comer todo lo que quisiera, y porque aunque pudiera, mi economía actual no me deja gastar en comida indiscriminadamente.

 

Por tanto, trato de seleccionar esos eventos y lugares que son lo suficientemente especiales para gastar mis calorías y pesos sobrantes de la semana. Supongo que por eso mismo tengo el problema de que siempre le encuentro un “pero” a todo lo que pruebo. Es así como empecé a escribir sobre comida. Según yo podría decir “Fui a este lugar y esto me gustó, pero si esto otro hubiera sido como yo quisiera hubiera sido mejor”. Puede que haya sido sólo un reflejo de mi necedad de controlar todas las cosas a mi alrededor.

 

En fin, el tema es que mi vida dista mucho de ser perfecta, pero hay ciertos momentos que lo son. La primera vez que vi el cartel para el Hellow Festival fue uno de esos momentos, obviamente estar ahí lo fue aún más.

 

 

Creo que a esta ciudad lo que le hace falta es mucha magia, creatividad y apertura. El Hellow es una clara muestra de ello. El año pasado tuve la gran oportunidad de ver tanto a Kendrick Lamar como a LCD Soundsystem en Austin City Limits. Ambos fueron headliners de este gran festival y ambos fueron sensacionales.

 

Este año la respuesta de los regios hacia el Hellow ha sido totalmente contrastante. Como muchos seguramente ya saben, Kendrick se detuvo empezando “Humble” para permitir que el público cantara. No el coro, ni un pedacito, sino casi toda la canción. Yo lo disfruté, aunque no me la sabía. Es bonito saber que tantas personas están reunidas cantando al mismo tiempo y que obviamente dicha actividad los lleva a sentir una gran felicidad. Facebook se llenó de vídeos del suceso. Mientras los millenials cantaban con emoción, los más grandes se rasgaban las vestiduras en los comments, preguntando qué pasó con el rock, diciendo que en el hip hop no hay la disciplina de los viejos músicos y que la música ha muerto. Se me ocurrió opinar que a mi me gusta Kendrick, porque a mi me parece que su propuesta es inteligente, creativa y sumamente trascendente. Creo que a diferencia de otros raperos muy famosos, como Kanye West, Kendrick es un personaje público que es una buena influencia para el mundo y que representa un lado bueno de la sociedad actual.

 

Me llovió. Aparentemente mis viejos amigos me perciben como una persona fácilmente influenciable por lo que esta de “moda”. Quizá es cierto, ciertamente mi autoestima no es el más alto y puedo ser manipulable, les doy el beneficio de la duda. Sin embargo, me parece casi increíble y preocupante que los treintones estemos tan resentidos con la nueva generación. Existe un rechazo impresionante por todo lo que sea interesante para los millenials. Es tonto que no haya siquiera un intento por tratar de entender lo que está pasando con el mundo, lo vemos en la música, en el arte, la comida, el diseño. El cambio está en todos lados. ¿Por qué seguir rechazando algo que es inminente poniéndolo en un absoluto “No”?. Ni todo lo que viene está mal, ni todo lo que fue ha estado bien. Sospecho que como cualquier bully, nuestra generación trata de llenar sus vacíos rechazando a los que son más jóvenes. Supongo también que es normal y que estas actitudes son espasmos de rechazo hacia el cambio.

 

 

Por otro lado, durante el concierto de Kendrick, el festival estaba a reventar. No cabía ni un alfiler, el calor hizo que el sudor de todos se juntara en uno solo. Aunque Kendrick se lució, el audio fue muy malo y su voz casi no se escuchaba. A pesar de no tener músicos en el escenario podría jurar que la batería sí estaba en vivo.

 

Yo me quedé del lado de LCD Soundsystem porque quería verlos de cerca. Ni siquiera hubiera sido necesario. En cuanto terminó Kendrick la mayoría se fue del festival. A casi nadie le interesó conocer a una banda tan importante como es LCD, aún cuando su vocalista, James Murphy, es tan grande que trabajó de la mano con David Bowie en varias ocasiones. ¿Por qué si ya pagaron un boleto para un festival, no pueden siquiera investigar, leer, o escuchar algo sobre el grupo que es tan grande como para cerrar un festival después de Kendrick?

 

LCD rompió el mundo con su concierto. A pesar de ser la segunda vez que los veía, vuelve a ser uno de los mejores conciertos que he visto. Un escenario lleno de músicos, de instrumentos, de alegría, de vida. Una fiesta sin duda para los pocos que nos quedamos. El audio fue impecable.

 

Mi consuelo fue que en mi grupo iba Sofía, una amiga/compañera de trabajo de 23 años. Disfrutó a LCD igual o más que yo. A pesar de ser fan de Kendrick, al final le pregunté “¿Cuál te gustó más?”. Ella respondió que LCD. Sentí emoción por mí y por ella y porque en ese momento no importó quién era fan de quién. Yo disfruté el suyo, ella disfrutó el mío. Nos unimos en la música, porque la música tiene ese efecto. Todo lo que estaba mal desapareció por un momento. No importó el calor, las cervezas calientes, el cansancio, los problemas. Como dijo Kinki, “Los corazones rotos en la pista se vuelven a pegar”.

 

Monterrey se llenó de magia, de creatividad y de apertura por un momento y yo fui feliz. Hoy ya no tanto, de vuelta al trabajo, la vida, los problemas y demás. Esperando ese próximo momento que valga la pena.

 

Pero esta columna es de comida. La verdad es que ni comí, más que un pedazo de pizza que le robé a mi amiga Caro. Estaba meh. ¿Las Bud Light calientes cuentan como comida? También estaban meh.

 

P.S. Bud Light, “you had one job”.

 

 

Contacto
@analorenaamaya
Hungry Hungry Lorax

 

Las opiniones que aparecen en esta columna son responsabilidad del autor y no necesariamente las de este medio.
 
Notas Relacionadas
  • Charly's Taquitos

    Una barbacoa de pozo fuera de lo común y gran variedad de tacos día y noche.
    Recomendaciones
    martes 21 de noviembre 2017
    Brunch
    Casual
    Rufino Bistro
    Todos los días tienen un menú de working lunch distinto. Por las mañanas escoge un café y algo de panadería.
    Cena
    Urbana
    Bobby Good Burgers
    Hamburguesas de barrio, puedes escoger los toppings que llevará, y el tipo de carne.
  • 1
    2
    3
    4
  • Destacados

  •