25 de noviembre

El gran café de Veracruz

Gran Café de la Parroquia y Coatepec.
Redacción por: Ana Lorena Amaya
Fotografía por:

Fotos Ana Lorena Amaya

 

 

No estoy segura, pero creo que no hay otro lugar en el mundo donde puedas tomar el café como se toma en Veracruz. Por más sofisticado que quieran hacerlo ver los europeos y los godínez de clase alta, para los veracruzanos el buen café es una cosa de todos los días.

 

Cuando planeaba este viaje a la costa del Golfo, no tenía idea que terminaría hablando de café. La cosa es que hay tanto por allá, y tanto conocimiento respecto a él, que no hubo de otra.

 

Primero volamos al puerto y nos mandaron directo al Gran Café de la Parroquia, que trabaja desde más de hace 200 años. Dicen que por ahí se cotorreaban Agustín Lara y el tal don Porfirio Díaz.

 

Total, es un restaurante muy mono color blanco con verde navidad de mosaiquitos, desayunos tradicionales, huevitos en mil presentaciones y chilaquiles de todos tipos. La estrella es por supuesto el café. Lo llaman lechero: te traen un vaso con espresso muy concentrado, que extrañamente está frío, luego se aparece en un acto muy pomposo el barista con su jarra de leche ardiente, que deja caer en un chorro largo sobre el vaso. Para acompañarlo, la famosa bomba con frijoles, que trae lo mejor de dos mundos porque son molletes, nada más y nada menos, que en pan de concha; suena raro, pero sabe muy bien. El pan es más bien mantequilloso y lo dulce del topping le da un toque único a la combinación de frijoles negros con quesito, y si lo llevas más allá, un poco de salsita.

 

 

 

 

De ahí nos fuimos a Coatepec, un pueblito que está a poco más de una hora del puerto. Nos hospedamos en un hotel muy bonito, El Mesón del Alférez. En el cuarto había una bolsita de plástico transparente con café y pues pusimos la cafetera. Normalmente tomo el café con un chorrito de leche pero no había así que negro fue. Cuando lo probé me fui de espaldas. De verdad nunca había probado un café tan delicioso.

 

Resulta que en los noventas Coatepec fue la capital del café a nivel mundial. Aprendí que en México se producen plantas de arábica y robusta y que la chida es la primera. Las plantas deben de crecer bajo la sombra de otros árboles y en tierras por arriba de los 900 metros sobre el nivel del mar.

 

 

 

Desgraciadamente hace algunos años llegó una plaga apocalíptica que terminó con el 70 por ciento de la producción de fruta de café arábico en el país y que sólo afecta a esta variedad. Agrónomos especializados han tratado de terminar con ella, pero ha sido imposible. Ahora lo que intentan es hacer un híbrido de ambos tipos de plantas para lograr el sabor de la arábica con la resilencia de la robusta frente a las plagas demoledoras.

 

El que probamos fue del Café-tal, que además de tener venta en grano y molido, tiene un pequeño museo del café en el pueblo, donde puedes ver las plantas y conocer el proceso de cómo se hace y se hacía esta bebida en el pueblo desde sus inicios.

 

Seguimos de tour por la Sierra en los días siguientes. Pronto les contaré que más encontré por mi paso en Veracruz.

 

 

 

 

 

Contacto
@analorenaamaya
Hungry Hungry Lorax

 

 

Reproducido 171 veces.
Las opiniones que aparecen en esta columna son responsabilidad del autor y no necesariamente las de este medio.
 
Notas Relacionadas

 

Siempre que pienso en Los Mochis, pienso en Django Reinhardt, porque El Beto está obsesionado con él. Django fue quien inventó el gypsy jazz. A pesar de haber perdido dos dedos en un incendio, es uno de los gigantes de la guitarra. No sé si Beto sea un gigante, pero todo el santo día está tocando la guitarra, así que el soundtrack de mis viajes con ellos siempre es bastante ameno.

 

Ahora bien, nada esto no tiene nada que ver con ustedes, así que, de todos los destinos razonables para conocer en México, ¿por qué deberían de ir a Los Mochis dónde el turismo es prácticamente nulo?

 

 

Porque aquí los paisajes son hermosos, las personas son más que divertidas y la comida es deliciosa. Desde que llegas, abres una cervecita, abres la segunda y la agarras de caminera. En cuanto a comida se refiere, algo les diré: Beto y Joce nunca me han quedado mal. Su recomendación número uno, los legendarios Mariscos El Brujo. Abres otra cervecita y pides un shot de callo de hacha, que es bebida y platillo en un solo bocado. Desde aquí sabes que todo estará bien. Si algo promete El Brujo es que sus platillos no necesitan más limón, ni salsa, ni sal. Cada cosa que llega a tu mesa está preparada perfectamente para que no tengas que hacer nada más que comerlo.

 

Pedí de comer tostadas, las porciones son tan vastas como para alimentar a todo Topolobampo, intimidantes. Cada una atiborrada de pequeños animalitos de mar desnudos fuera de su concha, crudos, acompañados solamente con la impecable mezcla de salsas y limón. Estas cosas no se ven en Monterrey. El Brujo es ridículamente delicioso. Foto p’al face, o lo que es igual, el “envy generator”

 

 

¡Oh, mira esos callos de hacha gigantes, mutantes!. Abres otra cervecita. Es increíble pensar que eso es lo que se come aquí todos los días. En changarros y mesas junto a carretas. Aquí no es comida para los hipsters. No hay mariscos “orgánicos, libres de pastoreo”, no se cocinan en aceite de coco ni se acompañan con limonada endulzada con miel de agave, aquí se comen nomás así, con limón y chiltepín, el chile al que el habanero le hace los mandados.

 

De ahí nos fuimos al otro lado de Los Mochis, Topolobampo, a caminar por el malecón. Ahí puedes comer nieve, elotes, ¿y por qué no?, abres otra cervecita.

 

Al día siguiente, playa Maviri. Una caminata en la arena y estás listo para comer más. Llegamos al Beach Club y nos sentamos justo a tiempo para recibir a los buzos que llegaban de sus largas expediciones. Todo el mundo está en el Beach Club, todo el día es fiesta. Y por supuesto, otra cervecita.

 

Entre sus múltiples hobbies de hombre de campo, El Beto encontró inspiración en Maviri para comenzar a hacer su propia cerveza. Le ha ido bien, tanto que ahora la comercializa. Si andan por allá no duden en probarla, es muy buena.

 

 

 

Otro día más, no podía irme sin probar la comida de la tía. La comida del diario del mochitense es diferente a la de acá. Comimos chilpachole, una sopa de tomate con camarón, retacada de aguacate. Salpicón de marlín, que lleva marlín adobado con limón y el secreto de la familia.

 

Antes de regresar, el último desayuno: birria de res, en caldo y en tacos. Honestamente no hay dinero que valga para pagar esa delicia.

 

Tantas cosas están pasando en el país justo ahora, que es imposible conocerlas todas. Cada ciudad, cada pueblo está definiendo su propia identidad y eso es hermoso. Quien no pueda disfrutar de ello es un alma pérdida.

 

 

Pareciera que es un lugar lejano, pero la verdad es que sólo te toma una mañana llegar. Para los valientes como yo, la aerolínea del autobús te lleva a Culiacán por $1,400 pesitos el vuelo redondo, incluso durante el puente de septiembre. De ahí se van a la central y toman un camioncito de Tufesa por unos $250 pesos para Los Mochis. ¡Listo! Ahí está su viaje para el próximo puente. Si tienen más tiempo, pueden tomar el tren del Chepe desde Los Mochis y regresar desde Chihuahua.

 

Realmente no se necesita tanto tiempo ni dinero para conocer un poquito más de nuestro país.

 

Muchas gracias a Beto, Joce y Mónica por siempre recibirme en su hogar. Espero verlos muy pronto otra vez.

 

 

 

 

 

Contacto
@analorenaamaya
Hungry Hungry Lorax

 

Reproducido 99 veces.
  • Charly's Taquitos

    Una barbacoa de pozo fuera de lo común y gran variedad de tacos día y noche.
    Recomendaciones
    sábado 24 de febrero 2018
    Brunch
    Casual
    Rufino Bistro
    Todos los días tienen un menú de working lunch distinto. Por las mañanas escoge un café y algo de panadería.
    Cena
    Urbana
    Bobby Good Burgers
    Hamburguesas de barrio, puedes escoger los toppings que llevará, y el tipo de carne.
  • 1
    2
    3
    4
  • Destacados

  •