08 de septiembre

El tío Enrique, crónicas de un tex-mex

Anécdotas, carnita asada y los legendarios frijoles a la charra.
Redacción por: Ana Lorena Amaya
Fotografía por:

 

Esta semana me tocó aprovechar la visita de Enrique Ezequiel, Pilocho, el tío de mi amigo Toño y tío de todos. Vive en Dallas desde los ochentas, es regio aunque nació en Durango. Es mi chavo ruco favorito y la muestra perfecta de que, si realmente lo intentamos, nosotros vamos a rockear por siempre, forever, forever, forever.

 

Como somos regios, a pesar del tormentón del miércoles, nos aventamos una carnita asada. Mientras el tío hacía sus legendarios frijoles a la charra (abajo les dejo la receta) aproveché para que me contará la historia de cómo se convirtió en el viejillo restaurantero tex-mex que es ahora.

 

 

 

Abrió diciendo, “¡Primero una cerveza!”. La historia empieza así: resulta que un día se fue a bailar al centro y conoció a una gringa de Minnesota, Nancy Glass. Después de mover el bote por varias horas, fue a dejarla a su hotel y se fue a dormir a casa. Al día siguiente ella regresaba a EUA por tierra. Al despertar, el tío se dio cuenta que ella había dejado su bolsa en su coche, con pasaporte y todo.

 

Se arrancó de volada a Laredo hasta que la alcanzó en medio de la carretera. Nancy había dado sus documentos por perdidos así que supongo la entrega habrá sido muy feliz para ella. Ahí empezó su amistad y así fue como conoció su próximo destino para vivir.

 

 

– Mientras la historia se desarrolla, el tío empieza a dorar tocino con cebolla. “¿Dónde se prende el triturador?”. “¡Esto es México, tío! Ten el bote de basura”. –

 

Llegó a Minnesota en el 79 a “estudiar inglés”. Después de un mes decide dejar la escuela para meterse a trabajar de mesero a un nuevo restaurante mexicano, Chi-chi’s, en Richfield, un suburbio de Minneapolis. El dueño del lugar resultó ser nada más y nada menos que el ex jugador de los Green Bay Packers, Max Mcgee, conocido por sus siete recepciones de 138 yardas y dos touchdowns en el primer Super Bowl jugado en la historia, en 1967.

 

Al principio, Mcgee no sabía quién era Enrique, pero un día lo encontró en la cocina dorando puerco para hacer carnita en salsa verde. Lo probó y así es como el tío acabó cotorreándose con los ex jugadores de la NFL: Tommy Kramer (quarterback de los Vikingos), Ahmad Rashad (receptor de Cardenales y Vikingos) y Chuck Foreman (corredor de los Vikingos). Nada mal para ser su primer año de aventuras.

 

Como podrán imaginar, el tío habla hasta por los codos. No importa a dónde vayamos con él, siempre se hace amigo de los meseros, del dueño, del chef y de los comensales de la mesa de al lado. Supongo que esa cualidad fue la que lo llevó de ser mesero de dos mesas, a meserear un área completa de siete. De ahí se fue a meter a la cocina y más adelante hasta donde se le dio la gana.

 

– Ya huele a frijoles, suena Bob Dylan en el fondo. De alguna manera pasamos a que George Harrison es su Beatle favorito y pide que durante la cena le pongan “Dark side of the moon”, su disco favorito. La cerveza se empieza a mezclar con traguitos de mezcal. –

 

La música lo hace recordar. Conoció el pasto de Luzbel. Acostumbraban irse a tirar en el cofre del coche cerca del aeropuerto. Según dice, “a la ‘Wayne’s World’”. Escuchando a los Alman Brothers con su 8 track. Cuenta que era “un loquerón fantástico”.

 

 

Aprovechaban el invierno para irse a la montaña a caballo a ver la nieve. Durante la nevada el cielo se aclaraba y podían ver las estrellas resplandecientes. Me han contado que bajo los efectos psicotrópicos del THC todo se ve más lindo. Me han contado, no sabría decirles, pero me puedo imaginar. Ese fue el invierno más crudo que habría hace 80 años. Menos 40 grados le tocó sobrevivir al tío. Supongo que a esa temperatura uno siempre necesita una ayudita.

 

Continuará…

 

Por lo pronto les dejo la receta de los frijoles legendarios. Uno diría, ¿qué tan diferentes o increíbles pueden ser unos frijoles de lata?. Créanme, son increíbles.

 

 

FRIJOLES LEGENDARIOS DEL TIO ENRIQUE

 

INGREDIENTES
1         Paquete de tocino
½        Cebolla
3         Latas de medio litro de frijoles en bola
1         Litro de agua
1         Paquete chico de puré de tomate
2         Cuadritos de Knorr de tomate
½       Cerveza
2         Tomates guaje en cuadritos
1         Manojo de cilantro muy bien picado
2         Limones
2         Paquetes de arroz precocido
Harta sal

 

En una olla grande se pone a dorar el tocino con cebolla. Ya que esté bien dorado agregas las latas de frijoles y todo lo demás, excepto el arroz. El arroz se prepara en otra olla. Servir los frijoles con el arroz y agregar un poco más de limón. ¡Listo! A llorar de felicidad.

 

 

Contacto
@analorenaamaya
Hungry Hungry Lorax

 

 

 

 

Las opiniones que aparecen en esta columna son responsabilidad del autor y no necesariamente las de este medio.
 
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