11 de enero

Art Labore

Atención al más pequeño detalle y una creativa colaboración con el cliente.
Redacción por:
Fotografía por:

Jazmín Flores y Sergio Riojas conforman el estudio Art Labore®, que desde hace dos años se dio a conocer por los detalles, colores y espacios que crean. Su consigna “Creative Duo” invita al cliente a que participe y descubra su marca de una manera creativa con ayuda profesional. Después de un arduo trabajo, la confianza mutua da resultados increíbles y funcionales. Han colaborado con Gastón Brasserie, Kebabes by Lahm, THINK Bar, Amor al Postre y Biñis Grilled Cheese.

“Cuando se trata de negocios culinarios, es muy padre porque el concepto generalmente se define a partir de la comida o producto que ofrecen”, comenta Jazmín, “a la hora de diseñar se traducen esos sabores, formas y conceptos”. Su compromiso con el cliente no nace sólo de un objetivo comercial, sino también emocional. “La cultura de la empresa cambia cuando hay un rediseño y las personas se emocionan mucho cuando el mensaje visual le da dirección a la empresa”, afirma.

Amor al postre
Esta repostería pidió que los empaques fueran los protagonistas de la marca y llamaran la atención en cualquier lugar. Para lograrlo, el diseño se inspiró en las bolsas y cajas utilizadas en la época de derroche y exquisitez de María Antonieta. En la paleta de color se combinaron rosas, azules, mentas y dorados con pan de oro.

Después crearon los gráficos del local en conjunto con el estudio N de Negro. Destaca entre ellos un mural digno de un salón aristocrático del siglo 18 y que ha tenido una gran respuesta por parte de los visitantes. Uno de los mayores retos fue establecer las medidas de las cajas. Para asegurar su resistencia, se pesaron y midieron todos los productos. El estudio creó patrones para cada empaque y para la decoración del local. Esta variedad invita a comprar algo diferente en cada visita.

Gaston Brasserie
La propuesta que manejaron para el restaurante de comida francesa destila sobriedad y elegancia. No es de extrañarse, pues dicha gastronomía está ligada con platillos delicados, alta cocina y detalles nobles. El estudio trabajó en el nombre y eslogan, así como la paleta de color, tipografías, tarjetas de presentación y menú.

Para escoger un nombre se hace una investigación extensa, así como listas y listas de combinaciones que se discuten con el cliente. Gastón fue seleccionado por ser popular entre la clase noble francesa de la Edad Media. Para el eslogan optaron por uno francés, “L’art de bien manger et de bien vivre”, que significa “El arte del buen comer y del buen vivir”.

Un concepto restaurantero no está peleado con una paleta limitada de colores o texturas. El estudio propuso como color principal el negro, con el blanco y cobre para los detalles. Abundan los papeles lisos, combinados con materiales texturizados. El resultado es un lugar discreto y sobrio, donde el platillo resalta y complementa sus alrededores.

 

 

Reproducido 43 veces.
Las opiniones que aparecen en esta columna son responsabilidad del autor y no necesariamente las de este medio.
 
Notas Relacionadas

No sólo sushi, por favor

La popularidad de la cultura japonesa a nivel mundial ha traído a nuestra bella y pintoresca ciudad, desde ya hace varios años, una proliferación de ofertas en rollos de sushi. Hay una gran diversidad de lugares dónde conseguirlos: los que parecen puestos de tacos, los dilapidados y decadentes (que por alguna razón la gente ve como más auténticos incluso cuando no hay nadie proveniente de Japón en su personal), los de franquicia que ofrecen combos y los venden al dos por uno, incluso hay supermercados que dedican islas entre sus pasillos a la elaboración de este plato emblemático de la cultura oriental. En una categoría que quizás es la que tiene menos ejemplares, están aquellos restaurantes que tienen la intención de no más que “restaurante de sushi” sino un lugar para la alta comida japonesa. Entre estos pocos y contados está el Hanaichi de la plaza Avanta Gardens.

Ya anteriormente he descrito la plaza en cuestión, de manera que no me detendré mucho en ello, aunque debo decir que el último de los dos pisos que tiene enteramente dedicado a restaurantes tiene algunas de las propuestas más interesantes de la zona (en el primero sólo hay restaurantes de franquicia, que si bien no son ninguneables per se, se pueden encontrar en otras plazas y la diferencia es inexistente). Como la mayoría de los otros establecimientos del lugar, Hanaichi es más terraza que interior, y aunque normalmente el movimiento se concentraría afuera, la crueldad del clima regio empujó a los comensales, un servidor incluido, hacía el área con aire acondicionado. La ambientación es sobria y minimalista en colores neutros, estética que ya parece inseparable de la idea colectiva de lo Japón, y aunque si bien algunos podrían considerar esta decisión estética como predecible, en mi opinión es atinada y sofisticada, pues marca una diferencia con las opciones más comerciales de este tipo de comida.

En lo que se refiere al menú, Hanaichi tiene a bien ofrecer únicamente creaciones originales en la sección de rollos; este no es un lugar para comer el ya gastado rollo california, si bien, nombres como “rainbow roll”, “spicy tuna” y “tempura roll” ya se han visto en otros lugares. Todas la opciones en esta área parecían interesantes, pero en esta ocasión fue turno de brillar del cenote roll porque tanto el pulpo como el elemento “spicy” me llamaron a él. Lo recomiendo altamente y volvería a pedirlo sino fuera porque hay muchas más opciones interesantes que me gustaría probar antes de elegirlo como rollo de cabecera. Los sashimis y los sushis también son excelente, creados con la perfección técnica e impecabilidad estética que exige este tipo de cocina, recomiendo especialmente el tako (supongo que significa pulpo en japonés), el maguro (atún) y el cono shake (salmón).

Yendo en contrasentido, hablaré de las entradas después de haber hablado del plato principal: la ensalada de atún y aguacate es deliciosa así como los infalibles edamames y, aunque sé que no es formalmente una entrada, el yakimeshi que pedí como tal es destacable incluso cuando es uno de los platillos más recurrentes en los restaurantes de este estilo.

En general la experiencia fue muy grata, aunque cabe mencionar que hubo un tanto de lentitud y confusión en el servicio, sin embargo, no culparía tanto a la logística ni al personal del lugar como a que era un día de gran confluencia. Aun así, no fueron detalles que merezcan gran importancia, aunque a mí parecer deberían prepararse porque da la impresión de que su popularidad sólo va a crecer.

Reproducido 65 veces.

Charly's Taquitos

Una barbacoa de pozo fuera de lo común y gran variedad de tacos día y noche.
1
2
3
4
  • Destacados

  •