Estas taquerías seguramente no son para todos las “icónicas” de Monterrey y el área metropolitana. Cada quien tiene sus favoritos de toda la vida y en algo tan íntimo como “nuestros tacos” es difícil ponernos de acuerdo. Sin embargo, las que aquí se incluyen son las conocidas de sus barrios, las históricas y las que han soportado el paso del tiempo, ganando comensales asiduos y un sinfín de anécdotas.
Las historias que aquí se cuentan son únicas pero tienen muchos puntos en común, principalmente que ningún puesto comenzó siendo un éxito, en ocasiones fue todo lo contrario por años. Todos resistieron, todos han dejado muchas cosas y personas en el camino, todos agradecen siempre a sus fieles clientes. Y, aunque seguramente han de guardarse una que otra receta, sin excepciones mencionaron que la calidad de sus productos y la consistencia de su sabor con los años es la respuesta al porqué han permanecido con el tiempo en el radar de los paladares regios.
Taquerías icónicas - Los Picosos de Puebla

¿De dónde se originan taquerías como Los Picosos?
Todo viene a originarse de la raíces de donde somos, venimos del estado de Puebla, somos de un pueblo y todos nos dedicamos a los tacos. Somos taqueros de herencia. Nuestros padres y abuelos ya vienen con este oficio y nosotros lo continuamos. Entonces desde que tenía 10 o 15 años llevo aprendiendo el oficio.

 

Dices que todos son de Puebla, ¿por qué vinieron para acá?
El pueblo se llama San Nicolás Buenos Aires, al oriente de Puebla. Somos diez mil taqueros que estamos en toda la República Mexicana, desde Yucatán hasta Tijuana. Hay muchos paisanos de nuestro pueblo.

 

¿Y por qué salieron tantos taqueros de ahí?
Bueno, la historia que se conoce es que ahí en esa región se originó el taco de trompo, y que ahí es la cuna del taco al pastor.

 

¿Cuál es la diferencia entre el que conocemos y el de ustedes?
Bueno, con el taco al pastor el corte es directamente del trompo del horno. Lleva piña, salsa, verdura, es un taco ya preparado. Y el taco del Norte, el taco de trompo, es un taco que va a la plancha. Es un taco más simple, por así decirlo, no lleva la verdura, la piña, y la salsa va aparte. Es un taco que al final de cuentas la gente se hace al gusto de cada uno.

 

¿Qué pide la gente?
Nosotros la especialidad son los tacos, pero generalmente lo que mas vendemos son las harinas como nosotros les llamamos, lo que es gringa, pirata y campechana. A mucha gente le ha gustado la salsa verde, muchos vienen por ella.

 

 

 
Taquerías icónicas - Cesar's Tacos

¿Cómo empezó el negocio?
Empezamos en 1980, poco a poco como vendedores informales, y fuimos creciendo con el tiempo. Hicimos muchos cambios para remodelar, para equipo. Así como está ahorita [en el local] tenemos ya 10 años.

 

¿Qué factor ha sido importante para seguir vigentes?
Pues la constancia, y la calidad de la comida. Estamos siempre muy al pendiente de los comentarios que hace la gente, lo que necesitan y lo que debe cambiar. No estoy cerrada a cambios con tal de mejorar la calidad.

 

¿Qué ha visto que ha cambiado en la oferta de tacos?
Pues yo pienso que a la gente no le importa pagar por algo de calidad. Hay gente que dice, “Es que están bien caros los tacos”, entonces ya los prueban y dicen “No, tenía razón, valen la pena”. Uno por el sabor, otra por la cantidad, porque el taco es muy llenador, por eso la gente con dos o tres taquitos tiene. No ocupas una orden completa como en todos lados la venden. Y con nosotros es un precio justo, no le importa pagar a la gente cuando un taco es bueno.

 

¿Qué cuidado le ponen a la materia prima?
Como yo también siempre estoy comiendo en la calle, yo busco que en una orden la calidad del producto sea buena. Por decir, aquí la mayoría de los chilitos jalapeños van llenos de queso. Todos buscan que sea más económico. Y a mí no, que tenga mejor sabor me importa más. La verdura yo no la compro de segunda porque es más barata, yo la compro de primera. Porque finalmente si a mí la comida no me gusta, no le va a gustar al cliente. Y va a tener que pasar primero por mí y luego por el cliente.

 

¿Qué es lo que más venden?
De todo. La verdad es que la gente pide de todo y todo se acaba.

 

 

 

 

Los tacos de bistec de El Primo, taquería inaugurada en 1985, son legendarios entre los regiomontanos. Venden también de chamorro aunque los primeros son los que más han dado a conocer al lugar. Anteriormente tenían de cabrito y machito, pero ahora hay un letrero que anuncia categóricamente que sólo hay dos tipos de tacos, y la afluencia de clientela sugiere que no han sufrido pérdidas por dicho cambio.

 

 

El establecimiento es como un restaurante de autoservicio y tiene su propio estacionamiento, aunque casi siempre está lleno y hay que buscar en las calles aledañas. Desde la entrada otro letrero le avisa a cada comensal tener lista la cantidad de tacos y refrescos que va a pedir antes de llegar a la caja porque se debe mantener la fila avanzando.

 

 

Al hacer el pedido (la orden de cinco de bistec cuesta $80 pesos) te entregan dos boletos, uno numerado para los tacos y otro para recoger los refrescos en una fila aparte. Cuando escuchas tu número puedes indicarle al taquero – en ambos lados del área donde cocinan – si es para comer ahí o para llevar, y si quieres cebolla y/o cilantro.

 

 

El espectáculo de los cocineros mantiene a la gente entretenida. Hay de cuatro a cinco hombres sirviendo los tacos, cortando la carne y aventando las tortillas al aceite como barajitas. Son pequeñas, amarillas y van dobles en cada taco.

 

Una vez con el plato y bebida en mano, la siguiente parada es la barra de limones, cebolla asada y salsas. De éstas hay tres, una molcajeteada, otra naranja y una verde, la consentida. Lo ideal es tomar las grandes cucharas y casi bañar por completo los tacos.

 

 

Luego hay que buscar asiento en las mesas metálicas y sus banquillos, por donde pasan constantemente los meseros para mantener todo limpio. Finalmente, es deseable que no se antojen más de bistec, porque volver a la fila, sobretodo en una noche de viernes o sábado, involucraría hasta más de una hora de espera.

 

 

 

+ info

Martín de Zavala 107 sur

Centro de Monterrey

Lunes a domingo de 17:00 a 1:00 hrs.

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¿En qué año empezó el negocio?
Taquería Regia inició en 1978, cuando mi esposo y yo éramos novios, con la venta de antojitos. Nos instalamos en un terreno sin construcción y con las carencias que esto conlleva, en una zona nueva y despoblada.

 

¿Por qué iniciaron el negocio?
Siempre tuvimos mi esposo y yo la inquietud de tener un negocio que nos beneficiara y a la vez poder dar lo mejor de nosotros, que es la atención y el servicio.

 

¿Qué ofrecían al principio?
Al poco tiempo se construyeron locales comerciales, eso nos dio la oportunidad de establecernos formalmente y con mucho éxito como un restaurante de carnes asadas, tacos y antojitos.

 

¿Qué es lo que más le gusta a la gente?
Les gusta todo, porque son guisos y tortillas del día, así como las salsas.

 

¿Qué es lo especial de vender tacos en Cumbres?
Representa todo un reto. Te invita a estar constantemente tratando de superarte, ya que la gente de Cumbres es muy selectiva. A pesar de que hay un gran mercado al cual llegar y hay mucha oferta por la extensión de la colonia por su rápido desarrollo, todo eso te motiva a mejorar para abarcar el gusto de la mayor cantidad de clientes.

 

 

 

¿Cuándo empezó el negocio?
Inició en 1982, con un puesto de tacos en la famosa calle del taco, en la colonia Tecnológico. Al pasar el tiempo se rentó un local en la calle Filósofos 203 para dar una mejor atención a nuestros clientes.

 

¿Por qué y quiénes iniciaron el negocio?
El negocio lo inició su propietario el señor Félix Pérez Gonzáles, por su gusto a los tacos, queriendo ofrecer a sus clientes el mejor sabor.

 

¿Cuáles son los tacos que más les piden?
Algo difícil la pregunta, pues en gusto se rompen géneros, hay para todos. Pero los de trompo y chicharrón son muy solicitados.

 

¿Qué tipo de tacos servían al principio?
Siempre hemos contado con la misma variedad de tacos, que son los de barbacoa, deshebrada, chicharrón, trompo, bistec, chilitos jalapeños rellenos de queso, gringas, piratas y campechanas.

 

¿Qué ha cambiado con el paso de los años?
El sabor es algo que nos distingue, lo cual nunca cambiaremos. El tamaño del área de comensales es lo que hemos agrandado, así como nuestro personal, para proporcionar una mejor atención.

 

¿Qué creen ha asegurado el éxito de su taquería?
El mantener nuestros estándares de sabor y calidad. Y nuestras exclusivas salsas, recetas de su propietario J. Félix Pérez.

 

¿Qué le agradecen a sus comensales después de tantos años?
Su preferencia.

 

 

 

 

¿Cuál es la historia de la taquería?
Mi papá, Feliciano Lara, empezó el negocio en 1968. Llegó de Zacatecas sin empleo y cuando pasó por una tortillería donde pedían empleo, le surgió la idea de vender tacos. Estuvo trabajando en la tortillería, al poco tiempo juntó dinero y compró el triciclo. Entonces empezó a vender en las calles de la colonia Mitras y Vista Hermosa. Él se quedó en la colonia Vista Hermosa porque una vez se detuvo a descansar en una tienda llamada Azcunaga, y ahí la gente empezó a comprarle, vendió todo y desde entonces se instaló ahí siempre. Gracias a esa constancia y todo ese esfuerzo la clientela sigue viniendo y es la misma que cuando empezó.

 

¿Qué ha cambiado a la hora de vender tacos?
Todo sigue igual, lo único que cambió es que ahora tenemos un establecimiento, ahorita nomás aquí en Vista Hermosa y con un personal de 14 personas.

 

¿Con qué tacos empezaron?
Empezamos con deshebrada, frijol y papa.

 

¿Qué es lo que más le gusta a los clientes?
La calidad y el servicio. Y sobre todo el tiempo que llevamos en el mercado, que son 49 años.

 

¿Los visitan mucho de esa zona o viene más gente de otros lugares?
Viene más gente de otras zonas, como Cumbres y Valle.

 

¿Cómo les ha ayudado ser una empresa familiar?
Todos trabajan a la par, y eso es algo nos ha ayudado mucho.

 

 

 

¿Cómo empezó todo?
Mira, yo soy ahorita el que está aquí con mi hermana Angélica, somos la tercera generación. Empezaron mis abuelos, mis papás empezaron hace 35 años y ahora estamos nosotros. El negocio lo empezó mi abuelo, Julio Garza, en el 69 y empezó pues chiquito. Un primo de él le propuso la idea de poner una taquería, de tostadas y tacos. Antes nada más era lo único que ellos vendían, luego el primo se fue y se quedó mi abuelo completamente y pues antes el local era chiquitito. Iba nomás gente de San Nicolás pues era todo lo que había. Y fue creciendo y luego mi papá, Rolando Lara, empezó a trabajar ahí cuando era novio de mi mamá, se quedó y fue creciendo poco a poco. Ahora tenemos ya 48 años, somos la tercera generación y ha sido a través de mucho esfuerzo.

 

Cuando empezaron, ¿qué tipo de tacos ofrecían?
Eran tostadas y tacos tipo Siberia.

 

¿Y ha cambiado algo a través de los años?
Sí, fíjese que antes nada más eran tres platillos: tostadas, tacos y caldo. Y ahorita tenemos yo creo, híjole, unos 25 platillos. Taco suizo, tostadas, tacos, taco enmolado, flautas. Y así sigue creciendo el menú. Nos hemos ido acoplando poco a poco a la gente.

 

¿Qué le piden la gente en cuestión de tacos?
El taco tipo Siberia es el fuerte con nosotros pero un plus que ahora ofrecemos es la variedad de platillos.

 

¿Qué le comenta la gente?
A mí me toca mucho que llega gente grande y gente que dice “Nooo, a mí me traían de chiquito y siempre ha sido lo mismo y qué rico está” y pues como que les recuerda a su infancia. Somos de la idea de tener una sucursal bien atendida. Que los clientes se hagan sentir queridos, que sean parte del negocio, es algo que nos caracteriza.

 

 

 
Taquerías icónicas - Doña Mary

¿Cuánto lleva en el puesto?
Desde hace 12 años, aquí mismo. Y pusimos el comedor dos años después.

 

¿Y cómo empezó, quién tuvo la idea?
¿La idea? Pues mía.

 

¿Y empezaron con cierto tipo de tacos?
No, ofrecíamos todo esto [señala la lista], es más, ofreciendo más pero era demasiado el trabajo para mí, y sí quité unos.

 

¿En qué le ayuda su familia?
Mi esposo, aparte de hacerme feliz, en todo. Todos mis hijos trabajan. Todos. A todos los chicoteo, todos tienen que hacer algo. Unos tienen que ir a surtir, bolear la harina, bañar al perro, todos trabajan. Aquí al nieto lo hago macizo. ¿Qué te parece? Todos ayudan.

 

¿Viene gente que la conoce desde el principio?
Claro que sí. Tengo clientela que 12 años está comiendo machacado con huevo. Le digo “No, a mí me encantas porque esos hombres son 12 años machacado con huevo, 12 años con la misma vieja”. Constantes. Llegan y dicen, “¿Me da cuatro de machacado?” y me digo “Ay, a ver si cambia”.

 

Dicen que recuerda la orden de los clientes que siempre vienen. ¿Cómo le hace?
Todo está en la cabeza, nada se pierde. Es cuestión de recordar y es muy fácil porque cada quien tiene algo que le gusta.

 

 

 
Taquerías icónicas - El Pueblita

El Sr.Angel empieza su viaje de San Nicolas Buenos Aires, Puebla a Monterrey, N.L. donde con las enseñanzas que le inculcaron sus padres llega a la cuidad con esfuerzo y trabajo como empleado de un puesto de tacos, ahora tiene una de las franquicias más conocidas de Guadalupe, N.L. Taqueria El Pueblita.

 

¿Cómo empezó la taquería?
Bueno, yo trabajé con un hermano ahí por la clínica cuatro, eso fue cuando yo llegué de Puebla. Llegué y me puse a trabajar con mi hermano el mayor por creo que unos dos años. Luego me fui pa’ Acapulco y al año regresé. Y de esa fecha para acá me puse yo en un puestecito en la calle. Así es como yo inicié, hace veinte años, en la colonia Mirasol. Inicié trabajando con una persona que me ayudaba y pasaron tres años y hasta ahora todo va bien, esperemos que así siga. Seguimos en el mismo lugar donde empezamos pero este local (en Pablo Livas) lo tenemos desde hace 12 años.

 

¿Qué ofrecían al principio?
Nada más ofrecíamos puros tacos de trompo y bistec. Después pasó como un año y empezamos a meter variedad, lo que es gringas, campechanas, y después hamburguesas, papas, o sea más variedad.

 

¿Cómo ha cambiado la clientela desde que empezó?
Fíjese que sí tengo muchas personas que me conocen desde cuando yo inicié que todavía vienen, nos visitan y me admiran, me felicitan porque me vieron cuando yo inicié. A mí me da mucho gusto porque pasan muchos años y quiere decir que en realidad les gustan los tacos porque ahorita hay mucha competencia.

 

¿Los tacos tienen algo de sazón de su tierra natal, Puebla?
La receta es de la zona sur, no le puedo decir que de una sola parte. Mi hermano el mayor fue el que inició con esa receta cuando yo trabajaba con él y esa es la que seguimos usando.

 

¿Qué es lo que ha permitido que sigan presentes con los clientes?
Yo pienso que es la disciplina que uno les da a los empleados para que ellos trabajen bien, que haya higiene, que traten bien al cliente. Sin nuestros clientes no somos nada.

 

¿Cómo es la oferta de tacos en Guadalupe?
Pablo Livas, desde que yo me puse hasta acá la fecha, siempre ha sido la preferida de los taqueros. Hay más taqueros que en la Reynosa y Eloy Cavazos pero cuando yo inicié había muy poquitos, ahorita ya hay demasiado. Pa’ dentro en las cuadras hay mucha competencia, pero no puedo decir que estamos perdiendo gente porque hemos trabajado con la misma calidad de siempre. Muchos meten una calidad baja para dar más barato. Y es algo que yo nunca he hecho ni haré mientras viva. Eso los clientes lo ven, lo sienten. Y esos clientes se van y ya no vuelven.

 

 

 

Desde hace 80 años La Mexicana, una de las taquerías más longevas de la ciudad, sigue creciendo y ofreciendo a las nuevas generaciones un espacio de historia y nuevos recuerdos.

 

La búsqueda de un buen taco no se reduce al sabor, sino a experiencias inolvidables. En una ciudad como Monterrey, lugares como La Mexicana comprueban cada día que se necesita también de tradición, buenos recuerdos y un servicio que nunca falle. A lo largo de sus 80 años, la taquería es una de las pocas que cuenta con mayor tradición en el norte del país, y que sigue creciendo gracias a las generaciones que cada día la visitan y el sabor único que identifica sus icónicos tacos de canasta.

 

En una ciudad que crece con velocidad, lugares como La Mexicana son un punto de reunión donde el folclor del país se ve, se escucha y se prueba. Deshebrada, carnitas, chicharrón, picadillos, frijol y papa envueltos en tortilla de maíz se sirven en un ambiente festivo, colorido, orgulloso de sus raíces y fuerza. Hoy más que nunca, el amor por lo mexicano y el impulso al esfuerzo nacional es lo que impulsa a La Mexicana a mejorar y forjar un ejemplo a seguir.

 

La Mexicana es una taquería con 80 años en Monterrey.

 

Además de su rica receta, una salsa única, el esfuerzo de su equipo y la calidad de sus insumos, el restaurante cuida sobretodo su ingrediente más importante: las historias que nacen en él. Y es que detrás de un pequeño y clásico platillo mexicano se encuentra la excusa ideal para convivir en compañía de los que más importan. Familias, parejas y amigos encuentran en La Mexicana el motivo perfecto para darse un respiro y disfrutar del momento. En cada local se crean gratas e inolvidables experiencias.

 

La confianza y cariño de sus clientes respalda un crecimiento que ha permitido a La Mexicana llegar a más lugares de Monterrey. Nuevas sucursales implican planeación y trabajo, pero la taquería ha comprobado que mantener intacto la esencia es la clave para seguir en el gusto de los regios. Tradición e historia, unión y compañía. Con casi 80 años de servicio y una receta con sazón único, La Mexicana explora junto con sus clientes el verdadero sabor de la tradición mexicana.

 

 

+info:
www.taquerialamexicana.mx
Tel. 83424719, 83407175
Vicente Guerrero 250, Centro
Monterrey, Nuevo Leon.
Horario 07:00 a 20:00hrs.

 

 

Con varias sucursales a lo largo de la zona metropolitana es posible que gran mayoría de nosotros los hayamos probado alguna vez. Estos tacos son tradicionales entre los regios, no sólo por abarcar gran parte del mercado, sino también por su sabor característico que los distingue.

 

Al llegar al lugar te percatas del amplio espacio destinado para los comensales, pues es mucha la demanda que pueden llegar a tener. También cuentan con servicio a domicilio y por supuesto para llevar.

 

La decoración es sencilla. Lo que te distrae mientras disfrutas los tacos son las frases que puedes leer todo alrededor del local, algunas inspiradoras, otras irónicas, pero sin duda divertidas.

 

El menú que ofrecen es amplio: flautas, enchiladas, hamburguesas, tacos dorados, tacos de bistec y de trompo, gringas y campechanas entre otras delicias. En sucursal Barragán y San Pedro tienen también opciones para el desayuno.

 

Te decimos las sucursales que puedes visitar y matar el antojo. Los horarios pueden variar dependiendo de cada una:

Revolución, ContryCumbres, San Pedro, Barragán, Linda Vista, Las Puentes, San Nicolás – Guadalupe, Constituyentes

 

 

Contacto
@Vero_orozcoM
Nos Vemos en la Mesa

 

 

 

Los hermanos Carranza, Sergio y el doctor Ramón Eduardo, fundaron en 2006 una taquería estilo Sonora en San Pedro. Han pasado ya más de 10 años y el éxito del negocio habla por sí solo.

 

Empezaron con solamente las mesitas del local. Poco a poco la demanda fue exigiendo que los dueños consiguieran más mesas para acomodar un total de 100 a 120 personas.

 

“Preparamos tacos como deben ser”, dice Sergio “el éxito de los tacos está en la carne, somos la única taquería con calidad y certificación Angus Beef”.

 

Además de la carne, también se distinguen por sus 16 salsas y complementos. Al caminar a la barra de condimentos puedes escoger al gusto cómo preparar tus tacos, con repollo, salsas, cebolla morada, pico de gallo, etcétera.

 

Aquí podrás encontrar tacos de sirloin, arrachera, trompo, chicharrón de sirloin y pollo, además de las opciones ligeras, portobello y nopales asados. Como complementos están las papas asadas, frijolitos charros, tostadas y quesadillas.

 

Si hablamos de tortillas, tiene para ofrecer las típicas de harina de trigo, de maíz y tortilla de nopal, esta última es sin conservadores ni colorantes.

 

Otra de las cosas que más cuidan es la limpieza del local, pues habla mucho del trabajo del personal y de la cocina. Los dueños esperan muy pronto abrir una nueva sucursal fuera de San Pedro, posiblemente en Cumbres.

 

Estos tacos son una buena opción para todos: vegetarianos, carnívoros, los que les gusta que pique mucho, que pique poquito, que casi no pique, o que no pique nada.

 

 

+ info
Río de la Plata 240
Col. Del Valle, San Pedro
Domingo a miércoles de 12:00 a 01:00 hrs.
Jueves de 12:00 a 3:00 hrs.
Viernes y sábado de 12:00 a 6:00 hrs.
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Contacto
@Vero_orozcoM
Nos Vemos en la Mesa

 

 

Foto Antonio Guajardo

 

Pocas taquerías hacen a los regios coincidir en opiniones favorables. A los mexicanos, en general. La Don Nacho es de las raras excepciones. Desde hace más de 30 años es famosa por sus tacos y tortas de barbacoa de labio de res, de los ingredientes favoritos en Monterrey.

 

Casi todo mundo los conoce como “los Elektra”, porque están justo al lado de la tienda homónima, frente a la Alameda. Atienden todos los días, “de siete a siete”, afirma uno de los taqueros. Su hora pico es la madrugada en los fines de semana, cuando los bares dejan de vender alcohol y los comensales necesitan su dosis de taquitos.

 

Uno de barbacoa en harina cuesta 13 pesos, pero también venden los clásicos de doble tortilla amarilla de bistec y trompo, además de campechanas y piratas. Se pide al lado de la barra del carrito, donde también pagas antes de comer.

 

Si alcanzas lugar en una de las mesas, ahí te llevan el aguacate en rebanadas, cebolla asada y con cilantro. Hay salsa roja con pico de gallo, y en botes otras dos: la verde es la que pica más. El servicio, si no hay muchísima gente, claro, es rápido.

 

El carrito, alumbrado por los faroles públicos, tiene de vecinos otros puestos de antojitos y jugos. No está sobre la parte de la calle más limpia, pero su barbacoa no es reconocida solamente por tradición, sino definitivamente por su sabor.

 

 

+ info
Lunes a domingo
De 19:00 a 7:00 hrs.
Ignacio López Rayón
Entre Aramberri y Ruperto Martínez

 

 

 

¿Cuándo y por qué pusieron los tacos?
Tenemos como 32 años. Empezamos mi esposo y yo, luego una hermana de mi esposo nos ayudó. Conforme fue pasando el tiempo ocupamos más gente. Primero empezamos por Ruiz Cortínez, ahí no nos dio resultado. Luego nos fuimos a donde estamos pero en la esquina, teníamos un puesto muy chiquito de un metro o metro y medio. De ahí nos quitamos porque no nos querían, hubo problemas con las personas que estaban a espaldas del terreno donde estamos ahorita. Ellos iban a rentar ahí, a hacer un estacionamiento grande, luego no les dio resultado y optaron por rentarnos a nosotros. Así nos hicimos de ese local. Fue hace como unos 20 años que nos pasamos a ese localito. Un cuñado mío trabajaba en otro negocio de tacos. Ahí el aprendió y decidió poner su negocio, después nos ayudó a poner el de nosotros.
 
¿Siempre han estado de noche?
Tratamos de cubrir el horario al que está el cliente acostumbrado. Cuando estuvo muy feo en la ciudad nosotros nos poníamos de 6 de la tarde hasta las 3 de la mañana pero los clientes seguían dando vueltas buscándonos. Decidí volver al horario normal, los clientes que van con nosotros, que van a los antros y nos conocen, llegan y están seguros de que ahí estamos. Cuando mi esposo nos ayudaba en el negocio había ocasiones en que cerrábamos a las 6, ya estaba saliendo el sol. Los clientes no nos daban tiempo de cerrar porque decían “nada más estos” y en eso llegaba más gente. Mucha gente separa lugar desde antes, dejan los pedidos ya hechos.
 
¿Qué es lo más vendido?
Los piratas. Se vende todo pero eso es lo más pedido. También tenemos piratas, alambres, quesadillas, gringas, campechanas, taquitos, papa asada, frijoles sencillos y especiales con carne y queso. Por Moisés Sáenz está el iniciador de los piratas, mi cuñado. El señor Saúl, que inició los piratas, trabajaba en un puestecito y en ese entonces se llamaban los tacos 7 Mares. Se sale y empieza otro negocio. Ahí vendían tacos, quesadillas, alambres y frijoles, me parece. Él nos platica que fue un cliente que le pidió una quesadilla con un pedacito de tocino y le dijo “el tocino córtalo en la carne, piratéamelo”. Y de ahí empezó la gente con los piratas, así se fundó.
 
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¿Cuándo inició con los tacos?
1970.
 
¿Qué es lo que más se vende?
Los taquitos de frijol y barbacoa.
 
¿Qué ha aprendido del negocio durante estos años?
A ser constantes en nuestro servicio y calidad.
 
¿Qué siente de ser parte de la historia de la ciudad?
Es un gran orgullo para mí y mi familia, sobre todo agradezco a la gente por su preferencia.
 
¿Por qué sus tacos siguen siendo tan solicitados?
Quizás, como dije antes, la constante atención al cliente, incluyendo el servicio a domicilio que ofrecemos, pues es una gran comodidad.
 
¿Cómo ha mantenido la calidad de su producto?
Nuestro especial cuidado en la elaboración de los guisos.
 
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¿Cuántos años tiene la taquería?
La taquería tiene aproximadamente unos 45 años. Yo tengo unos 12 años en el negocio.

¿Quién inició con el restaurante?
Inició mi suegra. Nos cambiamos hace 2 años exactamente. Antes estábamos en el 209 y ahora estamos en el 207, nos venimos enseguida a dos locales. Mi suegra trabajó en la Juárez cuando empezó, luego trabajó con conocidos de la Juárez. Después optó por ponerse a vender en su casa, puso su comal y una mesita en un cuarto.

¿De qué son los tacos?
De papita con picadillo y deshebrada. También hay enchiladas, flautas, sopes, tostadas, son antojitos.

¿Por qué cree que se han mantenido en el gusto de la gente?
La gente viene porque está bien rico, creo. Los clientes dicen que como estos ninguno. Somos unos de los más representativos de Guadalupe por el tiempo, yo creo. Te pones a ver que son 45 años, ni mi suegra se acuerda, pero los mismos clientes nos dice que cuando venían a la secundaria, pienso que representa y es tradición de aquí mismo.

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¿Cuándo abrieron la taquería?
En enero cumplimos 21 años. Antes estábamos en el centro. Allá duramos como unos cinco años. Allá no era de nosotros. Mi mamá hacía tacos. No tenía recetas, era de comidas. Siempre nos ha gustado el giro de la comida.
 
¿Qué venden y qué busca más la gente?
Antes eran tacos de harina, de deshebrada, luego nos inclinamos por los tacos de la noche, de bistec y todo eso, que es lo que vendemos ahorita. Tenemos tacos de bistec, de trompo, gringas, piratas, campechanas, hamburguesas con papas a la francesa, órdenes de papas y quesadillas. Todo se vende bien pero nos buscan más por las campechanas.
 
¿Cómo se han mantenido tanto tiempo?
Creo que por la calidad, procuramos que todo sea de primera, y la limpieza y atención al cliente. Los clientes vienen de San Nicolás, de Cumbres, San Pedro, García, tenemos de muchos municipios. Somos un equipo, así trabajamos, procuramos estar siempre de acuerdo en todas las decisiones que se tomen.
 
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¿Cuándo empezaron los tacos?
Un día mi papá estaba haciendo la salsa en los tacos Javier, donde trabajaba, y había ciertos productos que se le cayeron, la probó y le gustó, así la mejoró. Debido a esa salsa empezaron a tener más venta, entonces mi papá pidió un aumento, porque no contemplaba para sus cinco hijos, pero el señor no le podía pagar más. Se compró otro carrito y se puso en los patios del Diario de Monterrey, lo que ahora es Milenio. Había un viejito que tenía un puesto de sodas y papas, don Lino, y llegaron a un acuerdo. Los llamaban los tacos chopeados, los de las tacitas, los de la salsa verde, hasta el exorcista, por la película. Empezó a correr la voz y vinieron estudiantes del Tec, que hicieron más famoso el local. Mi papá se hizo amigo de muchachas del diario y le empezaron a hacer reportajes, eso fue a mediados de los años 70.
 
¿Quién continuó con los tacos?
Mi papá muere en el 83, le dio cirrosis hepática. Mi mamá se quedó al cargo del puesto. En el 90 muere y nos quedamos los cinco hermanos. Nos quita Municipio a la malagueña, destruyeron el tejaban. Después supimos que fue por el diario, no quiero decir nombres, eran amigos de otros taqueros. Nos fuimos por la línea de tráileres y luego rentamos de día en unos tacos de noche. Los cinco hermanos nos dividimos los días para que cada quien tuviera su solvencia. Yo no me conformo con el dinero, porque estoy casada con un hombre viudo que tenía cinco hijos, yo tenía dos hijas, luego tuve otra. Les propuse poner más puestos, me dijeron que estaba loca y que no era fácil.
Alguien me dijo que me fuera a Cumbres o Mitras, que había mucha gente. Una señora me prestó su cochera y me dijo que fuéramos socias. Empecé a abrir mercado, a ir a la facultad, a oficinas, a bancos, a gente que pasaba. Creció Mitras rapidísimo, en dos, tres meses se vendía más de lo del Tec. Luego me fui a un lote valdío con mi carrito. La señora molesta le hablaba a municipio, y me corrían. Me dijeron que iban a poner locales comerciales pero no me dejaban rentar porque no querían taqueros. Yo hablé con el dueño, se arriesgó y me rentó. En ese local tenemos alrededor de 24 años, más o menos.
 
¿Cuántos locales tienen?
Mi hermano el más chico se registró como tacos Clásicos Pancho de Rigo, le cambió el nombre al local. Nosotros seguimos siento los Auténticos y Originales tacos Don Pancho. Tenemos en Guadalupe 5, uno en Apodaca, una en San Nicolás, uno en San Pedro, en Monterrey 5.
 
¿Cómo se hizo famosa la salsa?
Anteriormente mi papá hacía cucharoncitos de aluminio. Se manejaban en botellones de cristal como las aguas frescas. Luego alguien le dio la idea de tacitas de plástico, las compraba en el mercado. Después buscó vasos desechables. La gente los hizo chopeados.
 
¿Qué es lo más vendido?
En cada sucursal varía. En unas venden mucho de frijol, en otras mucha de carne. Carretera Nacional se le manda más tacos de carne, en Cumbres es parejo más o menos, en Madero es de chicharrón y frijol, en Pablo Livas frijol.
 
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¿Cuándo iniciaron las taquerías?
Empezó mi papá, Rodolfo Sánchez López, en 1981. Primero con Tacos y Tacos Popo’s, los de la noche, donde se venden gringas, campechanas, trompo, bistec, frijoles. Los empezó en Manuel M. Barragán. Fue creciendo y en 1992, en una cabañita más grande. Aquí tenían un taller de climas y empezó con el negocio de tacos de guisos por la mañana. Después en Barragán hizo un restaurante con cocinas para el trompo, el bistec, un área de mesas, y aquí quitó el taller e hizo la taquería más grande. Con su propia cocina y el carrito de tacos para despachar, que es tradición.
En enero 9 del 2010 cumple 6 años de haber fallecido mi papá. Al año movimos la taquería, allá ya no es de nosotros. Hace cuatro o cinco años, los de la noche, que estaban en Barragán, los movimos enfrente de los mañaneros. Aquí está la bodega, la oficina cerca, tienes todo concentrado, tenemos estacionamiento, todo aclimatado y área de servicio más grande. Ya no son solo de noche, empiezan desde el mediodía.
 
¿Qué sirven y qué es lo más vendido?
En la mañana son de barbacoa, picadillo, deshebrada, frijol, machacado, papa con huevo, nopalitos, chile relleno con queso, asado de puerco, chicharrón. Los más vendidos son chicharrón, barbacoa y chile relleno con queso.
 
¿Por qué se han mantenido por tantos años?
La calidad siempre la hemos mantenido. Me ha tocado ver en otros negocios que tienen un gran éxito pero de repente bajan a hacer las cosas más comerciales. Yo creo que aquí es la calidad, como se preparan los guisos, lo que se comen se prepara hace una hora y el servicio que se le da la gente. Tú llegas y por más que veas la fila de 10, 15 personas, sabes que en unos minutos vas a pasar porque la rotación es rápida. Es una tradición también venir aquí. También el trompo, la sazón, es difícil que alguien lo haga igual.
 
¿Tienen planes de poner más taquerías?
Ahorita está bien el negocio. Hace muchos años le hicieron un reportaje a mi papá. Él dijo que quería tener los mejores tacos de Monterrey y del área metropolitana, lo ha logrado porque la verdad son muy reconocidos, no porque sean míos. Ya que él logró eso, la meta de nosotros es que los mejores tacos de Monterrey estén en toda la ciudad, no sólo aquí. El plan es tener un centro de distribución y abastecer, sin bajar la calidad. Es lo que mucha gente no entiende, que abrir sucursales es tener un control. No voy a abrir una sucursal para mandar guisos congelados, es para tener otra cocina y dar el mismo servicio y calidad. Congelado no les va a gustar, me voy a quemar, es algo que mi papá nunca quiso.
 
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¿Cuándo abrieron los tacos?
Septiembre u octubre del 2006. Lo teníamos anotado en una pared, quién fue la primera clienta y todo, pero nos cambiamos después. Estábamos aquí a la vuelta, en el mismo edificio, pero el local nos quedó chiquito.
 
¿Por qué abrieron?
Por necesidad. En ese tiempo a Flor una persona le pidió que los hiciera y empezó, agarró sus clientes. Hubo un momento que dije (Malena) “Quiero hacer algo y qué mejor que con mi hermana”, y ella necesitaba ayuda. Mi esposo nos apoyó también, porque aunque era un local chiquito había que invertirle. Al principio fue duro todo un año, esto empezó de uno o dos clientes. Nos mosquéabamos y era el mismo taco. Yo tenía más de cinco años de hacerlos en mi casa (Flor), así me ayudaba económicamente, pero ya no podía con el trabajo sola. Estaba bien cansada, Malena me estuvo diciendo por un año y una sobrina nos ayudó.
Le invertimos tiempo, esfuerzo, es no dejar de hacer las cosas bien. La misma gente nos recomendaba porque nunca nos hemos anunciado, ha sido de boca en boca. Se fue dando, pero para que arrancara pasó un año de pérdidas, era más fácil decir voy a cerrar. Además se atravesó el AH1N1, nos pegó peor. En el año 2000 yo (Flor) tenía un puesto de tacos pero otro concepto, de harina y de guisos. Por equis razones lo quité pero me quedó la sazón, traía la tentación de hacer los tacos de vapor. Empecé a hacer pruebas, nunca vi a nadie, nadie me enseñó. Si tienes un poquito de ingenio das con la manera.
 
¿Cómo hacen para atender a tanta gente?
Somos familia, también mi papá nos echa la mano, este negocio empieza desde bien temprano, a las 2:00 ó 3:00 de la mañana tiene que estar recogiendo tortillas. Abrimos al público a las 8:30 pero tenemos trabajo avanzado, pedidos que se tienen que entregar. A veces sí se hacen las filas y tratamos de organizar, de que todo fluya más rápido, pero el mismo trabajo hace que las cosas se hagan más lentas. Le decimos al cliente “Me voy a tardar tanto, ¿estás dispuesto a esperar?”, porque ahorita todo mundo tiene prisa y eso provoca que se vaya inconforme. Nos da gusto que dicen “Sí me espero”. Una persona que está dispuesta a esperar 25 minutos por unos tacos es porque realmente los quiere. Imagínate que se lleve algo que no está esperando. Nos enfocamos en calidad y servicio.
 
¿Qué venden y qué piden más?
Los tacos son de deshebrada, chicharrón, papa y frijol. El de deshebrada es el más pedido, porque vendemos mucho a escuelas. O gente que no come chicharrón, por salud.
 
¿También entregan pedidos?
Manejamos muchos pedidos para eventos. Cuando empezamos, el negocio estaba enfocado a las vaporeras para reuniones. Tú te llevas tu olla, si los sirves a las 21:00 los pones a calentar media hora antes, les das sus paquetitos. Los manejamos en forma individual, son mínimo 100 tacos. Te piden 5 tacos por paquetito de aluminio, tú me dices el surtido, le prendes a la vaporera que viene previamente preparada con agua. Los tacos van recién hechos pero sin efecto de vapor para que los puedas calentar y darles ese efecto antes de servirlo. Al principio era toda la letanía de instrucciones y ahora se las damos en un folleto. Prestamos las ollas, no cobramos, dejas tu nombre y teléfono, me la regresas al día siguiente.
 
¿Por qué tienen ese sistema de entrega?
Queremos que los coman de la forma indicada. Los entregamos según se los vayan a comer. En escuelas la mamá viene, se los damos en una hielerita, van calientes, y ya. A las oficinas igual porque luego luego se los van a comer. De nada sirve que te los dé calientes si te los vas a comer horas después. Platicas con el cliente, algunos se los llevan de cacería, de viaje, hasta congelados. Una cliente dice que su esposo los pone en las brasas, los entierra y así quedan bien buenos. Te van dando tips. Otra los hornea.
 
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¿Cuándo inició la taquería?
Mis suegros iniciaron hace 43 años. Yo tengo 30 años de casada, ya eran conocidos como “los tacos del muerto”. Mi suegro falleció y mi esposo se quedó con mi suegra en el negocio.
Empecé ayudándole a mi suegra a preparar todo y ahorita todavía le ayudo un poco, pero es raro que yo venga ya. El que está en la caja es mi hijo. Mis suegros empezaron vendiendo taquitos a vapor, acá en el centro. Mi suegro empezó con la barbacoa de cabeza, pura cabecita. Después pusieron un carrito más chiquito en la esquina, luego más para acá y llegamos aquí, no nos hemos movido mucho.
 
¿Qué empezaron vendiendo y qué es lo más pedido?
Empezamos con pura cabeza y picadillo. Después cuando me casé, mi esposo empezó a meter chicharrón, pierna, borracha, ensalada. Se piden más los de cabeza.
 
¿Por qué cree que han tenido tanto éxito?
Mi esposo siempre nos ha enseñado que nunca debemos bajar la categoría del taquito. “Ustedes nunca bajen el sazón porque sea más barato”, dice, siempre que sea la misma calidad. Aunque rinda un kilito pero bien vendido. Siempre con mucho amor. Mi esposo dice “Trata a los patrones como te gusta que te traten a ti”. Mucha gente viene y nos dice que cómo le hacemos, y yo les digo, no pasa nada, para todos hay. Mi esposo dice “Se pueden poner cinco o seis taqueros enfrente de mí y Dios nos da a todos”.
Mi suegra siempre ha hecho los guisos, todavía cocina. Tiene 72 años, guisa desde hace 40 y tantos años. Nos dicen que por qué saben diferentes, pero creo que tiene que ver mucho los taqueros. La mayoría han venido de los que están lavando carros, quieren trabajo, los metemos, los mandamos asear, a cortar el cabello. Empiezan afuera, luego ya adentro, nadie ha llegado sabiendo, todos aprenden poco a poco. Les vamos diciendo y se van adaptando al patrón. Si no te gustan los hacen como tú quieras.
 
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¿Hace cuánto tiempo empezó la taquería?
Empezó en 1957, por el mes de mayo, junio. Juntos, nuestros papás y nosotros como niños. Yo tenía 10 años, cada quien hacía algo de acuerdo a la edad. Mi padre se llamaba Simón Sepúlveda Sepúlveda y mi madre María Lourdes García Cárdenas. Nosotros veníamos de Montemorelos, mi padre era comerciante, tenía su negocio de almacén de ropa, calzado y abarrotes. Empezó él y mi hermano mayor a buscar trabajo. Vio que en el mercado Juárez vendían tacos de canasto y dijo que él podía guisar. Compró el canasto, todos cooperamos. Estábamos por el mercado, en un área donde vendían naranjas. Nos cambiamos a Ruperto Martínez, en plena calle. Había gente que venía de los alrededores a vender verdura. Y ahí empezamos otra vez. Un amigo de papá le ofreció afiliarse a un sindicato para que lo dejaran trabajar, porque los inspectores lo quitaban.
El mercado lo quitaron, porque el alcalde quiso hacer uno nuevo. Nos reubicaron a Galeana y Espinoza. Eran puros puestecitos de madera. Desde un principio nos fue bien. Los reubicaron en el mercado ya construido pero como ya nos iba bien nos quedamos, con el consentimiento del dueño de la propiedad, que nos rentaba. En los canastos se enfriaban los tacos y cambiamos por ollas, tipo baño maría. Por el 67 se construyó enfrente un local comercial. Nos rentó batallando mucho, no creía que podíamos pagar. Ahí estuvimos hasta el 72, ya era un local de concreto con ventanas de cristal. En el 73 nos cambiamos a donde estamos actualmente.
 
¿De dónde proviene el nombre de la Rosa Náutica?
Esa calle, Ruperto Martínez, se llenaba como un río cuando llovía. En una ocasión estábamos una hermana y yo trabajando en la tarde, parados adentro del agua. Los clientes ordenaban de la banqueta. Un cliente sabía que mi hermana se llamaba Rosa y dijo “Tu hermana es una rosa náutica”.
 
¿Qué vende y qué es lo que más pide la gente?
En la original se venden puros tacos a vapor de deshebrada, frijol, de picadillo, de chicharrón, morcón de puerco, cabeza de puerco, papa con huevo y nopal con huevo. La clientela ya está acostumbrada. Piden más el de deshebrada, papita con huevo, chicharrón. Todos los tacos tienen su punto, su sabor especial. El de deshebrada fue el primero. Tengo clientela que van a comer exclusivamente de puerco. Cada quien, son gustos.
 
¿Cómo hacen para mantener el sabor luego de 50 años?
Siempre hemos estado al pendiente de lo que lleva cada guisado, que no nos cambie el sabor. Siempre la idea fue guisar con manteca de puerco, que es la que le da el sabor especial. Todos nuestros productos son manejados con las mismas especies de cada uno, en especial la manteca de puerco. Si quieres tener éxito guisa con manteca puerco, como le hacía la gente de antes. Ellos sabían mucho de especies.
 
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