01 de octubre del 2017

Jaleo y Bezos

Volviendo al español José Andrés y su restaurant Jaleo en Washington DC, donde probé el arroz espectacular que les contaba el mes pasado, decidimos repetir e ir al Brunch de degustación que ofrecen todos los domingos.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por: fortune.com

Nos recibieron con mimosa de piña y empezaron a llegar las tapas: endivia con mandarina, queso de cabra y cacahuate, dátil con tocino, conito crujiente con espuma de queso gorgonzola y nuez, aceituna molecular con martini y ralladura de naranja, croqueta de jamón, patatas bravas, pan cristal, que es un pan con costra delgada muy crujiente, con salmón ahumado, huevo revuelto con papitas tostaditas, flauta rellena de tortilla con tomate y aceite de oliva, y para terminar la maravillosa experiencia, torrija con helado de  chocolate y aceite de oliva.

 

Todo me encantó. Mis preferidas:  la endivia y los huevitos revueltos con papitas. Pero en serio que todavía recuerdo ese brunch y me quiero regresar.  ☺

 

Al salir estaban estacionadas frente a la puerta dos Suburban negras con vidrios polarizados y hombres sentados en su interior, vestidos de traje impecable, altos y guapos. Era evidente que alguien importante andaba cerca. Pensé que algún político y equis, no le presté mayor atención.

 

Nos sentamos Isa y yo en una mesa afuera a fumarme un cigarrito. De pronto se abren todas las puertas de ambas camionetas al mismito tiempo y de un solo movimiento se bajan todos los guapos. Eran como ocho. Entran al restaurant, salen inmediatamente, se suben a las camionetas y arrancan, dejando atrás a cuatro de ellos que se quedaron sobre la banqueta custodiando la entrada. No pasaron ni tres segundos y llegan otras dos Suburban igualitas. Todo el movimiento no tardó más de 15 segundos.

 

Le digo a Isa: “Isa, Isa, va a llegar alguien interesante, corre prende tu cámara”. Estábamos a dos metros de toda la acción. Yo le pico a la mía para estar lista e Isa me arrebata el cel y me dice: “¡Hay mamáaa, claro que no, qué oso tomar fotos!”. Me quedé 😮 cuando veo llegar a Jeff Bezos, fundador/director de Amazon. El segundo hombre más rico e influyente en el planeta y yo sin celular. ¡Por supuesto me quería tomar fotos con él! Al menos intentarlo. Aparte acababa de ver un documental sobre su vida que me fascinó.

 

Se metió a Jaleo y de pronto todo en paz nuevamente como si no hubiera pasado nada. Claro que Isa atacada de la risa viendo mi “frustración” entre burlona y nerviosa al darse cuenta que efectivamente era Bezos. Yo ya me veía en la foto con él. En fin, oportunidad perdida buuu. ¡WERCA!

 

Regresando de Washington volví a CDMX y resulta que José Andrés también tiene un Jaleo en Campos Eliseos 252 en Polanquito. Tiene la misma decoración y ambientación aunque es chiquito. Si vas caminando te puedes pasar ya que es un chorizo con unos cuatro metros de frente, a lo mucho. Vale la pena visitarlo para probar su concepto aquí en corto en nuestro país.

 

Varios de los platillos que probé en DC los ofrecen igualitos en México, como la aceituna molecular, el jamón ibérico de bellota,  los conitos, el pan cristal relleno, las patatas bravas, arroces. Algunos otros con un twist mexicano muy interesante y único, como tortilla de patatas con flor de calabaza, piquillos en nogada y hoja santa, codornices con mole  y sandía, taco de lengua, croquetas de rabo de toro y un sinfín de delicias. Bastante buen servicio, precios un poco altos pero vale la pena. Abren para comida y cena. Muy recomendado.

 

Hasta la próxima.
#ozk #reseñasgastronomicas

 

 

imagen de Fb @caucaumx
01 de septiembre del 2017

Cebiches, arroces, Perú, San Pedro, Washington

Fui al Cau Cau con mi familia. Es un restaurante peruano delicioso, se los recomiendo muchísimo.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por: imagen de Fb @caucaumx

Abrió hace unas semanas. Está frente a la plaza del casco de San Pedro sobre la calle Morelos, justo cruzando la calle del Señor Bigotes de Rodrigo Martínez y contra esquina del Museo Centenario. Es un lugar ideal para pedir platillos al centro y probar de todo.

 

¡Los cebiches y tiraditos de lujo! Tiradito de callo de hacha con espuma de parmesano, de carne flameada con leche de tigre de betabel y emulsión de col morada. Hay que pedirlos ambos. Y el cebiche de la pesca del día con frijoles negros, leche de tigre y chile manzano, ¡espectacular!

 

Me encantan los arroces y acababa de probar unos días antes en Washington D.C. durante un #roadtrip con Isa. El mejor y más delicioso arroz de mi vida en el restaurante Jaleo del chef José Andrés. Él es un español pionero de la cocina molecular.

 

Fue una paella con tres ingredientes protagonistas: lágrima Ibérica, que son los trozos de carne de cerdo que se encuentran entre las costillas. Colmenillas, una seta única que se alimenta de materia orgánica, aromática y de textura muy especial. La han descrito como “una joya gastronómica por la que merece la pena esperar meses para degustar” (llegan en la primavera en regiones de los Pirineos). Y habitas, habas o habichuelas. Sencilla, enorme por lo mismo, y de sabores muy puros. La calidad de cada ingrediente impresionante. Se me deshacía en la boca, ¡que cosa! Una experiencia como pocas.

 

En el Cau Cau tienen un rissotto negro con mariscos en salsa picante y pico de gallo que está cremosito, acidito, perfectamente equilibrado en sabores, texturas, colores y la presentación impecable. Bien puede ser uno de los cuatro mejores arroces de mi vida gastronómica ¡Espectacular!, ¡pídelo!

 

También probamos un lechón confitado que fue mi favorito junto con el rissotto. A mis hijos que son muy aficionados a la carne roja , quedaron súper encantados con el rib eye con espuma de ajo, puré de papa y romero. De hecho lo queríamos repetir, buenísimo. Nos faltó el pulpo que mucha gente me ha contado que está delicioso y muy bien preparado. Próxima visita sin falta. Los postres buenos, normales, nada maravilloso. Les falta un poco en el servicio pero se les perdona porque acaban de abrir y los sabores de los platillos te hacen olvidarlo. Están llenos, hay que hacer reservación. Tienen dos áreas: la terraza y adentro. Son dos restaurants en un mismo lugar con cartas diferentes y ambientes distintos.

 

Felicidades a Esteban López Chapa, sus socios y la chef peruana Kathy Benítez por traer a Monterrey la gastronomía del Perú en todo su esplendor, con ingredientes frescos y de gran calidad. Resultó que Esteban es hermano de una amiga muy querida de Isa. Su mamá, María Hilda Chapa, es conocida mía de toda la vida. Una familia hermosa y emprendedora. Por cierto, tienen platillos regionales como cabrito en cocción lenta y en su jugo.

 

Hasta la próxima, cuando les contaré más de José Andrés en Washington D.C. Ahí sí repetimos: brunch domingo y comida martes. ¡Buenérrimo!

 

 

 

01 de agosto del 2017

Ciudad de México 1.2

En la columna pasada quedó pendiente contarles la segunda parte del fin de semana gastronómico en #CDMX
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por: imagen de internet

Después de la cena deliciosa del viernes en Dulce Patria, al día siguiente estábamos entre ir al Mercado Roma o al Bazar del sábado en San Ángel.

 

El Mercado Roma (calle Querétaro 225, Roma nte.) es un MUST si eres aficionado a la gastronomía en todas sus facetas: antojitos, productos orgánicos, artesanales, gourmet, tradicionales, vanguardistas.

 

Churros con cajeta, chocolates de Que Bo!, restaurants de chefs reconocidos a manera de puestos informales, dulces típicos mexicanos, sándwiches, tapas, macarons de Theurel & Thomas, tacos, cervezas, quesos de Lactography y Villa de Patos, entre otros. Cincuenta locales en total.

 

Es un mercado pequeño con un encanto muy europeo para sentarte a desayunar, comer, tomarte un café, un drink o simplemente darte la vuelta y disfrutarlo.

 

Ese sábado no fuimos al Mercado Roma porque en el último año lo visité un par de veces y el bazar del sábado lo tenía muy olvidado desde hace más de diez años y me latió volver. Llegamos mis amigas Sylvia, Laiset, Maly y yo a eso de las 10:00 am. Lo que recordaba era un bazar con artesanías en puestos alrededor de la Plaza de San Jacinto  y una casona antigua enfrente de la Plaza con diseñadores mexicanos de distintas regiones.

 

Me quedé corta con los recuerdos. Tal ha sido el crecimiento y prestigio internacional que ha alcanzado el bazar por la alta calidad de textiles bordados a mano, canastas, joyería, piezas de barro y madera, bolsas, etcétera, que se ha convertido en un espacio turístico de los más visitados y coloridos de la Ciudad de México.

 

Frente a la plaza hay un restaurante que se llama Saks. Ya sé, muy rarito el nombre que nada que ver con un mercado artesanal al aire libre y estuvimos a nada de no entrar por lo mismo. Nos llevamos una gratísima sorpresa. Tienen desayunos riquísimos con pan dulce hecho en casa. Cocina internacional con un toque muy mexicano.

 

Pedí unas enchiladas con mole, salsa verde, queso fresco rallado y cebollita morada de lujo.  Laiset ordenó un omelette de claras de huevo con espárragos que la neta yo jamás pediría. Pura clara de huevo no me gusta nadita,☹sin embargo comentó que súper rico. Sylvia y Maly pidieron unos huevos divorciados con frijoles refritos muy antojables a la vista y les encantaron a ambas. El servicio un tanto lento pero vale la pena la espera. Jugos variados y fruta excelente. Café bastante equis.

 

Tienen mesas en terraza junto a la calle e interior en dos pisos. Si te decides por mesa afuera no dejes de entrar a conocerlo. Es una casa antigua con decoración clásica, columnas, arcos y techos espectaculares. A partir de la 1:00 pm sirven comida, botanas, cocteles y empieza la música en vivo muy “ad hoc” al ambiente para pasar una tarde llena de folklor mexicano. Las margaritas buenísimas 😉

 

¡Hasta la próxima!
#ozk #reseñasgastronómicas

 

 

01 de julio del 2017

Ciudad de México

Aproveché el puente del 1º de Mayo y me fui de gira gastronómica al antiguo DF, ahora CDMX, con un grupo de amigos.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

 

Ya varias veces, en vueltas a la capital, me había quedado con ganas de restaurantes que, por no hacer reservaciones con tiempo, no podía visitar. Ahora sí me apliqué y reservé mesa con un mes de antelación por medio de OpenTable.com en Dulce Patria de la chef Martha Ortíz Chapa, y en Las Alcobas de Polanco el viernes en la noche. Este lugar es color rojo y rosa mexicano que se transforma al llegar a la mesa en todo un festival de colores, texturas y sabores tradicionales de nuestro México, con decoración avant-garde y mucho movimiento.

 

Dulce Patria es alta cocina mexicana, llena de carácter, divertida, creativa, juguetona, minimalista y repleta de detalles al mismo tiempo. Es una experiencia en donde nos volvemos a enamorar de México, de nuestra infancia. Quesadillas, raspados, moles, adobos, tostadas, esquites, frijoles, dulces, gelatinas, panes, aguas frescas, cebiches, chocolates. Todo transformado en alta cocina urbana servida en loza de porcelana y peltre.

 

Llegamos a las 9:30 pm y nuestra mesa estaba lista. Pedí una margarita deliciosa decorada con flores amarillas y moradas contrastando con el color rosado de la bebida. Empezamos con medias órdenes de esquites para todos. Me los habían recomendado mucho y de verdad no se los pueden perder. En lo personal me decidí por sopa de frijol con foie gras y como plato fuerte pato en mole con fritura de plátano macho.

 

Todo lo que pasó por nuestra mesa riquísimo. El servicio impecable. Los postres son tema aparte. ¡Fantásticos! Hay que dejar espacio por lo menos para experimentar uno compartido al centro. Antes de pedir la cuenta llega a cada mesa una sorpresa como punto final a un cuento mexicano lleno de fantasía. No se los platico, ¡hay que vivirlo! No suelo ser tan “poética” al describir mis aventuras culinarias pero este restaurant me lo sacó 😉

 

Apenas voy en el viernes de mi gira a CDMX y todo lo que les quiero contar… Queda pendiente el desayuno en un lugarcito del Bazar del Sábado, drinks y botana en el San Angelín de toda la vida; comida en La Condesa, Mercado Roma y el lunes, antes de abordar el avión de regreso, un brunch en el JW Marriot de Polanco con unos huevos divorciados de poca.

 

¡Hasta la próxima!

 

 

Columna - Reseña - Milk Pizzería
01 de junio del 2017

Novedades en Monterrey

Dos restaurants/concepto abrieron sus puertas en la ciudad las últimas semanas y muero por visitarlos: Milk en San Pedro y A’ri.na en Pueblo Serena, Carretera Nacional.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

Milk Pizzeria es una experiencia gastronómica única, que con solamente contarles quiénes son los socios vale la pena visitar: Bernardo Flores y Alex Reyes de BreAd junto con Memo González Beristain, Sergio Elías Gutiérrez y Francisco Javier García.

 

En Milk se fusiona la experiencia y colaboración de grandes panaderos, chefs y empresarios del sector gastronómico en beneficio de nosotros los comensales.  La innovación que aporta esta propuesta localmente nos pone a la vanguardia una vez más en el país. Ofrecen pizzas y ensaladas súper diferentes en un ambiente relajado. Río Orinoco 221 en Centrito Valle. Los reviews en redes sociales son TODOS de 5 estrellas. Quienes diseñaron el menú y se encargan de la operación son Bernardo, Alejandro y Paco. Auguro ¡EXITAZO!

 

A’ri.na  es una panadería artesanal/bistro/cocina de autor de la chef Mima Victoria de González.  En mi opinión la mejor mujer chef de Monterrey y que nos tenía muy abandonados con sus delicias al público 😉 Los últimos años impartió clases y se dedicaba al catering.  Muchos de sus seguidores le pedíamos que abriera un espacio y ya nos dio gusto. Algunos de los platillos que ofrece y que más han sido compartidos en redes sociales por los comensales: pork belly con glazé de tamarindo y polenta de maíz, y el short rib braseado. Para desayunar el protagonista es el pan. La concha con jocoque y mermelada de chabacano acompañada de un capuccino … uff, ya quiero ir.

 

Por otro lado, les cuento de La Gavilla.  Restaurante de carnes asadas desde los años 80 que estaba en un jacalón sobre Mississippi en Centrito Valle, pasando la gasolinera. Se cambiaron desde hace aproximadamente cuatro años a Vasconcelos a la altura de la Colonia Jerónimo Siller en San Pedro. Me encanta ir porque comes muy rico lo típico del norte: taquitos de arrachera, fajita, sirloin, filete etcétera.  Guacamole, queso fundido, cebolla asada, frijoles charros y refritos. Se me hace agua la boca “namás” de acordarme el llegar y prepararme un totopo con salsa verde, chorrito de limón y sal.

 

El sábado pasado fuimos Robi y yo.  Invitamos a Andrés y Valeria pero se habían desvelado y se disculparon. Buu… al bajarme en el estacionamiento me caí al pisar las piedras. Dos meseros salieron volados a recogerme. No me podía levantar y Robi: “Mom, a ver, intenta levantarte” . No estaba en un grito pero de esas que sabes que no fue una simple torcedura. Total me ayudaron los meseros a subirme al carro y Robi con cara de: “Ashh mamá, me arruinaste la comida, yo quiero Gavilla”. Los meseros nos comentaron que tenían servicio para llevar. “Bueno ándale, ok, pidamos para llevar”. Tardaron diez minutos en el servicio y todo bien empacadito. ¡Cool!

 

Llegamos a emergencias y para no hacer el cuento largo: radiografías, esguince pie derecho, bota y muletas. Ouch, ¡qué lata! Pedimos permiso de “hacer rancho”  y comer mientras salían las radiografías y nos dijeron que sí, ¡YES! Todo delicioso y calientito. El detalle fue que no nos incluyeron cubiertos desechables.  Comimos rico, sin embargo, en la cocina, como en la vida, los detalles hacen un mundo de diferencia.

 

Hasta la próxima.

#ozk #reseñasgastronomicas

 

Carretera
25 de mayo del 2017

Nostalgia

Me fui entre semana a turistear con mi hermana Patricia por las cercanías de Monterrey.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

Desayunamos, comimos y merendamos en Santiago, Allende, Montemorelos y El Cercado, solamente a una hora de la ciudad por carretera. En el inter nos sentamos en las plazas a disfrutar, sentir los lugares y ver pasar a la gente. Nunca faltan los compadres que se juntan alrededor de una banca a echar el chal. Los perros, los niños, las familias que van y vienen. El carrito de paletas heladas, la camioneta destartalada con altavoz que ofrece afilar los cuchillos.

 

Experimenté una nostalgia muy padre. Fue como regresar en el tiempo a un “mundo” simple, tranquilo, de tradiciones, olores, sensaciones, sabores únicos. Creo que como cocinera esa es la experiencia que, consciente e inconscientemente, siempre intento recrear en mis platillos. Es un anhelo recurrente de volver a lo tradicional, lo familiar…

 

Lo sorprendente fue palpar que ahí está, ahí sigue “ese mundo” y no solamente en los recuerdos. Fui yo quien me moví y elegí vivir en otro a las carreras, horarios, retos, chamba y un tanto complicadito 😉 Que también tiene su encanto y disfruto mucho, ¡definitivo! Sin embargo, puedo regresar cuando quiera a saborear lo que a veces anhelo como “tiempo pasado” con solamente salir de la rutina y decidir disfrutar mercados, plazas, calles y lugarcitos sin horario de regreso.

 

Salimos de Monterrey alrededor de las 9:00 am por la carretera nacional y paramos a desayunar entre Allende y Montemorelos en el Blanquillo (El Gran Principal). Machacado con huevo, frijolitos refritos, gorditas de manteca, la tradicional tortilla de harina enorme que te sirven tostada al centro de la mesa, salsas molcajeteadas y guacamole. Delicioso todo, los mismos sabores de toda la vida, servicio insuperable y nunca falta el pedido de gorditas de manteca para llevar que te entregan bien empacaditas y recién hechas.

 

Seguimos por carretera hacia Montemorelos a dar la vuelta. Por ahí de las 3:00 pm me acordé que Robi me había recomendado un lugar de guisos norestenses. Le comenté a Patricia y decidimos comer ahí. Está en Allende y se llama Restaurant Café El Capri. Venustiano Carranza 150, Colonia Centro. Pedimos asado de puerco, cortadillo, chicharrón, frijoles, arroz y tortillas. Sazón y ambiente casero. Servicio medio malillo pero muy sabroso.

 

¿De postre? Uff. Un día tan a gusto y que no quieres que acabe, pues ya mejor seguirle y terminar la experiencia en la misma nota. No batallé nadita en convencer a “Trisha” 😉 Helados Regia, en El Cercado. Entrando por el camino a La Cola de Caballo a mano izquierda. Paletas rellenas, fruta con yogurt, mango con chamoy, nieves, esquimales, etcétera. Congeladores y refrigeradores que parecen interminables de antojos y sabores deliciosos. Mi favorita: paleta helada rellena de cajeta. Tienen sillas y mesas para sentarte dentro del local pero preferimos irnos a la plaza del Cercado a disfrutar la paleta a medio derretir con muchas servilletas de papel delgadito que no limpian la chorreadera antes de regresar a Monterrey.

 

¡Hasta la próxima!

 

#ozk
#reseñasgastronomicas

Reseña - Brunch
30 de marzo del 2017

Mis lugares favoritos para comer y brunchear

El año pasado fui a comer por primera vez a un lugarcito en el casco de San Pedro con mi familia...
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

Estaba recién inaugurado y desde entonces he vuelto fácil unas diez veces. Se llama Señor Bigotes y está justo al lado del Museo Centenario, cruzando la calle. El dueño es mi buen amigo, el chef Rodrigo Martínez. Es un lugar chiquito, acogedor de cocina abierta. Ofrecen pizzas, ensaladas, pastas, paninis y postres. También para llevar y entrega a domicilio.

 

Pedimos una focaccia para abrir apetito. Todos comentaron que muy rica. A mí me pareció buena a secas porque me esperaba un pan con miga, aceite de oliva y hierbas en la masa. Muchos restaurantes italianos locales llaman focaccia a la masa de pizza horneada. Una diferencia fundamental entre la masa de pizza y la focaccia es que la primera lleva cuatro ingredientes: levadura, agua, harina y sal. Y la segunda un mínimo de seis: levadura, agua, harina, sal, mucho aceite de oliva extra virgen y hierbas.

 

Seguimos con pizza de jamón serrano, pepperoni, pimientos y alcaparras. Deliciosa. De las mejores que he probado. Con masa delgada y crujiente hecha en horno de leña. Me contó Rodrigo que la salsa la prepararan con tomates rostizados que meten al horno con lo que quedan de brasas durante la noche, antes de cerrar. Por la mañana los “machucan”, agregan ajo, tomillo, romero, aceite de oliva y albahaca fresca. El resultado: ¡espectacular! También pedimos dos ensaladas César al centro. Aderezo cremosito. Rica y fresca. Varios pedimos fettuccine a los tres quesos que no puedes dejar de probar. ¡Plato limpio! Y de postre compartimos tiramisú y cheesecake de manzana. Buenísimos ambos.

 

Hace un par de semanas volví a comer con amigos y tenían de novedad en el menú una sopa de tomate orgánico y pimiento rostizado que te sirven dentro de un pan rústico y queso parmesano rayado. Ufff, ¡deli! Los precios por debajo de la calidad que tienen. En promedio vas a gastar unos $150 pesos por persona. Excelente opción.

 

Y para brunch o desayuno al que voy mucho y recomiendo ampliamente desde que lo conocí es Pan Benell. Muy rara vez intenseo tanto con un mismo lugar como para ir dos días seguidos. Mi primera vez fue con Bernardo Flores. Teníamos un buen de no vernos y queríamos echar chal a gusto. Padrísimo el lugar adentro de la nave Tampiquito en Plutarco Elías Calles. Me gustó tanto que al día siguiente invité a Robi, mi hija, y cada que hay plan para brunch con las comadres o de trabajo siempre lo sugiero. Del menú he probado croque-madame, las papas con camote, chorizo y huevo estrellado, los chilaquiles verdes con chicharrón, el machacado con huevo sobre pan de mantequilla y los plátanos caramelizados con granola y ricotta. Los chilaquiles verdes con chicharrón me parecieron un tanto ácidos. El croque-madame es el mejor que he probado en Monterrey. ¡Buenísimo! Lo sirven con arúgula fresca, que le da un equilibrio perfecto. Una delicia. Sin duda mi platillo favorito son las papas con camote, chorizo y huevo estrellado. ¡Pruébenlas! Buen café y variedad de té. Muy buen servicio. Buenos precios y ambiente de barrio. Abren para desayuno y brunch.

 

¡Hasta la próxima! #ozk

 

 

Reseña - Chaaainaa
30 de diciembre del 2016

Oriente, política, Navidad y Lupe Reyes

Hace dos años, mi hija Isa tuvo la oportunidad de viajar un trimestre a estudiar a Hong Kong, China…
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

Cada que escribo o hablo de China me acuerdo del presidente electo de Estados Unidos diciendo “Chaaaina”, con la boca ingrata que ya conocemos. Es una realidad. Nos guste o no, tenemos los gobiernos que nos merecemos. Fue elegido dentro de una democracia y no hay vuelta de hoja. A aceptar las consecuencias y seguir chambiando, nos falta mucho para un mundo perfecto 😛

 

Volviendo a Chaaaina, desde que Isa fue allá, se enamoró de su gastronomía y cada que viene de visita nos sugiere explorar lugarcitos con comida original asiática. Así di con el Taiwán Dim Sum en Simón Bolívar. Tiene los mejores dumplings que he probado en México y ha sido reconocido en reportajes.

 

También está el restaurante coreano Seúl en Centrito. Te sorprende desde que entras. Chiquito, no mucha gente, música k-pop, el mesero medio que entiende español. Te entrega un menú muy amplio con fotos y descripciones, no hay problema de comunicación. He ido tres veces en cuatro meses. Con Isa dos, con Robi la última y todo lo que hemos pedido delicioso. Te reciben con tres platitos, la botanita de la casa: kimchi, algas al vapor y germinado de soya. Tienen guisos de res, puerco, pollo, mariscos. Tantas combinaciones te vuelven un poco loco pero no tienes pierde porque la sazón está increíble. Lo que pidas te va a encantar. Arroces, caldos, fideos, rollos, croquetas… Los postres se llevan tres páginas del menú. Muchos y muy variados. Galletas, helados y combinaciones de Corea. Bebidas desde limonada, té verde frío y caliente, bebida de arroz, canela, aloe, pera, vino blanco de arroz, hasta cerveza. Está en Mississippi 118, entre Grijalva y Tamazunchale. Te va a sorprender y los precios no los vas a creer. Dos personas y la cuenta no pasa de $350 pesos.

 

El mes pasado quedó pendiente Montacometa y Taller de Café Azúcar Morena. Ya se nos está haciendo costumbre, después de comer los sábados, ir al postre y café a Río Manzanares, donde están ambos negocios, a media cuadra de Gómez Morín. Es la combinación perfecta. A Isa le va a dar celos otra vez porque no ha ido. Montacometa es una “pasteleria”, así entre comillas porque es mucho más. Un concepto muy limpio, desde su diseño, cómo pides y te atienden, pasando por la calidad de ingredientes que utilizan, hasta la experiencia y creatividad de las Alanís. Cuatro hermanas desarrollaron este lugar muy de casa, familia y tradiciones. Encuentras pasteles, muffins, galletas, panqués, arroz con leche, paletas de cheesecake, sándwiches de nieve. Riquísimo y súper diferente. Siempre sacan novedades con ingredientes regionales de temporada. Mis favoritas son las galletas de mantequilla con romero.

 

El panqué de aceite de oliva es una delicia y lo están ofreciendo sobre pedido para regalos de Navidad y posadas. La presentación espectacular. Igualmente el panqué de miel con whisky y de piloncillo/cocoa. Estos no los he probado pero sólo de leer la descripción ya estoy lista para hacer mis pedidos. Compra local, regala México artesanal en esta época. Estacionamiento entre semana es problema pero en sábado por la tarde bastante a gusto. El café Azúcar Morena es el mejor que he probado localmente. Voy mínimo cuatro veces a la semana, a pesar del estacionamiento. La reseña amerita al menos media columna, por lo que lo vuelvo a dejar pendiente. No me esperen, ¡vayan!

 

Me fui con Sylvia y Lisette, dos de mis amigas de toda la vida, a comer al menudo Don Luis en la calle Ocampo, del centro. En enero les cuento para que se curen la cruda de Lupe Reyes 😉 Hasta la próxima.

 

#ozk

 

Columna - Maire
30 de noviembre del 2016

Les cuento que fui a comer con mis hijos a Mâire

Es un restaurante que está en el tercer piso del Metropolitan Center, en avenida Lázaro Cárdenas.
Redacción por: Olga Zambrano
Fotografía por:

Di con el lugar a mediados de septiembre, cuando mamá estuvo internada en el hospital Zambrano Helión, justo a una cuadra de la plaza. Ya cansada de comida de hospital tenía ganas de relax con un drink, comer rico y echar chal con Andrés y Robi. Gozamos y decidimos regresar.

 

Es un restaurante/oyster bar con espacios interiores y terraza, ambiente relajado y decoración como de cantina. Muy padre. Menú variado, ¡y se antoja todo! Mariscos al grill, poke bowls, sashimis, ostiones y almejas frescas, fuente de mariscos, pesca del día, carnes y pescados al carbón, ensaladas, aguachiles, sopa de fideo con sirloin, tacos, etcétera. Desde que llegamos me puso de muy buen humor entrar al estacionamiento, encontrar lugar fácilmente y que aparte no cobran. Se pasan en las plazas cobrando estacionamiento, prefiero mil veces un lugar con valet y dar propina a andar buscando cajón de estacionamiento lejísimos y de pilón al final encontrar las máquinas para pagar. En fin, eso en Metropolitan Center no es tema.

 

Decidimos pedir al centro y probar varios platillos. Desde hace un buen esa es la dinámica cada que vamos a restaurantes y nos encanta. Docena de ostiones del Pacífico buenísimos. Volaron. Calamares fritos, se veían muy ricos y crujientes pero estaban “chiclosos”, no los pidan. Seguimos con tartar de atún, ya lo habíamos pedido la primera vez. De lujo y la presentación wow. Pedimos también tacos de jamaica y camarón con mayonesa spicy y tacos de costra de rib eye. Deliciosos, no se los pierdan. Las papas fritas trufa-parmesano riquísimas. Por antojados no resistimos el queso frito (empanizado) con salsa de chicharrón prensado. Está bueno a secas, nada espectacular. ¡Nos quedamos con ganas de seguir pidiendo tantas cosas! Son de los lugares que quieres regresar para probar más platillos.

 

El servicio muy bueno. Los precios no son bajos pero si comparo calidad de alimentos vs precio, vale la pena. Por persona, incluyendo bebidas, entre 350 y 550 pesos. Por cierto los drinks bastante buenos, salvo el  Bloddy Mary que a Robi no le gustó. Está mucho más rico el Clamato Mâire. La presentación les va a encantar.

 

No les he contado los postres. Híjole, se ven buenísimos pero no los probamos porque decidimos ir al postre a Montacometa de las Alanís, en su nueva tienda en Río Manzanares, muy cerquita de Centrito. Y al lado está Azúcar Morena (unos cafés deliciosos), que en la siguiente entrega les cuento. En Mâire pides la carta de postres y llega el mesero con un iPad para mostrarte fotos suculentas y descripción. Me quedé con ganas del volcán de gloria. No, no, no. No se imaginan la cajeta con nuez saliendo calientita, derretida del pan. Seguro repito para “postrear” y seguir probando sus delicias.

 

Antes de despedirme, una frase de Isa, mi hija más chica que vive en Atlanta. Le conté de nuestra tarde y me dijo “¿Cómo, mamá? ¡Todo el maldito verano que estuve en Monterrey y no fuimos ahí!”. Jajaja, hasta la próxima 😛

 

#ozk

  • Avenida 9

    Recomendamos definitivamente su increíblemente sabroso "Taco Gera".
    Recomendaciones
    domingo 22 de octubre 2017
    Brunch
    Casual
    Rufino Bistro
    Todos los días tienen un menú de working lunch distinto. Por las mañanas escoge un café y algo de panadería.
    Cena
    Urbana
    Bobby Good Burgers
    Hamburguesas de barrio, puedes escoger los toppings que llevará, y el tipo de carne.
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