10 de abril del 2018

Siéntese donde pueda ver su plato

La iluminación en interior no sólo nos permite ver, también nos dicta cómo hacerlo.
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Texto Juan Hinojosa

 

Cuando entramos a un lugar, o en este caso, a un restaurante, lo que de entrada podemos percibir es aquello que hay —que existe— en la recepción, o lobby, o en el espacio justo después de la puerta principal. Todas las características físicas en los objetos que podamos encontrar, y hasta el rostro de la persona que nos da la bienvenida, cobrarán vida y adquirirán definición por la luz.

 

En estas áreas en específico conviven, normalmente, la luz natural, proveniente del exterior a través de cristales o la misma puerta, y, la artificial, con lámparas o focos. Elementos tan sencillos y cotidianos, que no nos sorprende ya nuestra capacidad para aprovecharlos y poder tener la sensación de que sigue siendo de día aun en espacios cerrados. Sucede como cuando abrimos una llave y vemos el chorro de agua. Es tan normal que ésta salga en cuanto la necesitamos, que nos olvidamos de su origen: un río, enorme, caudaloso; un río que ya no vemos, en el que no nos detenemos. Lo mismo sucede con las luces.

 

Cuando estamos comiendo, sentados en nuestra mesa, ¿cuántas veces nos ponemos a pensar en lo que está ocurriendo con la luminosidad del lugar? Porque, tanto la disposición de las luminarias como el color que emiten, y hasta la temperatura que éstas pudieran irradiar, influyen en nosotros. Desconozco si todas las personas tienen la misma sensibilidad ante esto, pero decidí hacer estos breves comentarios al respecto pues considero que, en mi caso, sí es una situación que capta mi atención de gran manera cuando salgo a comer o a cenar.

 

Sería equivocado declarar que dos restaurantes de la misma franquicia son iguales en sus interiores siendo que cada uno utiliza la luz, ya sea artificial o natural, de diversas maneras. Me sucedió con un restaurante de comida japonesa, de sushi. En una misma semana pude visitar una sucursal suya, diminuta, y otra, enorme, con amplios espacios y decorado a gran detalle; misma marca, diferente manejo de los recursos lumínicos. En la primera, el espacio se limitaba a un corredor estrecho, un espacio rectangular alargado, sólo con una barra donde se te servía la comida. La luz era generada por tres lámparas de luz blanca, muy próximas a quien se sentaba en la barra. La combinación de un espacio reducido y de la luz fría le provocaban a uno un cierto apuro por salir, ya. Sumándole la barra, que suele ser un elemento que nos recuerda constantemente que sólo estaremos ahí un momento, era difícil llegar a tener la necesidad de quedarse. En cambio, la segunda sucursal era un universo alterno, pero con el mismo menú y sabor de los alimentos. El espacio interior era amplio, con un gran manejo de luces y sombras. El recibidor se bañaba con la luz desde el cristal de la puerta. Avanzando un poco más se veían las mesas, cada una con su propia lámpara de color rojo y anaranjado, una luz suave y cálida. El mobiliario era cómodo, incluso había mesas rodeadas de sillones largos. Se estaba bien ahí, pues la iluminación artificial no era homogénea (como lo sería, por ejemplo, en un supermercado) sino que era puntual, era utilizada para destacar cada lugar donde uno podía tomar sus alimentos y para resaltar detalles en los acabados y la decoración. Como si se hubiese logrado el efecto de estar en un templo: ni en penumbras, ni quemado por el Sol.

 

Son tan sólo comentarios, bocetos, sobre algo a lo que pudiéramos dedicarle mayor atención. Ese foco de ahí, con su tonalidad e intensidad, ¿cómo me hace sentir?, ¿superará, tal vez, al rojo de una puesta de sol?

 

© Lightart / Foto: Caryn Leigh. © Lightart / Foto: Karin Kohlberg Photography

 

 

 

28 de marzo del 2018

Uno vuelve siempre…

(Sugerencia: Imagine una melodía en guitarra mientras se lee)
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Por Juan Hinojosa

 

…A aquellos sitios donde amó la vida. Es la frase que más recuerdo de todas las que vi en el mural de dibujos hecho por los mismos comensales, dentro de Frida Chilaquiles, en Cumbres. La leí varias veces en lo que probaba mi comida, ya que, al no estar mi mesa tan alejada de dicho mural, el texto era legible. Trataba de obtener algo del sabor del platillo que ordené y de aquella frase; algo que me permitiera captar la esencia del restaurante para intentar plasmarlo aquí. También retengo en la mente algunos dibujos y nombres de personas que participaron de la misma manera para quedar grabadas en la decoración. Y no me quedé con la frase por alguna razón melancólica o por nostalgia, al contrario, estaba de muy buen humor por la atmósfera del restaurante. Supongo que sucedió así porque intuí que iría muy bien de la mano con el tema (en ese momento todavía vago) de la nota.

 

Seguía en mi mesa y miraba a mi alrededor. Pude ver gran cantidad de objetos y artículos, que, posteriormente, descubriría que provienen de manos de artesanos mexicanos de distintos estados del sur. Porque Frida Chilaquiles busca eso: exponerlos en su mobiliario como homenaje a ellos, nuestros compatriotas que no pierden la fe en sus oficios. De igual manera en que el restaurante, en sus inicios, no frenó su calidad en los alimentos ni en el servicio a los clientes, aún y con las limitadas instalaciones que poseían en aquel entonces. Porque así, de la misma clientela, que tanto lo frecuentaban, obtuvo su actual nombre: combinando el tipo de comida por la que más se distingue con el nombre de la calle en la que se ubicaba.

 

 

 

Lo más importante son los clientes. Mucho en el diseño de los interiores gira entorno a ellos (a nosotros). Retomo el detalle, que mencioné al comienzo, de los murales conformados por pequeños cuadros de madera, que cada cliente puede pintar y personalizar. El hecho de que estas piezas terminen en las paredes crea, sin duda, un elemento importante de familiaridad entre los comensales y la marca, pues se crea un vínculo por memoria, donde la persona, que sabe que tiene su dibujo ahí, fijo e inmovible. Volteará a verlo en cada visita, y, aun cuando esté lejos de éste, sabrá que seguirá en el mismo sitio del muro… y que tal vez otra persona lo encontrará, para quedarse un rato pensando que trató de expresar quien lo creó. También está (en la misma sucursal de Cumbres) la tarima en la parte exterior del local, donde todos los miércoles, por la noche, toca el mariachi; ¡todo el mariachi completo! Evento que, muy seguramente, habría deleitado a Frida, con todo y sus tequilas y sus cantos. Como tercer elemento, están los sillones para la toma de fotografías, donde uno puede colocarse en la posición que quiera para ser retratado con un fondo pintoresco. Finalmente, debo mencionar que Frida Chilaquiles sabe muy bien quién lo visita, y para ello tiene un área para niños, los niños de las familias, las que en su gran mayoría asisten a la sucursal.

 

Condensando todo lo anterior en el párrafo de clausura: Frida Kahlo pudo haber hecho muchas de sus actividades predilectas aquí: pintar, gozar de la música mexicana, retratarse… Y, además (¡sabía que había algo ahí!), cantar “Las Simples Cosas” de Chavela Vargas, como en la escena de la película Frida; esa misma canción de donde sale la frase “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”. Un poco diferente a la que se encuentra en el mural, ¡pero qué más da! Lo importante es expresarse a la manera personal de cada uno.

 

 

 

 

11 de enero del 2018

Sexteto de banqueta

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Un simple resbaladero al centro de un terreno baldío puede atraer a un niño, que tendrá amigos, que a su vez traerán a los padres, con las mascotas, con más amigos, demandarán mejores instalaciones, alumbrado, bancas. El espacio mutará por la apropiación de sus nuevos visitantes, que de no haber sido por aquel primer juego infantil, nunca se habrían acercado para terminar adueñándose de la tierra.

 

Considerando el sentido de la circulación, podemos decir que la calle Gral. José María Morelos, en el centro de San Nicolás, nace en su cruce con la arteria Zona Norte, a unos cuantos pasos de la Av. Universidad. Su primera cuadra mide 100 metros. El ancho de la vía es de alrededor de seis, con aceras a ambos lados: una de dos y medio, al oriente; la otra, de apenas uno y fracción. Este primer tramo se encuentra entre dos altos edificios, que ofrecen sus fachadas menos atractivas de block aparente, nada de color, cableado eléctrico y tuberías de drenaje pluvial. Cruzan camiones, taxis y motocicletas prácticamente todo el día. ¿Cómo es que un lugar así, en estas condiciones y ubicación no tan favorables, terminó por reconocerse en la zona (también “más allá”, aseguran los dueños de los establecimientos) como el Callejón del Taco?

 

 

 

Una pista para entender cómo pasó se encuentra en los inicios de su historia. Para ello recurrimos a la señora Francisca González, quien atiende junto a sus compañeras las Gorditas y Tacos Doña Gela desde hace 32 años en esta misma ubicación. Nos contó que al principio no estaban ahí, su puesto “que ni llegaba a carrito”, se encontraba a contra esquina muy cerca, sobre la avenida Universidad, y que, en un punto dado, por ampliaciones de carriles, tuvieron que moverse hacia Morelos, a mediación de la cuadra. Para esto contaron, por fortuna, con el apoyo de los directivos de la empresa propietaria del muro perimetral para uso de la banqueta más ancha. El muro, en punto a favor, da sombra toda la mañana. “Ni las moscas pasaban”, admite con humor Francisca. Pues si ahora el lugar es conocido, antes era todo lo contrario: las condiciones negativas hacían de las suyas.

 

Fue a base de constancia y buen servicio de parte de los primeros establecimientos que la calle fue adquiriendo reputación. Aquí conviven y compiten hoy en día las Tortas de Huevo del Viejón, Chely Tacos y Gorditas, Mañaneros & Empalmes, Gorditas y Tacos Doña Gela, El Marlín y Tacos Al Vapor Mike. Un grupo de seis puestos de comidas y almuerzos que se fue conformando poco a poco y que se ha apropiado y adaptado al entorno.

 

 

 

Puede parecer que nos estemos refiriendo a un ser vivo, y es cierto, porque es la analogía más clara para comprenderlo; en urbanismo, los asentamientos humanos y las ciudades se estudian de la misma manera, como cuerpos dinámicos que evolucionan. El Callejón del Taco, como recién se bautizó, es una muestra más del fenómeno. Bastó el leve desplazamiento de un carrito de gorditas hace tres décadas, para que un andador de dos metros por 100 dejara de ser una simple circulación al costado de un almacén. Ya luego, empezó a llegar la gente.

 

Juan Hinojosa

 

 

03 de enero del 2018

La necesidad del regreso

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Texto Juan Hinojosa

 

Percibir como familiar un lugar en el que nunca se ha estado. Donde es posible disfrutar la sensación de estar perdido. Repetir la experiencia en cada visita.

 

Sin mucho aviso ni explicaciones, aparecemos en la habitación más profunda y aislada de una casa. Miramos el papel tapiz y sentimos el desconcierto que tiene todo primer encuentro. Nos quedamos quietos y movemos los ojos para ver qué hay o quién está. Damos con un sillón y una televisión. No logramos ubicar dónde estamos ni cómo es que llegamos. Tardamos en comprender que este inicio ha ocurrido al fondo, en el último rincón: empezó por donde debimos haber terminado. ¿Qué hacer?

 

De alguna manera, a pesar de la confusión, nos sentimos seguros. Es un lugar del que no tenemos memoria, pero algo, no sabemos qué, nos conforta. Aun así, debemos desplazarnos para eliminar la extrañeza. Llega entonces, de la nada, nuestro guía. Se acerca por detrás y nos pregunta qué nos pareció el hospedaje (hablando en tiempo pasado) y responderemos desorientados (en presente) que nos parece bien. El guía, con toda gentileza por supuesto, nos pide que lo sigamos. No podemos verlo, pues nos queda siempre fuera del campo de visión.

 

Comenzamos, con él, a andar de espaldas. Salimos del cuarto y nos invade la sensación de que tendremos que olvidar esa pequeña pieza que, en medio de las dudas, nos resguardó. Sólo oímos al guía abrir la puerta. Del lado izquierdo aparecen la hoja de madera y la perilla, que se van haciendo cada vez más pequeñas. Seguimos retrocediendo. Pequeño también se va volviendo el recuerdo de hace unos momentos. Este corredor nos llevará al salón de eventos. “¿Lo recuerda?”, nos pregunta. “Disculpe, pero nunca he estado ahí”, contestamos.

 

El corredor es largo y tiene ventanas de un lado; al fondo del mismo, es decir, frente a nosotros, hay un cuadro que no comprendemos. Pasamos junto a la puerta del salón, abierta, y en un único intento por retenerlo nos fijamos en los detalles más mínimos para forzar la memoria. Quebramos hacia la derecha y lo observamos quedándose atrás. “Avance, avance, cuidado en la escalera”, nos advierte, invisible. Con lentitud, posamos los talones en cada escalón.

 

Llegamos a un pasillo más. A nuestra izquierda se aprecia un descanso, después de una breve escalinata, que va a dar a un codo que seguramente lleva a una nueva habitación. “Allá está la estancia, debió parecerle muy agradable, pero venga por acá, sigamos”, el guía insiste. Voces: lo único que obtenemos de ella, ya que tampoco pudimos acceder. ¿Quién está ahí? Vamos viendo aparecer y alejarse, dispersos, muebles, baúles, lámparas. No, no queremos irnos. El guía no para de hablar y lo seguimos obedeciendo sin poder girar y decirle que queremos quedarnos.

 

“Oh, seguro que le encantó la biblioteca”. ¿Biblioteca? Queremos gritarle que nos deje, que aún no es tiempo. Nuestros pies no frenan su marcha inversa. El comedor también se pasa de largo; de la cocina sólo nos llegan aromas. Al final, el recibidor nos despide. Se escucha la señal definitiva de las bisagras de la puerta principal. De afuera nos llegan el ruido y la luz con intensidad. Fue inevitable abandonar nuestro resguardo. Terminamos inmóviles y expuestos en la banqueta. El guía ha desaparecido, cumplió su misión: provocarnos el deseo de entrar para recorrer nuevamente la casa. Damos un paso, ahora de frente, hacia el Nook.

 

 

02 de noviembre del 2017

Lo que piensen de mí no es asunto mío

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En arquitectura y diseño de interiores, “ecléctico” se refiere a una combinación de diferentes estilos y épocas. Dicha palabra proviene del verbo griego que en español sería “escoger”.

 

Por algún lugar allá en Tepic, la señora Lola debe estar viendo su casa, mejor dicho, su patio. Estará repasando con la mirada todo lo que tiene. Pensando, tal vez, en lo que ahí se ha vivido o que sigue ocurriendo: alguna fiesta en particular, recuerdos de gente, objetos que se han ido. Lo estará contemplando y lo más probable es que sonría, pues sabe que su patio ya no sólo es eso que tiene enfrente. Ella sabe bien que ese lugar cargado de memoria se ha expandido a ubicaciones que tal vez no conoce, ni le preocupa hacerlo, pues en cada una de ellas, a donde su patio ha llegado, todo será tal como lo está viendo en ese preciso momento: con sus sabores, los colores y el mismo encanto.

 

 

 

“Es ecléctico”, fue la frase que Sergio Mendoza soltó al aire y que alcancé a atrapar mientras platicábamos sobre su restaurante Mi Lola. Y si uno tomara una panorámica del interior, sería más que evidente que el verbo “escoger” es el adecuado para empezar a comprender cómo se fue gestando todo. “Es un tributo a ella”, me comentó, con voz de quien sabe que está llevando a cabo una valiosa misión. Yo seguí la punta de su dedo índice y vi el retrato de su Lola sobre una mesita, justo después de la entrada, la señora que con su modo de vivir nutrió las ideas para el diseño del restaurante que lleva – que grita- su nombre.

 

Estábamos en el brazo de aquel patio que se extendió hasta Escobedo, N.L. El restaurante se ubica al fondo de una calle estrecha, volteándole la cara a una arteria principal (por supuesto, ¿cómo va a estar así nada más expuesto, sin misterio?). Uno llega y lo primero que se topa es una lavadora Easy Combo-Mática que al mismo tiempo es una fuente. “Es nuestro estandarte”, aclara Sergio, sin la menor preocupación de lo que uno pudiera pensar.

 

 

 

Al ser Mi Lola una réplica del patio de la gran mayoría de las casas mexicanas de hace décadas, la lavadora, ahí afuerita, se convierte en el símbolo escogido para su representación. Para entrar hay que abrir la gran media puerta de los colores insignia: turquesa, rojo, rosa y amarillo. Una vez dentro, se puede notar todo el esfuerzo que realizaron los trabajadores (artesanos, así prefiere nombrarlos Mendoza) traídos desde Tepic, y del diseñador Rodrigo Lara. Los muros están fabricados de ladrillos, pero no en el acomodo convencional. La posición de cada uno se alterna y cambia, a la vez que se combina con otros materiales pétreos, blocks y empastados, lo cual hace que las paredes sean por sí mismas una pieza decorativa.

 

Luego están los objetos colocados por todas partes: máquinas de coser Singer, valijas (no se sabe si vacías), discos de vinilo, muebles de madera, sillones antiguos, jaulas sin pájaros pero sí con objetos varios dentro, una Easy más, macetas, herrería vieja, en fin, todo lo que sospechamos que podríamos encontrarnos en el patio de nuestros propios abuelos.  Así es como varias décadas de la segunda mitad del siglo pasado se combinaron – se escogieron-  para dar el mismo efecto de una casa de quien va juntando tiliches y recuerdos sin mucho discernimiento.

 

 

 

Tengo la impresión de que en el letrero de la fachada está la palabra “nuestra”, invisible y por encima del “mi”, de Mi Lola.

 

– Juan Hinojosa

01 de octubre del 2017

Turn on the lights, Bobby

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Como sucede en la arquitectura y diseño de interiores, es la luz en el restaurante Bobby Good Burgers la que da vida a las texturas, volúmenes y mobiliario.

 

Lo primero que me explicó el gerente Efraín Ibarra fue que aquí se busca ofrecer la experiencia (la sensación) de estar comiendo hamburguesas por la tarde, en algún patio o jardín de casa, con su asador, el sol bajo y la compañía de amigos o familia. “Se les dio libertad total a los diseñadores”, respondió al preguntarle cómo se habían tomado las decisiones para la selección de materiales y acabados. Al escuchar la palabra “libertad” se nota que la indicación se tomó al pie de la letra por los arquitectos: las mesas, las sillas, los acabados y las luminarias son de múltiples estilos y apenas se repiten.

 

Es la luz la que da vida a las texturas, volúmenes y mobiliario. Con mala iluminación todos los efectos de los colores y formas se perderían en la penumbra. Al entrar al restaurante, los clientes son recibidos por una larga cuadrícula compuesta de bombillas amarillas de diez watts, y de inmediato, este elemento da al interior la sensación de calidez y bienvenida  – ésa que hemos experimentado algunas veces visitando un templo o ciertos museos, la luz tiene ese poder de crear matices… cuando se la sabe utilizar.

 

Más detalles componen la escena conforme uno avanza. Sobre la barra donde se colocan los platillos, hay tres lámparas con campanas en aluminio de superficie irregular. Detrás de la caja varios cortes transversales de troncos de madera sobre un fondo turquesa se iluminan con una luz blanca trasera. En la primera mesa, una luminaria de tubos galvanizados en forma de cruz con bombillas de color azul, rojo y amarillo. Otra de las mesas se alumbra por un foco antiguo, como de lámpara de gas, oxidada artesanalmente; entre otras tantas, todas en colores cálidos. Las luces le dan un acento particular a cada esquina, a cada rincón.

 

De igual forma los muros, pisos y techos se diversifican. Pueden verse paredes de concreto aparente, de madera, ladrillo, azulejo y hasta un muro verde con plantas de sombra. Los cielos se recubren por duela, vegetación falsa y plafón en color negro. El mobiliario tampoco se queda atrás, pues también se escapa de un orden fijo o regla. Lo anterior listado se combina y armoniza entre los aromas de los platillos y los sonidos de lo que pasa en del local.

 

Efraín, ¿y por qué todo diferente?, ¿no es más complicado el mantenimiento? “Lo es, pero para eso tenemos un buen equipo. Buscamos darle oportunidad a cada cliente de elegir según su personalidad o hasta del humor que traiga”. Dentro del aparente caos del interiorismo hay una intención, la cual, como mencionó su gerente, es la de permitir a los comensales elegir la mesa que prefieran, tomar la silla que más les atraiga… bajo la luz correcta, siempre.

 

Ya una vez sentada la familia, o la pareja, como si ellos hubiesen fabricado su propio lugar, llegará el menú, y de nuevo, la libertad: poder armar su cena con los ingredientes, aderezos y tipos de carne para hamburguesa que deseen. Eso es el espíritu de Bobby Good. – Juan Hinojosa

 

 

+ info
Cordillera de los Andes 619, San Nicolás
Lunes a domingo de 12:00 a 23:45 hrs.
Fb/ Bobby-Good-Burgers

 

 

01 de septiembre del 2017

Kingdome

Diseños por el amor a la comida.
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Por Elena Urueta

 

Cuando era apenas un estudiante en la Facultad de Artes Visuales, Alejandro Urquidi ya había empezado su agencia de publicidad, Kingdome. Ocho años después, ésta sigue en pie y más preparada que nunca.

 

Siempre activo, Alex comenzó con sus proyectos desde su tiempo en la facultad, también estudió animación digital en Michigan y se especializó en publicidad. Se auto describe como “ese alumno que siempre le recordaba a los maestros de la tarea”, pero asegura que fue eso mismo que le dio la confianza y herramientas para poder emprender. A pesar de que siempre estuvo seguro de querer trabajar en su propia empresa, y sin dejar a Kingdome de lado, al graduarse de su segunda escuela se dirigió a la agencia Incubo. Fue ahí donde por cinco años ejerció y obtuvo las bases de conocimiento que ahora utiliza.

 

Tras dedicarse dos años de lleno a Kingdome, ésta se ha convertido en una agencia cuyo éxito se basa en valores como el trabajo en equipo. “A pesar que desde carrera me vendía como Kingdome, la agencia ha evolucionado muchísimo más”, platica Alejandro, “porque ahora tengo un equipo de trabajo muy competitivo y creativo, cada uno experto en su área”.

 

Es en equipo, continúa, donde se aprende a soltar y ceder, a no ser tan celoso con los proyectos y a escuchar. Es así como salen las mejores ideas. “Si a mí me va bien, le va bien a la agencia. Si alguien hace algo chido, le va bien a la agencia. Todos estamos en el mismo barco”, asegura.

 

Por mucho que haya crecido la cantidad de agencias publicitarias en Monterrey, Kingdome se distingue por el trato al cliente. Es la habilidad de saberlo escuchar y el carácter humano del negocio lo que ha mantenido su éxito y hace que siga en ascenso.

 

Entre las marcas con las que ha trabajado, se distinguen aquellas relacionadas con la industria culinaria, como Beer For Us, Muncher House y Cueva Carvajal.

 

 

 

Beer for us
“Este restaurante es un gran caso de éxito por la mentalidad que ellos tenían de abrir la tienda cervecera más grande de México”, menciona Alex. Para este proyecto, Kingdome trabajó desde cero: se hizo el branding, la conceptualización del restaurante y hasta interiores. Se escogió una paleta con colores que se derivan de la cerveza, como el amarillo, naranja, negro y blanco. Para los interiores, hubo mucha inspiración en el ambiente tenue y rasposo que suelen tener los pubs europeos.

 

 

 

Cueva Carvajal
Para este restaurante también se trabajó desde el inicio. El concepto, que quería ser un tributo para Nuevo León y la historia de Monterrey, se desarrolló con varios libros de historia. El logo, por ejemplo, es una mezcla del escudo neolonés antiguo con el actual, y el mobiliario del lugar está hecho por gente de la zona con materiales regionales. Hasta la decoración se mantiene fiel a su tierra pues todos los cuadros de cada local son hechos por artistas locales y están a la venta.

 

 

 

01 de agosto del 2017

Mural de historia nacional

Un ambiente que rinde tributo a la Época de Oro del cine mexicano.
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Me senté con Enrique Soto, gerente de La Cabañita Burger, sucursal Las Puentes, en la mesa donde estaban Jorge y Pedro. Al lado, dos luchadores no dejaban de lanzar gritos y ademanes.

 

El motivo de la visita fue el gran mural con retratos de artistas mexicanos que tiene el restaurante de la cadena, fundada en 1979. Enrique lleva trabajando ahí seis años y contó que la idea proviene de la abuela del dueño, el señor Homero. “A ella le gusta mucho todo lo de la Época de Oro”, comentó en referencia al cine y música nacionales que comprenden entre los años 1936 al 1959. Cuando uno entra al lugar, las imágenes aparecen del lado izquierdo, cubriendo casi en su totalidad el muro que delimita al restaurante. De inmediato roba la mirada. Ésta es la más grande de las cinco sucursales – todas conservan el mismo elemento. Mide veinte metros de largo por cuatro de alto, y se compone de aproximadamente 150 retratos y escenas diferentes.

 

Todas están en blanco y negro, con algunos detalles a color en ciertas vestimentas de los artistas. La forma y el tamaño aumentan según la relevancia de cada personaje para la familia. Van desde los cincuenta centímetros hasta el metro y medio. Entre los artistas se encuentran Tin Tan, varias muecas de Chabelo, Ignacio López Tarso rodeado de velas en “Macario”, Blue Demon chocando hombros con el Santo, Mauricio Garcés, María Félix y Pedro Infante. Éstos tres últimos no pueden faltar, pues son los consentidos de los dueños.

 

El mural está fabricado con dos lonas de recubrimiento plástico en acabado brillante. Ambas están fijadas al muro con tornillos y taquetes a cada setenta centímetros por todo su perímetro. Estos anclajes tan próximos evitan que las piezas se plieguen. En cada perforación se deja una rondana debajo de la cabeza del tornillo para impedir que la lona se desgarre al ser restirada. La estructura del mismo local, hecha de postes de acero, es aprovechada para dar la ilusión de ser el marco que sostiene las telas. Sobre el mantenimiento, Enrique explica que se le da “todos los días, con trapos y agua”. El ritual no puede omitirse ya que el humo de los asadores llega hasta la pieza y podría opacar su superficie.

 

Por otro lado, el local de Las Palmas, a cargo de Francisco Sánchez, mide apenas dos metros con noventa de alto. La lona resulta en un cuadro de casi tres por tres que, sin importar sus dimensiones, sigue creando esa atmósfera especial. Fue en esta sucursal donde la idea comenzó y luego se replicó. Lo contrario ocurre en el local de la avenida Ruíz Cortínez. El edificio tiene un espacio de doble altura de seis metros. El mural aquí mide cinco metros de alto por cinco de ancho. Se compone de alrededor de 250 fotos con los mismos personajes y tomas de películas en formatos más pequeños, desde los diez hasta los ochenta centímetros. Al centro está, por supuesto, Pedro Infante. Esta sucursal tiene dos años de haberse inaugurado, como confirmó su gerente, Osvaldo García. Por lo que los métodos y materiales han cambiado. Aquí se utilizó un vinil adherible en acabado brillante, quedando como papel tapiz sobre el muro donde se encuentra la escalera.

 

Antes de retirarme, supe gracias a Enrique que los clientes sí preguntan sobre los personajes y el porqué de las imágenes, sobretodo la gente mayor. Aunque muchos jóvenes también hacen comentarios, acertando nombres y títulos de películas. Es común ver a familias tomándose fotos con el mural de fondo. Más allá de tapizar o reavivar recuerdos familiares, esta sencilla idea le da un tono particular al restaurante.

 

Me despedí de Enrique y dejamos a Infante y a Negrete en la mesa. Ellos seguían platicando, ya no tan serios. Seguramente, el par hubiera visitado estos lugares para cantarle a la gente pedacitos de sus canciones: “Ya te adoré y olvidarte no puedo”. – Juan Hinojosa

 

 

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Sucursales en Las Puentes,
Las Palmas,Anáhuac y Ruiz Cortínez
Fb/ LaCabanitaBurgerLasPalmas

 

 

01 de junio del 2017

Xplaye

La capacidad de empatizar y analizar es sólo una parte de la fórmula de esta agencia.
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Tras conocerse en la universidad y haberse graduado de diseño gráfico, Javier Mateos, Mauricio Castillo y Mayra García se unieron en el 2009 para abrir su agencia, Xplaye. Con la idea de no limitarse al diseño, sino desempeñarse como consultores de imagen, han logrado crear proyectos influyentes y eficientes de branding global. En los últimos años han trabajado con diversas marcas como Grupo Modelo, Eddy Farm, Sushi Kava, OCESA y, sí, con Café Tacvba.

 

“Vimos la oportunidad ofrecer una nueva metodología de diseño con nuestros clientes para planear, producir y lanzar marcas emergentes”, expresa Javier. “Apoyamos parte de nuestro modelo de negocio en una sólida estrategia de posicionamiento digital, diseñando campañas a la medida”.

 

La clave de su éxito reside en su capacidad empática con el cliente. Todos los proyectos son diseñados a la medida. La fórmula ganadora es observar, analizar y ejecutar de forma personalizada para que los clientes logren conectarse con su mercado y así incrementar sus ventas.

 

Al contrario de como sucede con otras marcas, su proceso para hacer conceptos de restaurantes es muy diferente. En este caso se tiene que mezclar el enfoque comercial con el personal para que la marca pueda ofrecer una experiencia atractiva a los consumidores, que a la vez sea coherente con el apoyo visual y sus alimentos.

 

Sushi Kava 
Por el motivo del décimo aniversario del restaurante de comida oriental, se buscaba una renovación. Ésta constó de un rediseño de marca, menú e interiorismo. La antigüedad y la sencillez de la cultura oriental fueron la inspiración para lograr el cambio que se reveló con tonos negros, rojos y blancos. El resultado fue una imagen moderna y minimalista que transmite frescura.

 

Marialinda
Para la realización del branding y diseño de interiores de esta repostería casera no hubo otra inspiración más que la comida que se hace con amor. La identidad de la marca se creó a través de una armonía de tonos corales y rosados y texturas que están presentes en cada aplicación y mobiliario. Así, la tradición de la casa repostera quedó implantada en un concepto muy natural y humano.

 

Fujiro
Este proyecto, mezcla de dos culturas opuestas pero históricamente vinculadas, ganó el premio de la revista a! Diseño por el branding, que incluyó diseño de imagen y empaque. La ejecución y el empaquetado para esta marca de tés naturales se llevó a cabo en Japón y México. El resultado, rico en olor y forma, logró consolidar su éxito como una de las marcas premium de té matcha en el país. – Elena Urueta

 

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Xplaye
hola@xplaye.com
Tel: 1967 1577
www.xplaye.com

 

 

02 de mayo del 2017

La Sociedad

Creatividad que funciona.
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La Sociedad comienza hace 15 años con dos personas trabajando sobre una Mac en el cuarto trasero de la cochera de uno de ellos. Hoy, Humberto Garza y Pablo Leva son los socios fundadores de una de las principales agencias independientes de México que se encuentra dentro de las top 25 a nivel nacional.

 

Ambos combinaron sus conocimientos de cine, diseño y comunicación para poder crear un espacio donde la gente con talento pudiera crecer y desarrollar su creatividad. Así, la dupla ha sabido mantener el liderazgo en un ambiente que no deja de crecer en materia de arte y diseño, ubicando a Monterrey en líder a nivel nacional en estas disciplinas. El pilar sobre el que se basa su empresa, y lo que les ha permitido avanzar, es el uso de la creatividad para encontrar soluciones que funcionen. El “cómo” se cuida, pero para La Sociedad, lo que distingue su trabajo de lo demás es el enfoque en el “qué” y el “por qué” al hacer las cosas.

 

 

“Está habiendo un círculo virtuoso creativo, en especial con restaurantes que nacen como negocios independientes”, comenta Humberto, director creativo de la empresa. “Éstos buscan hacer ideas originales y gente que les ayude crear un branding y un concepto que llegue hasta la arquitectura y el menú”. Dentro de todos los proyectos, resaltan los que han hecho para la industria de alimentos. Empresas como HEB, Cerveza Bocanegra, Danesa, Wendy’s y el Sirloin Stockade, entre otros, se encuentran en su portafolio.

 

 

En el caso de HEB, La Sociedad se encarga de hacer la comunicación y las campañas de cada temporada. En una ocasión tenían que grabar un video para la empresa estadounidense. Uno de los retos fue que necesitaban que en el video saliera cierto tipo de ganado que en México no había, por lo que se tuvo que grabar en Uruguay. Al hablar de Bocanegra, Humberto comparte que el equipo se inspiró en el emprendedurismo regio y la creciente cultura gastronómica en la ciudad para crear el branding de la cerveza. No por nada su slogan es “Un homenaje al trabajo”. Buscaron que la bebida fuera identificada con la victoria en el trabajo y el buen comer. – Elena Urueta

 

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La Sociedad
Fb/lasociedadmx
Prol. Dr. Roberto Cantú 2783
Tel. 1133 4949

 

 

13 de abril del 2017

Parámetro Studio

La firma crea diseños prácticos y funcionales, comparables a los mejores del mundo, desde hace dos años.
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Por Fanny Esquivel

 

Parámetro se encarga de traer a la vida los proyectos de sus clientes con los colores, las formas y el mensaje perfectos. Cristina Arreola, directora creativa, y Vanessa Santos, directora de proyectos, son además las fundadoras. El dúo se define por su diseño moderno, siempre a la vanguardia y que aborda con precisión las necesidades del cliente. Cada uno de éstos les ha dejado una enseñanza y un sistema en el que la necesidad del proyecto es lo más importante.

 

Las diseñadoras reconocen que es importante conocer el producto, en este caso la comida. La estrategia de trabajo se basa en crear algo que se vea bien y que sea funcional al mismo tiempo. El menú tiende a evolucionar mientras se crea la marca y se debe mantener una comunicación estrecha con el cliente para saber de estos cambios. Una buena relación produce un resultado que puede replicarse perfectamente en cualquier parte del mundo.

 

The Newman’s
Para el restaurante The Newman’s se mezclaron elementos delicados y masculinos. Desde las tarjetas y menús hasta la vajilla, uniformes, carteles y un letrero luminoso, en el diseño imperan las alusiones al whiskey y a la ciudad de Londres. Los colores negros, verde olivo y rojo en las texturas de madera y piel invitan a los comensales a disfrutar de su bebida acompañados de una experiencia gastronómica única.

 

Benell 
La fábrica de pan se distingue por un producto completamente artesanal. Parámetro se inspiró en las panaderías de antaño y en los productos de la marca. El resultado es una imagen cálida con colores naturales de papel y telas combinados con el negro. El diseño de los empaques se justifica por varias razones. La primera es la de mantener los costos de producción bajos, así que el empaque funciona para toda las recetas de pan de barra que manejan. La transparencia del empaque exhibe el producto y muestra la honestidad y el cuidado con el que se fabrica el pan.

 

Hula del Hawaii
Este restaurante pertenece a los dueños del Hawaii Cinco Cero y el reto fue distinguirse con un giro más juvenil y fresco. Los colores verdes y rosas tropicales fueron clave, pues transportan a los clientes a un atardecer en la sla del Pacífico. Las texturas de plantas, madera y bambú añaden el toque final a la experiencia. Parámetro también creó el letrero de neón en la entrada, basado en las postales vintage de Hawái, para invitar a los comensales a tomarse la foto del recuerdo.

 

Parámetro Studio
Río Bravo 711, Del Valle, San Pedro
Tel. (81) 2316 9049 / 50
parametrostudio.com
info@parametrostudio.com
@parametrostudio

17 de marzo del 2017

Grupo Meraki

Ojo implacable para transformar la cotidianidad en arte por medio de la fotografía.
Redacción por:
Fotografía por:

 

Por Elena Urueta

 

 

Fue hace dos años cuando Pascual Castillo comenzó Grupo Meraki con la intención de tener una empresa especializada en diversas áreas profesionales. Su intachable estilo, el buen ojo y la originalidad de sus diseños es lo que hoy caracteriza a su agencia creativa. El grupo, que se dedica a generar contenido para su uso en diferentes plataformas, también cuenta con una rama especializada en fotos y videos de boda llamado Meraki Weddings y está por abrir una nueva rama especializada en contenido de fashion, clips y videos musicales.

 

Guiados por la pasión hacia la creatividad y la creación de nuevos productos, la agencia de Pascual apuesta todo su éxito en el recurso humano que en ella se encuentra y trabaja. Es así como, juntos, se abren camino y comienzan a trabajar con el propósito de tener un alcance a nivel nacional.

 

“En el tema culinario, nos especializamos en generar contenido original y de mucha calidad para los diferentes clientes que tenemos, enfocándonos en fotografía y clips cortos de video”, señala Castillo. “El contenido tiene que ser visualmente muy atractivo y original para lograr, mediante nuestras publicaciones, la visita del cliente”.

 

Lázaro y Diego
El servicio que Grupo Meraki le dio a este restaurante de cocina regional mexicana fue la creación de una producción de fotografías para redes sociales así como el manejo de las mismas. También se crearon fotografías para panorámicos y videos inspirados en el concepto único que maneja el restaurante de tendencia urbana.

 

Catalina Fernández 
Taller Repostero
Para este taller de repostería gourmet, la agencia se encarga de manejar sus redes sociales y generar contenidos que den a conocer el notable proceso artesanal que se usa, tanto en la elaboración, como en la decoración de los postres. Fotografías de pasteles, galletas, panes y chocolates gourmet hechos con ingredientes de la más alta calidad son unos de los servicios que la agencia brinda.

 

 

Plaza Vita
Gómez Morín 900
San Pedro, Garza García
8303 0553
info@grupomeraki.mx

 

 

17 de febrero del 2017

Sabbath Visuals

Fundado en 2014, el estudio explora nuevos horizontes para un branding especial e único.
Redacción por:
Fotografía por:

Por Fanny Esquivel 

 

Para poder sorprender con un diseño asombroso se necesitan métodos diferentes, buscar nuevas rutas de exploración y elaborar nuevas estéticas. Al menos esa es la creencia que desde 2014 sostiene a Sabbath Visuals. Jorge Zamonsett y Gabriel Méndez empezaron el proyecto, el primero como director creativo y el segundo como diseñador industrial. Actualmente son socios estratégicos de VVS Group en Suiza, a través del cual trabajan con clientes Internacionales de alto calibre. Han colaborado con Borsalino en Italia y Nongfu Spring Co. en China; dentro del país, su portafolio incluye a la UANL, Nikkori, Mrs. White, Colmillo y más.

 

Al hablar sobre la diferencia entre manejar un concepto culinario, en comparación a otros proyectos de diseño, señalaron que la sensibilidad debe ser diferente. “Se debe pensar en un panorama más amplio. Sabemos que este tipo de proyecto gira entorno a un concepto, pero debe ser adaptable a que la mayoría de las personas lo acepten para el éxito del restaurante”, explica Jorge.

 

Uno de sus primeros trabajos y que recuerdan con cariño fue el de crear un nombre atractivo para un vino proveniente del Valle de Guadalupe. Esta parte fue la más difícil, pues éste debía ser efectivo, tradicional y muy mexicano. Al final se decidieron por Sedentario, y para el branding y diseño del empaque se inspiraron en las tradiciones mexicanas. “Se trata de reconocer nuestro origen y decidimos hacerle un tributo a esta tierra de grandes historias y magia ancestral”, señala Jorge. Una paleta de colores en donde predomina el amarillo y verde se combinaron con un marco dorado en la etiqueta y un empaque diseñado como una dinámica de rompecabezas, para lograr una sinergia especial.

 

Otro proyecto del que se sienten orgullosos es el de Fahita Marouseh, un restaurante australiano que combina los sabores de México y el Mediterráneo. Mientras diseñaban el branding y los empaques, uno de los principales limitantes fue el de la diferencia horaria. “El cliente se encontraba en Australia y nuestros horarios son completamente diferentes. La comunicación, planeación y compromiso de ambas partes es fundamental en proyectos internacionales”, comenta Jorge. El diseño partió de la motivación por representar la fusión de culturas como una catálisis de cambio. Los colores naranja, amarillo y verde, así como patrones inspirados en diferentes culturas, derivaron en un empaque extravagante que combina lo vibrante con lo neutral. El resultado es una marca divertida y excéntrica, con mucha alma y humanismo.

 

Para estos y los proyectos a futuro, la fórmula que ha funcionado es la de combinar pasión con orden, comunicación con investigación y dedicación con una atención a los detalles. “Tenemos un proceso de trabajo muy estructurado, el orden es la clave del éxito. Nos apoyamos en la investigación y en la creación de un concepto diferente a cada marca, para de este modo hacerla auténtica”, subrayan.

Charly's Taquitos

Una barbacoa de pozo fuera de lo común y gran variedad de tacos día y noche.
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