01 de septiembre del 2017

Panqué de lavanda y vainilla

No hay nada que diga “postre de verano” como este panqué, esponjoso y aromático.
Redacción por: Aldo Roccatti

No hay nada que diga “postre de verano” como un panqué  de lavanda y vainilla con sus notas florales, y su textura suave y esponjosa… excepto tal vez cualquier tipo de nieve, las cuales pueden acompañar de esta delicia de bizcocho.

 

La palabra panqué viene del inglés “pound cake” (pastel de libra) por su receta original que involucraba una libra de harina, una de azúcar, una de mantequilla y una de huevo. Con el tiempo se ha ido modificando a los gustos personales de cada quien, creando recetas un poco más esponjosas y ligeras después de la invención del polvo para hornear.

 

En particular esta receta es muy esponjosa y aromática con la lavanda y la vainilla sin que domine una sobre la otra, para encontrar una armonía que va muy bien con cualquier café o té en una tarde de verano y aire acondicionado para nosotros los regios.

 

Ingredientes
3 huevos
½ pieza de vaina de vainilla, de la buena, ¡la de Papantla!
1 cda. de lavanda seca, varía dependiendo de la calidad de la flor
3 cdas. de leche entera
150 gr. de azúcar avainillada, o refinada en su defecto
¼ cdita. de sal fina
½ cdita. de polvo para hornear
150 gr. de harina para pastel cernida

 

Glaseado
1 ¼ taza de azúcar glas
2-3 cdas. de leche entera
1 cda. de lavanda, la misma del pastel

 

Procedimiento
Se infusiona la lavanda en la mantequilla derritiéndola, agregando las flores, y se deja fuera del fuego tapada por 10 minutos. Después se cuela (reserven las flores que las van a usar en el glaseado).

 

En lo que se enfría la mantequilla, se mide el resto de los ingredientes y se prepara un molde de 20 x 10 cm. con papel encerado y se precalienta el horno a 180ºC.

 

Una vez que la mantequilla tenga una textura cremosa, se pone en la batidora junto con el azúcar y la semilla de la vainilla y se bate. La vaina que queda la pueden poner en un frasco con azúcar refinada para así crear su propia azúcar avainillada, la mejor clase de azúcar que pudimos haber inventado.

 

Se mezclan los huevos con la leche y aparte la harina con el polvo para hornear y la sal.

 

Se baja la velocidad de la batidora al mínimo y se agregan los huevos y luego la harina en tres tiempos, intercalando uno con el otro.

 

Tan pronto se termine de integrar, se para la batidora (si le van a poner nuez se pone en este momento y a mano), se vacía la mezcla en el molde preparado y se hornea a 180ºC de 50 – 60 minutos.

 

Se revisa con un palillo de dientes picando en el centro y cuando sale limpio, ¡el panqué está listo!

 

Se saca del molde y se deja enfriar sobre una rejilla en lo que se prepara el glaseado.

 

Para el glaseado se combinan los ingredientes hasta que se disuelva bien el azúcar y se ajusta a que quede tan denso o tan ligero como les guste.

 

Una vez frío el panqué, se derrama el glaseado y se puede cortar inmediatamente para disfrutar en compañía de alguien con un buen café y una gran plática.

 

 

 

 
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